lunes, 27 de marzo de 2017

la anécdota que lo corrobora

Intento no opinar jamás de lo que no sé, o no tengo experiencia.

Por eso voy a contaros una anécdota.

Era agosto y me encontraba en un tren de la R1, como tantas veces, volviendo a casa para comer. Aquella pasajera debía de tener menos de veinte años, a juzgar por su impoluta piel negra. Es el en rostro donde se nos nota lo jóvenes que podemos llegar a ser. Llevaba un vestido gris oscuro hasta los pies, un jersey de punto negro con cuello vuelto y el hiyab, también negro. Había bastante gente en el convoy, pero aun así ella encontró un sitio para sentarse. Y menos mal, pensé para mí. Desprendíamos tanto calor humano que el aire acondicionado era apenas perceptible, y ella estaba visiblemente mareada, una gota de sudor grueso le resbalaba de la sien. Quizá lo correcto hubiera sido preguntarle si se encontraba bien, pero entonces me di cuenta de que su acompañante se plantaba junto a ella, de pie, en chanclas, pantalón corto y camiseta de tirantes; un muchacho de unos quince años. Puede que su hermano, o su primo. Me distrajo este pensamiento al percibir el contraste: «Y no se quita nada, con el calor que debe de estar pasando». Ella, me refiero.

Y es irremediable que alguien se quede con la siguiente conclusión tan mal elaborada: esto aquí no pasa. A nosotras jamás nos ocurriría algo así.

Por eso me pasé tantos veranos llevando vaqueros en vez de falda, o usando una camiseta de tirantes debajo de un top con demasiado escote, ¿verdad? Poned que en mi caso eran los complejos, no mi fe, y a todo el mundo le parecía bien, y ahí podéis ver el doble rasero, o triple, o como queráis llamarle, con el que juzgamos la imagen de las demás.  Aunque qué debe de ser un complejo, sino la propia fe en que hay ciertas cosas prohibidas para ti.

Si como mujer occidental os consideráis más libres que las mujeres musulmanas porque nada os obliga a llevar un velo, realizad el siguiente ejercicio (yo pongo unos ejemplos, pero os animo a buscar los vuestros):

¿Irías el primer día de playa sin depilar axilas e ingles? ¿Por qué mi abuela no salía de casa sin el viso bajo la falda, fuera agosto o febrero? Y siempre las usaba negras. ¿Por qué mi hermana no usa faldas para no mostrar las varices? Y cuando lo comento, la mayoría de las mujeres me contestan que en su caso lo entienden y ellas harían lo mismo. ¿Por qué no te quitas ese sujetador que tanto te aprieta? ¿Por “prevenir” esos hipotéticos dolores de espalda? O por evitar marcar los pezones. Sidenote: en verano, yo siempre sin. 

Mis ejemplos puedes pareceros flojos y triviales. Por eso, invito a que penséis en los vuestros. El hiyab os puede parecer extremo porque no tenéis experiencia, porque seguramente no sois personas religiosas. Entendedme, yo soy atea, y tengo un sueño tan dorado como utópico: despertar una mañana y que todas las religiones hayan perdido vigencia, y sólo se recuerden en el arte y los libros de historia.

Pero no es el caso. Y no es inequívoco decir que el Islam tiene gran presencia en la vida pública en aquellos países donde se practica (como si aquí solo nos quedara el "folklore" de la Semana Santa, y no sintierais el peso del pecado jamás).

Repasando la anécdota del tren, hoy creo de verdad que aquella chica no pensó en ningún momento en quitarse el velo o el jersey, que ni siquiera se le pasó por la cabeza. Quizá tenía mayores preocupaciones que el calor y de ahí la cara de agobio. Como cuando P. ni siquiera pensó en quitarse aquellos tacones tan bonitos de más de diez centímetros, aunque a aquellas horas ya ni podía caminar recta, ni a paso normal. Seguro que aquella chica se quitó el velo nada más llegar a casa, mientras seguía con sus tribulaciones, sin darle importancia, como cuando te quitas la chaqueta.

Que todos los velos del mundo sean feministas

Hace unos días Julia Otero comentaba que el velo es una manifestación de sometimiento de la mujer. Verán, todas las personas que son religiosas están sometidas en mayor o menor medida a su credo. Es un requisito de la fe institucionalizada. Porque, seguía Julia, ya lo dice la activista, abogada y feminista argelina Wassyla Tamzali, que opina que es incompatible ser feminista y llevar velo. Sheila Jeffreys también es una académica y activista feminista, y profesora de ciencias políticas, y opina que tener un orgasmo con un hombre es contribuir con el falocentrismo patriarcal. Tamzali imagino que no debe de ser religiosa. Y Jeffreys es lesbiana, su orientación está en línea con su opinión sobre el falo, cero confrontación por su parte. Así es muy fácil opinar. Así es muy fácil poner ejemplos, Julia. Pero el feminismo es un caleidoscopio, no vale con solo citar un nombre y una opinión que ya te va bien. Tampoco, ya de paso, juzgar la imagen de otra mujer. ¿Qué nos supone que otra mujer lleve velo? Ni me importa/molesta/nada tengo que objetar sobre un velo, ni un teñido rosa fluorescente, ni una minifalda, ni unos tacones, ni unos labios bien rojos. ¿Por qué os incomoda tanto un velo que directamente lo tacháis de sometimiento, y no de la voluntad y fe de quien lo lleva? ¿Y si tu vecina nunca lleva falda ni escote porque su marido no soporta que otros le miren la piel? Esto no os suena, ¿verdad?

Yo cito a Zarqa Nawaz, cuyo libro Laughing all the Way to the Mosque tengo en la mesilla hace tiempo. Voy a leerlo en las próximas semanas. Nawaz es feminista y musulmana y lleva velo. Y quería irse a la Mecca sola con su marido, para tener toda la intimidad (sexo) posible esos días. Si la queréis conocer mejor, y aprender sobre lo que no tenemos experiencia, podéis ver su programa Little Mosque on the Prairie.

O podéis ver esta entrevista de Leena Norms a Ayisha Malick, otra musulmana practicante y feminista, autora de Sofia Khan is Not Obliged:




No somos libres ni del patriarcado ni del capitalismo. Y ciertas críticas a otras realidades sólo evidencian nuestra ignorancia, o falta de experiencia, o nuestra pedante (y petarda) actitud primermundista. Resulta que tú te consuelas  porque vives mucho mejor que las mujeres africanas o asiáticas, y a la mínima que puedes sacas ese dedo de «¡Ves! ¡Ves! ¡Ves! Eso aquí no pasa». ¿Y eso por qué será? ¿Y todas esas cosas que sí que pasan aquí y en la otra punta del mundo? Quizá nos haga falta sacar de la biblioteca algún volumen sobre Historia del colonialismo.  Y patriarcado. Y entender bien que no te puedes consolar ni enmascarar tu propia opresión y limitación de pensamiento con el ejemplo de los demás.

Que tengáis una feliz semana.

And spread love and respect ;)



3 comentarios:

  1. Hola Jennifer, suelo leer tu blog pero es la primera vez que comento.

    Algo sé de este tema porque estoy casada con un musulmán (no practicante, si no, no me habría casado con él, yo también soy atea) y mi suegra y mis cuñadas llevan velo. Visito Jordania con frecuencia, un país moderadamente conservador donde ves a bastantes mujeres sin hijab, especialmente en la capital, Ammán.

    Soy escéptica sobre la compatibilidad entre fe islámica y feminismo. Cuando leo que el velo libera de la cosificación a que estamos sometidas las mujeres occidentales y que hace que la apariencia física no tenga importancia, que sólo se valore el interior, me entra la risa floja.

    El velo es una proclamación de que el cuerpo de la mujer es tentador y pecaminoso, de que somos responsables de la conducta masculina, de que los hombres no saben controlar sus impulsos y hay que ir bien tapadita para no provocarlos. Esta música nos suena y no precisamente a feminismo, verdad?. Que los mismos que encuentran esas ideas rancias y deplorables cuando las promueve el catolicismo las encuentren “progresistas” cuando vienen del islam es como para carcajearse, no?

    A mí me parece además que en la mayor parte de los casos las que lo llevan no son especialmente religiosas (estoy hablando de los países musulmanes, no de las que viven en Europa o de las conversas, este es otro temita) lo llevan por tradición y porque resulta muy difícil resistirse al adoctrinamiento recibido desde la infancia y a la presión social. En los últimos treinta años se ha convertido además en bandera del islamismo, del islam político, el cuerpo de las mujeres es uno de los campos de batalla donde se libra esa batalla contra los valores liberales occidentales.

    Así que, que lleven su velito esas “modelnas” pero que no me quieran hacer comulgar con ruedas de molino y convertirlo en un símbolo feminista, antes me creería que la esvástica de la camiseta de uno que pasa es un símbolo sáncrito de buena suerte.

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    2. Hola Anónima.

      Gracias por tu mensaje y por tu experiencia de primera mano. Es muy interesante lo que cuentas sobre Jordania.

      En cuanto a:

      "El velo es una proclamación de que el cuerpo de la mujer es tentador y pecaminoso, de que somos responsables de la conducta masculina, de que los hombres no saben controlar sus impulsos y hay que ir bien tapadita para no provocarlos. "

      El velo es religión (aunque pueda haber mujeres que lo usen por tradición más que nada). Y como dije, toda religión lleva adoctrinamiento y sometimiento detrás. Igual parece que que la religión católica es menos vigente, o menos importante ahora, pero que el cuerpo de la mujer es pecaminoso también es una idea de la religión católica, no sólo del Islam.

      Pero estoy de acuerdo con este punto. Pero aun así, las feministas musulmanas existen. Como las gordas que comen sano y hacen ejercicio ;) (se me ocurre este ejemplo, porque es lo que me pilla de cerca)

      Incluso hay gente que tiene esta idea, según el largo de tu falda, no hace falta que tengan una fe concreta.

      ¡Un abrazo!

      Y perdona que haya tardado en contestar.

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