viernes, 23 de septiembre de 2016

momentos en los que flaquea la solidaridad femenina


La solidaridad femenina existe, aunque por violencia sistémica muchos se empeñen en negarlo e incluso trabajen para que nos convirtamos en nuestras peores enemigas. No obstante, creo muy sinceramente que las mujeres somos grandes amigas por tendencia natural. Las oprimidas debemos luchar juntas.

Pero a veces  la solidaridad femenina flaquea:

-Cuando ves a una mujer con una pareja muy atractiva y manifiestas envidia en vez de alegrarte porque dos personas se aman.

-Cuando una mujer habla de sus relaciones sexuales abiertamente y manifiestas total desaprobación, aunque lo comentes a sus espaldas. Cuando “promiscua” tiene connotaciones negativas.

-Cuando pones en entredicho el testimonio de otra mujer porque supondría tener que cambiar tu buena opinión sobre un hombre.

-Cuando infravaloras y te mofas de otra mujer que te relata su experiencia sexista. Creedme, la venda en los ojos social existe, y puedes tardar bastante tiempo en aprehender todo lo que el sistema patriarcal ha grabado a fuego en todos nosotros.

-Cuando descalificas la imagen de una mujer. Y esto puede ser muy sutil. Puede ser tu propia amiga quejándose de que se está poniendo como una foca cuando tú estás más gorda que ella.

-Cuando, peor, te burlas y no demuestras respeto por las decisiones que una mujer toma respecto a su vida o a su imagen. Cuando la consideras una neurótica por darle más importancia que tú a ciertas situaciones machistas.

-Cuando perpetúas la cultura de la dieta. Y más terrible aún: cuando perpetúas la cultura de la violación. Sólo el que viola es culpable. Sólo esta sociedad primer mundista tiene el lujo de esclavizarnos con los “cánones de belleza”.

-Cuando te enfadas más y te expresas con mayor vehemencia ante una mujer que un hombre. Sólo porque es mujer y eso te hace más “valiente”.

-Cuando ves a las otras mujeres como rivales.

-Cuando te alegras si a otra mujer le va mal: en el amor, en el trabajo, en el sexo, las amistades…

-Y sobre todo cuando no defiendes a otra mujer ante el sexismo. Ni demuestras empatía por todas aquellas mujeres que no comparten tu realidad diaria. La mujer negra lesbiana, o la mujer tunecina, o japonesa, o rusa, puede que no sufran las mismas situaciones sexistas que tú. Pero si la opresión es interseccional, también lo es transcultural.

-Y por último, cuando no dialogas sobre el sexismo.

Así que, por favor, si quieres añadir algún punto, o hacer una pregunta, o compartir alguna situación vivida, o reconocer que alguna vez tu solidaridad ha flaqueado, déjame un comentario. Y comparte este post si puedes.

Laura & Cris de Meritxell Prats (thank you friend :))


Gracias y buen fin de semana (i bones festes de la Mercè!)

2 comentarios:

  1. La verdad es que sólo se me ocurre decir una más y es en el caso de las que son madres, tías o maestras: cuando perpetúas las ideas machistas en los niños, cuando no educas a las siguientes generaciones (siempre que seas en mayor o menor grado responsable de esa educación), cuando de esta manera no solo no ayudas a cambiar las cosas sino que perpetúas las ideas y las costumbres que deben de ser erradicadas.

    Aparte de eso, nada más que añadir. Un 10 de entrada, si señora

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    1. Toda la razón, y esa es muy importante. Ahí te flaquea el cometido principal: ayudar a las próximas generaciones a que sean mejor que la nuestra, si tal cosa es posible. Llevo mucho tiempo pensando que nuestra generación debe aceptar que no va a presenciar ciertos cambios, pero que su legado debe ser la educación emocional y social necesarias para que los futuros ciudadanos superen ya por fin tanta patriarcalidad.

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