lunes, 20 de marzo de 2017

#ReadEmilyBrönte

He encontrado un documento del pleistoceno hurgando en el correo: una reseña que hice a principios de 2009 sobre Cumbres borrascosas, y en concreto, sobre el personaje de Heathcliff. Como estas semanas estoy un poco falta de inspiración, o quizá en un insólito alarde de romanticismo para ponerle broche a la relectura de este marzo, había pensado en publicarla. Recordad, si estáis leyendo Cumbres borrascosas/Wuthering Heights, utilizad en Twitter el hashtag #ReadEmilyBrönte. Join us!

Pero entonces releí la reseña y se me quitaron las ganas de golpe. La releí varias veces. Y menos mal.

El texto tiene 727 palabras y es más bien un resumen de la novela, o un análisis fallido del carácter de Heathcliff. Si os interesa la psicología, hay muchos estudios que interpretan la novela desde distintas escuelas de pensamiento. Por ejemplo, este artículo de aquí

El estilo y el vocabulario que empleé hacen que sea como mucho un texto digno de Wikipedia, y estoy siendo generosa, porque sólo en la parte inicial parece que voy al grano. Es un intento, o un atentado, de diseccionar la relación entre Heathcliff y Catherine Earnshaw que pone en evidencia la poca profundidad de mis pensamientos entonces, y mis pocos conocimientos de literatura y crítica en general. Todavía  no había pasado por la clase de A. O. en la Universidad, nadie me había puesto en mi sitio respecto a lo de tener criterio de verdad, no sólo aparentarlo, o peor, creer que lo tienes por derecho, porque para eso lees tanto. Las conclusiones que extraje sobre Cumbres borrascosas son tan flojas que casi parece que no tuviera (y es que no las tenía, por supuesto). Siento poneros los dientes largos, pero no voy a subir la reseña.

Y pensar que escribí aquella reseña con la pretensión de que la incluyeran en una revista. No recuerdo el nombre de la publicación, jamás supe si llegó a publicarse (espero que no), ni sé si iba a ser en digital o en papel. Pero fue N. quien me pasó el contacto de A. Parece que es una constante referencia en mi vida últimamente, pero a N. también la conocí a través de Fotolog. Durante una temporada, algunos viernes íbamos al MACBA o nos tomábamos una birra/café en el Escacs. Y es ese tipo de persona que siempre tengo puntos de encontrar en un concierto o en un festival, aunque ya no viva en esta ciudad. A (otra A., no el contacto) y yo quedamos con N. hace casi diez años en un barrio que la guía de Praga comentaba que era un poco chungo. Lo chungo era nuestra habitación comunista en el centro. Lo que me lleva a pesar en el recepcionista ruso que nos tenía enamoradas. Los recuerdos son un bucle, ¿verdad? Es muss sein.

Sin embargo, de vuelta a la reseña, que como documento no tiene precio, no puedo creer haber escrito cosas tan idiotas como (por supuesto que iba a compartir un trocito del pastel con vosotros, ¡cómo no, camaradas!):

«Tras ganar el estatus de clásico que bien se merece» ¿Con su permiso, camarada?

«Sufre de un contigo ni sin ti» Ver tele en los noventa me hizo mucho daño.

«Es el antagonista del enamorado candoroso y servil» Todo el rollo soporífero y chicloso para decir que Heathcliff es un antihéroe, que nada tiene en común con el siempre correcto y contenido Edgar Linton. Más abajo ya se me va la castaña y parece que estoy hasta colgada del personaje.

Sumadle todos los sinónimos inimaginables para demostrar que tenía verborrea, que para eso estaba en Traducción. Adjetivaba como si fuera la próxima académica del Redes.

Sumadle también alguna falta grave que no corregí por falta de revisión, lo que me parece imperdonable como carta de presentación. Ay, es que incluso hay un gerundio de posterioridad, cómo pude. Perdonadme la modernez, pero: ¡mátame camión!

Me he reído mucho, y me he dado cuenta de que he mejorado bastante el estilo. No soy la Kakutani, pero a veces tengo esos momentos de pura euforia ante mis amigos, siempre con algún brebaje sospechoso delante, en el que les suelto algo así como: «si yo sé que escribo MUY bien». Les voy a dar una copia impresa de la reseña sobre Cumbres borrascosas y que me las estampen en la cara la próxima vez que me pase de pedante.

No obstante, ya que estoy aquí, no puedo perder la oportunidad de recomendaros que leáis esta novela, sobre todo si escribís.

Si lográis conjurar la suficiente perspectiva para contemplar ciertas convenciones sociales, y ciertos pasajes que os pueden parecer superfluos, porque evidentemente ya no vais a escribir personajes que actúen así, tendréis una clase magistral sobre sentimientos en papel. Y especialmente sobre el odio y la venganza. No es la historia de (des)amor lo más importante. O quizá para vosotros sí, depende de la lectura que hagáis.

Heathcliff despierta una fascinación especial. Me diréis que como todo los antihéroes. Pero es lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en esta obra. Me pregunto si extrapolado a otra época resultaría tan repulsivo como Humbert Humbert a ojos de la policía de la literatura, que nunca perdona la pedofilia en papel, supongo que por no poder encarcelar o descatalogar al personaje (un apunte: me descoloca la indignación que a veces despierta Lolita. Así que ya aviso y spoiler máximo: frases desgarradoras aparte, que te dejan ¡oh! ¡oh! ¡oh!, Heathcliff es el maltratador que lo es por haber sido maltratado.Y si tiene que usar y engañar a una mujer, pues así procede (Isabella); si tiene que utilizar a su propio hijo y luego dejar que muera, pues también). 

Con todo, es muy difícil que Heathcliff resulte abyecto. Aunque debo confesar que, esta vez, me ha resultado más reprochable. Sobre todo en el último tramo donde culmina su venganza. Como si aquella primera vez me abriera la boca, y ahora tuviera ganas de contestarle a todo, de gritarle un poco. Curiosamente, me ha gustado Edgar Linton como nunca. Pero estamos lejos del páramo.

Emily me enseñó que no puede haber nada más fuerte que el amor que es como las eternas rocas bajo nuestros pies. Donde ella convertida en polvo reposa; ella, que es Heathcliff, y Catherine, y Nelly Dean, y nada en su prosa se parece al follaje de un bosque, pues el paso del tiempo no logra caducarla. Y si no, comprobadlo. #ReadEmilyBrönte:

Te dicen esto y te tienen que hacer luego tres boca a boca, o sales corriendo bien lejos



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