jueves, 29 de diciembre de 2016

las lecturas de 2016

Como ya hice en 2014 y 2015, me apetecía escribir un post lo más sintético posible sobre las lecturas de 2016 (un post que se hará largo, I know). 

Habréis notado, o no, que ya no escribo tantas reseñas como antes. Esta nueva tendencia no fue una decisión consciente al principio, pero me paso gran parte de mi tiempo recomendando libros en el trabajo, y comparto mis lecturas en otras redes sociales, así que creo que es sano reservar este espacio para otras cuestiones, como el ColectivoDetroit, el feminismo o cualquier otra ocurrencia. Aunque sacar los libros de mi vida es algo imposible, por razones obvias, y como aquí sobre todo he venido a contaros mi vida... La deducción es sencilla ;)

Comencemos.

He leído 46 libros.

Estrené 2016 con el recopilatorio de cuentos Al otro lado del muro: La RDA en sus escritores de Errata Naturae y descubrí una autora fascinante, Brigitte Reimann. Como siempre, siento que debería haber leído más cuentos.

Brigitte era talentosa, guapa y comunista. ¿Quién da más?


Este año no ha estado mal en número de cómics. El primero fue Calling Dr. Laura de Nicole J. Georges. Las comparaciones con Fun Home son comprensibles, pero también pueden ser odiosas.

Volví a leer a Kobo Abe en Los cuentos siniestros. Y a reafirmarme en la idea más arriba comentada: siempre hay que leer más cuentos.

The Glass Castle de Jeannette Walls ha sido una de mis lecturas favoritas, aunque siento que he leído esta biografía ya hace mucho tiempo, de tanto que la he recomendado.

Effi Briest de Theodor Fontane fue un regalo de I. Otra de las adúlteras. Me sigo quedando con Ana, pero el viaje vale la pena.

Nimona de Noelle Stevenson ha sido uno de mis cómics favoritos del año, y también lo he recomendado hasta la saciedad. E incluso me publicaron una reseña en un medio especializado.

Si no sabéis quién es Edward Gorey ya va siendo hora. Pero no os recomiendo La procaz intimación, porque os dejará con ganas de más. Los chistes macabros siempre a toneladas.

Vladimir Mayakovsky fue el primer autor ruso muerto del año. Leí el primer tomo en Visor de sus poemas, Poemas 1913-1916. Todavía parecía creer en el mundo, y el mundo era la Revolución. Sus versos duelen y llenan el alma a partes iguales.

Me embarqué en un colosal lectura, la de From Eve to Dawn: a History of the Women in the World de Marilyn French. Sólo leí el primer tomo de cuatro de una historia seria sobre las mujeres. Ese 50% de la población tantas veces olvidado en el recuento de los grandes acontecimientos. Y el próximo año planeo por lo menos leer uno más. A mí Marilyn French me salvó un poco la vida en su momento, por todo lo que me enseñó sobre el feminismo. Por eso, esta obra me parece imprescindible, y difícil de conseguir por desgracia.


Tengo UN cliente (él, sin duda) que también se ha atrevido y todavía estoy pendiente de conseguirle un tomo :(

Confieso que a mí también me gustan las guilty pleasures, y por eso comencé la serie Giant Days de John Allison. Primer y segundo tomo, con algunos meses de diferencia.

Lady Sings the Blues de Billie Holiday también me lo regaló I. Suerte que tiene buen gusto, porque así siempre acierta.

Y No One Belongs Here More ThanYou de Miranda July fue un recopilatorio de cuentos recomendado por N. Y gracias otra vez. Se me ha quedado casi de muletilla, a lo Miranda: “this is happening”. En cualquier momento.

La mujer rota de Simone de Beauvoir la encontré en Cuesta de Moyano en Madrid, en febrero. Reconozco que Simone puede ser densa y asustar, que el trasfondo existencialista puede resultar un poco apabullante. Pero insistid, leerla es un gusto adquirido.

In Real Life de Cory Doctorow es un cómic simpático. Sin más.

Por supuesto, uno de los puntos álgidos de este año ha sido Middlesex de mi amado Jeffrey Eugenides. Y ahora a esperar al próximo. Me reitero porque es él: a día de hoy, el auTOR que mejor escribe personajes femeninos. 

Lo sé, el amor de Eugenides no se puede aguantar.

Los hermanos de Brigitte Reimann es una pequeña joya sobre la separación entre las dos Alemanias, la marcha de esa persona allegada que desaparece en los vapores del oeste y jamás volverá. Y si os gusta el comunismo como tema, os va a encantar.

Lucky Penny de Anath Hirsh también es otro cómic simpático. Sin más.

Otro gran descubrimiento del año, otra autora que me tiene fascinada: Flannery O’Connor. Si os tenéis que quedar con algo, mejor que vayáis a por los cuentos, pero Wise Blood es una novela corta y concisa que representa muy bien la genialidad de esta autora sureña.

Agradezco que le dieran el Nóbel de Literatura a Svetlana Alexievich, porque esto ha logrado que sea más leída y se traduzca más. Voces de Chernóbil es una crónica desgarradora, una novela a voces según sus palabras, el testimonio de todas esas personas que se ven afectadas por la catástrofe pero no siempre son considedas héroes y nombres históricos. Leedla, por favor.

Girl in a Band de Kim Gordon hizo que me pusiera de parte de Kim, aunque no era difícil, ni que sea por la canción Tunic.

Los Espectros de Leonid Andreyev es un pequeño relato de un autor ruso muerto. Dramático. En esas pequeñas ediciones de Acantilado que caben en el bolsillo y que tanto nos robaban en Rambla St. Josep 88-94.

Lucy Knisley es una grandísima guionista y dibujante de cómic. Something New: Tales a Makeshift Bride es divertido, pero sólo tienes ganas de que se acabe porque no puedes aguantar el enésimo detalle más sobre bodas y su organización.

12 Reasons Why I Love Her de Jamie S. Rich es una lectura casi para una sentada. Bastantes escenas cliché. Pero entretenido.

The Vegetarian de Han Kang se llevó el premio Booker a libro escrito en lengua no inglesa este verano. El Booker es de fiar. Esta novela corta es brillante, por todas las sensaciones que es capaz de recrear en tan pocas páginas. Quizá la cerréis tristes y confundidos, algo desesperados, quizá como a mí, os habrá encantado, pero os dará un poco de apuro comentar por qué o sonreír al pensarlo.

En 2017 tengo que ponerme al día con el teatro: Top Girls de Caryl Churchill es GENIAL en mayúsculas. Y que no se consiga en español me parece una patada a la cultura. ¿Pero a que no os sorprende?

Pensé que Elantris de Brandon Sanderson sería el peor libro que leería este año (a mí me encanta el Club de Lectura Chronos, pero no empecé con buen pie). Pero es el segundo peor libro del año. Huid de este autor. No le deis más dinero, por favor. Que a este paso nunca va a querer retirarse.

The Millstone de Margaret Drabble lo encontré en el mercadillo del Southbank de Londres. Es extraño que aunque pueda poner distancia a la época y situación representadas, me viera tan bien representada en algunos pensamientos de la protagonista.

Lo vuelvo a repetir: Simone de Beauvoir no es una autora “fácil”, si afirmar tal cosa es posible y de buen gusto. Pero Todos los hombres son mortales vale mucho la pena, por Fosca. Otra “pieza” de Cuesta de Moyano.

The Pumpkin Eater de Penelope Mortimer fue un poco decepcionante. Quizá porque no me pude identificar ni un ápice con la protagonista. 

Fantasma de Laura Lee Bahr es sin duda el peor libro que he leído este año, y eso no que lo pude acabar. Las palabras horror y basura (con perdón) son demasiado cortas para transmitir lo mal que lo pasé tragándome 100 páginas de esta novela. 

Salvó mi fe en la literatura un autora recurrente en mis estanterías, Daphne du Maurier y los cuentos incluidos en The Doll.

Y volví a Brigitte Reimann en La verde luz de las estepas por amor al comunismo como inagotable fuente de placer literario. Aunque esta obra es una reportaje.

The Hollow of the Hand de P.J. Harvey merece la pena con Polly Jean cantando de fondo.

Polly Jean querida mejor no te preguntamos qué haces


La casa de Claudine y Sido de Colette me han descubierto a la que ya es otra de mis francesas. Con permiso de Sagan.

Y otro favorito sin duda este año ha sido The Left Hand of Darkness de Ursula K. Le Guin, que no sólo es interesante por los temas de género y las alegorías a estados totalitarios, sino por ese personaje tan redondo que es Lord Estraven. Mi lectura favorita de Chronos de aquí a Gethen. 

Creo que no es fácil de conseguir, pero merece mucho la pena el recopilatorio de cuentos En la oscuridad: relatos satíricos en la Rusia Soviética (1920-1930). Vamos, que incluye relatos de Bulgakov y Zamiatin, así que nos tiramos de cabeza.

La luna al revés de Blutch ha sido el cómic europeo del año. Lo mejor, el dibujo, que es muy pop.

En el castillo de Argol de Julien Gracq fue una lectura gótica para la que ya no tenía edad. 

Por cierto, yo todavía no he visto Stranger Things, ni tengo especial prisa, pero sí que he flipado y me he puesto muy nostágica con el primer y segundo tomo de Paper Girls. Viva el espíritu de Los Goonies.

La patrulla 142 de Mike Dawson es un claro ejemplo del mal que ha hecho ese constructo social llamado masculinidad.

Otra delicatessen ha sido We Have Always Lived in the Castle de Shirley Jackson. Autora que defiendo a ultranza y que ya tenéis apuntada en la lista de propósitos para 2017, ¿verdad? 

Como también defiendo hasta el infinito a Alison Bechdel. Por fin leí Are You My Mother? Y superé mis miedos un tanto infundados de una posible decepción. A la vida le pido una edición más manejable y económica de sus tiras cómicas sobre lesbianas. 

Calle de dirección única de Walter Benjamin completa las lecturas terminadas este año.

Hay libros que he dejado a medias que quiero recuperar, varios que quiero recuperar, como por ejemplo A Little Life, que me pilló en un momento bajo y, la verdad, es maravilloso, pero no pude. That's it. 

Hay ciertos “propósitos” literarios que en 2017, ya que cumplo 30 y parece tan simbólico todo, quiero llevar a cabo:

-Releer un libro especial cada mes. En enero, Orlando de mi amada Virginia Woolf, que leí por primera vez en 2005. Si queréis hacer una lectura conjunta, please, usad el hashtag #ReleerOrlando o #LeerOrlando en Twitter o Instagram, y así podré leer vuestras impresiones.

-Leer más libros de novedades. Por razones obvias.

-Evitar los libros malos. PLEASE.

Muchas gracias por estar ahí.

Y hasta el año que viene. 




4 comentarios:

  1. Ay dios mío, me acabo de apuntar un montón de libros en la wish list porque me has creado una necesidad urgente de leerlos. A ver si en 2017 leo al fin Nimona porque estoy leyendo muy buenas críticas. Un abrazo enorme

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    1. Qué bien. Si lees algo de la lista, ya me dirás ;)

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  2. Tú, aunque te sigamos leyendo en tus "otros temas", no dejes de traernos libros, Oh oráculo encuadernado. Un beso y feliz año

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    1. Pero Oráculo como el de la Historia Interminable, por favor, que lo de los rayitos por los ojos, etc. U know.

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