lunes, 13 de febrero de 2017

si no te gusta leer, me encantaría escuchar tu opinión

Hay algo que todos los profesionales del mundo editorial estamos haciendo mal: formar a nuevos lectores. Todos reconocemos abiertamente que en nuestro país cada vez se lee menos, y por tanto, de forma lógica, se venden menos libros, y así, todos tenemos la sensación de que a nuestra industria le espera un futuro negro e incierto.

Hablo de industria porque la concepción romántica de literatura no lo engloba todo, y porque aunque sea un sector cultural, sí, camaradas, esto es un negocio que paga facturas, en el que hay clientes y múltiples intermediarios; campañas de márketing que justifican éxitos literarios; pérdidas y nuevos comienzos y, me temo, también muy poco debate y muy pocas soluciones dirigidas a crear nuevos lectores.

«¡Es que cada vez se lee menos!». ¿Y quién tiene la culpa?

La culpa es nuestra. De los que leemos. Y encima vivimos de que otros lean. 

Porque saturamos el mercado, pero la demanda sigue siendo la que es, por ejemplo.

Sé que en nuestra defensa, libreros, editores, comerciales, escritores, periodistas culturales, proveedores, agentes literarios, bibliotecarios, podemos decir que eso de que no creamos lectores es mentira. Que todos hemos tenido a tal amigo y familiar al que hemos inspirado a coger un libro que nos encantaba y ya no pudo parar. Voy más allá, yo siempre he pensado que una de las funciones principales de una librera es intentar refinar a los lectores ya fieles (a mí ya ni me basta con que leas). Pero no somos unos héroes ejemplares que llegan con creces al plan quinquenal, y a veces parece que ni siquiera tenemos claro el objetivo.

Disculpadme que sea dura, es lunes de sinceridad. Os recuerdo que ni siquiera podemos decir que lo del IVA cultural nos está matando, porque el libro tiene un IVA reducido del 4%.

No, hemos fallado estrepitosamente en un aspecto fundamental: en crear un movimiento que nos mantenga a flote, y no a base de malabarismos, sino impulsado por la fuerza de todos los que de repente se apuntan a leer y aportan energías renovadas y nuevos enfoques. ¿No sentís que siempre somos los mismos? La mayoría de las personas, instituciones y empresas que conozco en el sector son rígidas como si nunca fuera a pasar el tiempo.

Y el tiempo ha pasado con nuestro consecuente desprestigio, pues nuestras actividades ya rozan el oscurantismo. Nuestras profesiones parecen destinadas a los sentimentalistas, como si no pudiera haber gente de negocios con grandes ambiciones, sino sólo adictos a las buenas historias. Unos locos románticos con un cierto punto de alienación, para rematar, porque parece que nos movemos únicamente por los intereses de los ávidos lectores, por y para nosotros. Vamos sacando pecho porque impulsamos y defendemos la cultura, pero en realidad somos unos onanistas que pocas veces ven más allá. Los que no leen no existen, ¿verdad?

Casi todas las actividades que organizamos son para lectores ya consagrados, ya sean presentaciones, firmas de autores o clubs de lectura. No hablemos ya de las instituciones, que parecen no estar presentes si no va nuestro cheque por delante. Corrompemos las iniciativas populares en las redes, por ejemplo, enviando a todos los youtubers el mismo libro para reseñar, hasta el punto que parece que los haya que solo viven de reseñas que no se pagan, que los márgenes están fatal. Y a veces yo misma he participado en estas cosas, y creo que debo disculparme sinceramente. Cierto es que hay muy buenos profesionales que lo están dando todo, ni que sea demostrando una auténtica capacidad de resistencia.

Sin embargo, lo estamos haciendo mal. Nos falta la emoción y la pasión por incorporar a todas esas personas nuevas que no leen por motivos que desconocemos. ¿Por qué no leen? ¿Por qué no es esta la mayor de nuestras preocupaciones? ¿Por qué no desmontamos ya los mitos de que leer es aburrido y ciertos libros inaccesibles? Quizá porque en lo más profundo sintamos que el cambio no es posible, y esa conclusión es demasiado triste.

En este sector hay que picar piedra, y aprender mucho de otras revoluciones. Mirad a todos los que se han apuntado recientemente a correr, a todos los que han cambiado sus vidas apuntándose a la alimentación sana. La gente busca mejorar constantemente sus vidas. Nosotros sabemos que convertirse en un lector sería una mejora de vida. Pues creo que no estamos trasmitiendo bien el mensaje, que no somos capaces de convencer al resto de que leer es sano. Leer tendría que ser como el deporte o las verduras a la plancha: aunque no te las comas, sabes que no podrías darle nada mejor a tu cuerpo.

¿Cuántos lectores nuevos vamos a crear en 2017? ¿Qué nuevas propuestas pensamos poner en práctica? ¿Quién tiene ideas en su mano y las herramientas y agentes apropiados para ponerlas en marcha?

Una parte de nuestros esfuerzos tendría que ser la formación desinteresada de nuevos lectores. Sé que dar sin recibir nada a cambio os puede parecer una pérdida de tiempo. Parece que contradigo lo dicho más arriba, que este es nuestro trabajo, nuestro sustento, no solo una afición. Y creo que muchas cosas se han tirado por la borda por ponerlas gratis en la red, o por desmerecer el trabajo remunerado hecho por profesionales (se puede ser profesional sin título, que sí, que no digo lo contrario).

Y encima concluyo de forma vaga y poco definida: mi única aportación tras tanta acusación es instigaros a que os dediquéis a los que no leen. Que los busquéis. Que los conozcáis, aunque os parezca una relación poco satisfactoria. Que indaguéis por qué no quieren leer. ¿Por las lecturas del colegio, porque es demasiada cardio? No tengo respuestas, sólo medias propuestas, como veis. De alguna manera tenemos que copiar a Harvey Milk y reclutar a los no lectores.

La creatividad es adquirida. La creatividad nace del trabajo diario.

Pensemos. Hagamos activismo, y no exagero.

Y si tú no lees nunca, por favor, expresa tu opinión. Que nos enteremos qué falla, o qué falta.   

8 comentarios:

  1. Yo sí leo, y tengo que decir que una de las cosas que me falla son los precios. Porque cuando digo "quiero este libro" y veo que son casi 20€ me da algo. A veces por menos de 200 páginas. Madre mía.

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    1. Este tema es un poco el pez que se muerde la cola.
      Aumentar los lectores ayudaría a bajar precios.
      También que las bibliotecas estuvieran más al día y pudieran invertir más ayudaría a todos aquellos lectores que no pueden invertir tanto.
      Y luego, editar de otra forma y con otra filosofía, pues también.
      Pero entiendo que haya cosas que tiene que ser caras.

      Sin embargo, ¿cuál sería para ti un precio razonable de una novedad de tapa dura tal como editan ahora? 20€ no es una barbaridad, y es lo que te cuesta un jersey malísimo de viscosa en cualquier tienda. Muchos libros salen en Reino Unido por 20 libras cuando son novedad. El problema es que aquí luego no siempre llega en bolsillo. De hecho, creo que las editoriales más interesantes actualmente sólo tienen un único formato de publicación. Y eso creo que sí se tendría que intentar cambiar.

      ¡Besis!

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  2. Ay jo, me ha encantado el artículo. Sinceramente, y no es por dorarte la píldora, creo que tienes toda la razón del mundo. Nos centramos siempre en los que ya leen pero poco hacemos con (o por) los que no lo hacen. Es más, muchas veces simplemente nos quejamos, como sintiéndonos superiores, como sintiéndonos parte de "los que sí leen" como si eso significara "los demás no leen porque no quieren/no les da la gana". Y no.

    Dejando de lado el hecho de que no a todo el mundo tiene por qué gustarle leer (al igual que a no todo el mundo le gusta el cine, o la música, o yo qué sé, salir a caminar porque sí, por muy sano que sea), es verdad que poco se hace para que la gente lea. Y no me refiero a los precios de los libros (las bibliotecas siguen ahí, o los libros electrónicos, o qué se yo, incluso "ilegalmente", pero leer al fin y al cabo), ya que si se quiere, se puede. Lo que pasa es que no quieren, y hay que saber por qué.

    ¿Cómo saberlo? Pues no sé. Yo lo estoy viendo en la guardería, que muchísimos padres dicen, como si nada, que jamás les leen cuentos a sus hijos. Y después está mi sobrino, y otros de sus compañeros y compañeras, que desde bien pequeños se les ha puesto un cuento en la mano y ahora para ellos es lo más normal del mundo. Es parte de su mundo, de su rutina, algo que compartir con sus padres antes de irse a dormir o algo con lo que entretenerse. Lo mismo me pasó en Oxford, ya te lo he contado: allí la lectura es algo tan arraigado desde que son pequeños, forma tan parte de la cultura, que no hace falta hacer mucho. Van una vez a la semana a la biblioteca, viven rodeados de libros.

    Y en España... Pues no lo sé. No sé qué más puedo hacer yo, como individuo, para fomentar la lectura en nuevos lectores. Yo ya lo intento: regalándole libros a mi sobrino, prestando libros entre mis familiares, aunque tarden meses en leerlos o devolverlos... En cuanto a qué se puede hacer de manera más general y amplia, pues ahí ya estoy más perdida.

    Un café pronto para hablar estas cosas, que estoy desaparecida y ya lo sé.

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    1. Cris:
      Gracias por tu mensaje y por compartir tu opinión.
      Estoy segura de que tu sobrino te va a agradecer dentro de unos años todos esos cuentos que le lees y regalas. Y que influenciarás muy positivamente a los niños en la guardería. Es imposible que a los niños no les puedan gustar los cuentos. Lo que pasa es que a veces se les tiene que ayudar un poquito.
      Pero eso de que no a todos les puede gustar leer... Llámame ilusa o demasiado optimista, pero yo creo que la mayoría de las veces el problema es no saber qué leer, cuándo y cómo. No solo se puede leer literatura. Hay ensayos, cómics, revistas, etc.
      Pero como bien dices, no estamos compitiendo en la misma liga que Reino Unido, por ejemplo. La industria allí no tiene nada que ver, y encima tienen el mercado global en ese idioma.
      Sin embargo, como yo quiero que mi sociedad funcione mejor, no nos podemos entregar al fatalismo. Aunque es tentador. Y a mí a veces me puede.
      Mua!
      p.s: Un café o tres y medio. Que hay que hablar de Girls.

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  3. Hace unos años opinaba que siempre había un libro idóneo para cada ser humano de este mundo, pero eso era presuponer que a todo el mundo le gusta leer y, para mi, no es así; a veces me siento en el deber de comparar la lectura con las mates para recordarme esto. Sé que soy capaz de hacer operaciones matemáticas (igual que toda la gente de mi edad en Occidente es capaz de leer) pero prefiero no hacerlo y soy una negada para ejecutar cálculos más allá de lo de siempre, sin ir más lejos álgebra básica es un terreno vedado para mi.

    Supongo que muchas personas que no les gusta leer sienten la literatura como un incordio, algo que prefieren evitar tal y como yo evito cualquier tema numérico. No me gusta que sientan eso, me entristece (supongo que mi "deficiencia" numérica también pone triste a alguien en el globo), pero yo no puedo hacer que mi hermano o mi madre lean a la fuerza, ellos ya se han negado a hacerlo hace muchos años. Y una está cansada de luchar y más cuando en casa te dicen que por qué lees tanto. Me siento muy Matilda en ese sentido.

    Es cierto que a mi nunca ningún/a librero/a me ha recomendado un libro (me refiero en físico, no tú que me generas mucha ansia rusil :P), aunque cuando era pequeña y mi afición por el tema del Titanic estaba en auge si que fue por recomendación de una librera por la que compré una maravillosa guía que te reconstruía hasta las calzas que llevaban las de 1º clase, pero eso...excepciones. Ahora parece que la función del librero es la de colocar libros, pedir cuando no hay stock y cobrarte en caja(yo suelo comprar en una librería independiente de mi pueblo, que no es la típica librería generalista en la que el trato entre cliente-vendedor es todavía más frío). Y yo sé que si alguien no pregunta recomendaciones el/la librero/a no tiene por qué recomendarte nada, pero se puede hacer cositas visualmente atractivas en la librería o actividades "culturales" para que la gente vea cierto tipo de libros (yo es que para esas cosas me apuntaría sin dudarlo, hacer escaparates o secciones cuquis para los peques y los jóvenes con dibujos o representaciones en cartón-pluma sería algo maravilloso. Esas cosas son las que realmente me aportan felicidad). Los libreros en cierta manera sois profesores, la educación que dais es más indirecta pero no deja de enseñar a un grupo de clientes qué está bien y qué está mal leer.

    En España también es cierto que hay que luchar mucho para que la gente lea buena literatura. No es por dármelas de especial o la "elegida" pero yo me doy cuenta cada vez más de que la mayoría de gente de mi edad (hablando claro porque estamos en confianza) lee pura mierda que ha sido publicada para ganar DINERO. Y YA. Hay gente de mi edad a la que le hablas de Poe y lo conocen vagamente. ¡POE, POR DIOS! Que no te digo que me digas cuál era el coetáneo de Wells que más le hacía la "competencia", te estoy diciendo que si sabes quién es jodido creador de los géneros de terror y misterio. A veces creo que sí que tengo derecho a sentirme ajena a este siglo viendo el percal.

    No sé hasta que punto puede estar esta sociedad enferma para que una chavala de 20 años ya haya tirado la toalla por cambiar algunas cosas, no sé. Lo único que tengo claro es que no quiero que mis hijos sean educados sintiendo la literatura ajena a ellos, porque es desde bien pequeños cuando solo se puede cambiar esto. Yo no quiero que se corrompan con el Internet, que su preferencia por lo visual sea desmedida y los ciegue de ver lo maravillosa que es la literatura. Lo único que quiero es que hasta que tengan 16 años sean personas libres de ciertas influencias que NO NECESITAN y que en Internet están por todas partes. No quiero que les pase lo mismo a ellos que a mi, quiero que empiecen su madurez mental bien. Quiero enmendar los errores que cometieron mis padres a toda costa, ¿cuándo? No lo sé. Pero algún día. Y no será en este país, también te lo digo.

    Un beso <3.

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    1. Me he cogido un papelito para hacerme un par de notas de lo que te quiero contestar :) Has sacado muchos temas interesantes, y esta pequeña respuesta se queda corta. Pero como no tenemos ni el samovar ni la chaijaná a mano, pues tendrá que servir.

      Primero de todo, por mucho que odies el álgebra, no puedes evitar tu relación con los números, ni que sea porque seguro que te haces presupuestos mensuales de gastos, o tienes que dividir la cuenta cuando sales a tomar algo con alguien. Lo mismo pasa con las letras. Y fíjate, el lenguaje es nuestro principal sistema de comunicación. Así que no sé hasta qué punto se pueden poner libros y problemas aritméticos al mismo nivel.

      Es que leer no es sólo leer literatura, y a Poe, Austen o queridos camaradas.

      Una de las compañeras en la Universidad a la que más respetaba, y cuya conversación me encantaba, jamás leía literatura. Ahora bien, sus conocimientos de Geografía y Política eran admirables, y siempre te podía enseñar algo (Historia y Geografía, esas grandes olvidadas).

      Por eso creo que debemos pensar cosas nuevas de verdad. Cosas que jamás hayamos pensado, incluso muy locas. Pero la voluntad es muy poca. Y aun así, siempre he pensado que si tienes que estar, tienes que dar lo mejor hasta el final.

      Y te puedes sentir muy ajena a otras personas por los gustos literarios. Pero a veces he encontrado gente con grandes conocimientos culturales y gustos parecidos a los míos que han sido decepciones de todas formas. Es otro tema. Para largo y tendido. Así que quizá para cuando haya chaijaná y samovar a mano.

      ¡Ánimos, camarada!

      p.S: Con tus hijos puedes hacer una nueva versión de El bosque. La vida en 1979.

      Besis

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  4. Pues yo si que leo,,,si es cierto que la mayoría de libros están un poquito caritos !!! Y claro esto también conlleva a la pereza ni de arrimarse a una librería !!! ......pero aconsejo los puestos de libros de segunda mano, los de recogida para las collas geganteras, para la recaudación de alimentos,,sant jordi,,etc etc etc ((( encontré a "" la tía mame"",,"" noches de jardín"" ,,"" el balneario""))),,,sin contar algún libro infantil,,, en definitiva , lo recomiendo a todo aquel o aquella que le apetezca liberar la mente , desconectar,liberar tensiones .............mientras tanto, buenas noches tengo cita con """ por si se va la luz"""��

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  5. Como siempre, muy interesante lo que apuntas. En mi caso, es prácticamente un milagro que yo sea lectora, teniendo en cuenta que ni mis padres ni mi hermano leen. Por suerte, mi padre me leía cuentos de pequeña. Sin embargo, siempre he terminando pegándome contra la pared intentando mostrar los beneficios que la lectura me proporciona. Como bien explicas, no hemos dado con el género o libro adecuado. Pero seguiremos intentándolo este 2017.

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