martes, 20 de septiembre de 2016

Colectivo Detroit: una carta


Ayer tarde abrí esta libreta para escribirte esta carta. Siempre te escribía sin pensar el qué. Y nunca acababa de explicarte las aventuras de la semana bien. Te mereces que te dé detalles para entender mi marcha. Sé que parece antinatural que me halle de repente en esta ciudad alejada de mi vida, mi familia, mis amistades.

Estas temperaturas parecen abrasarte la carne. Las calles quedan desiertas hasta las siete. Diez meses aquí. Y más de cuarenta cartas. Y una persistente reticencia a sincerarme. ¿Te preguntas si algún día seré sincera? Si dejaré de enviarte cartas telegráficas.

El paisaje. La gente. La casa. El bazar. La fruta. El perfume a jengibre. El té de media tarde. Las puestas en la terraza. La fauna en las plazas. Esta lengua que se me escapa. Vine en busca de paz, aunque juré que buscaba aventuras. Disimulaba. Mi alma estaba muy dañada. Evité enfrentarme a ti antes de marcharme, y las cartas sustituyen la falta de agallas.

Debí explicarme. Disculpa esta falta de claridad. Esta mezquindad inesperada. Siempre hablaste desde el alma. Así que ahí va:

Descubrí una terrible verdad que quisiste insinuarme una vez. ¿Te acuerdas? Estaba tan ciega. Nunca pensé que aquellas palabras tuyas pudieran ser ciertas.

Un jueves, tras la clase de Aritmética, decidí visitarla. Y allí pude ver que sus actividades científicas exceden cualquier ética. La escena era de tal perfidia que debes entender que calle. Y su mirada. Disfrutaba. Jamás la vi tan extasiada. Ni en la intimidad. Estaba satisfecha. Resplandecía. Era tan terrible… La sangre se le acumulaba en las uñas, estaba sucia de sangre.

Y debes entender que nada cambia. Jamás la llevaré ante la justicia. Es mi debilidad. Me fui. ¿Qué iba a hacer? Este país es una retirada, mi vida aparcada. Sé que dirás que fui muy laxa, nunca alardeé de ser fuerte. Esta carta te ayudará en tu cruzada. Saldrás impune, la suerte está de tu parte. Quizá. Aunque esta carta es una prueba insustancial.

Discúlpame, amiga. Algún día quizá… ¿Te das cuenta? Ni siquiera sale de mí llamarla. La primera letra se atasca, y al pensar en ella, se atasca en cualquier palabra escrita. ¿Será su brujería?

Tuya siempre, y de ella,



P


***

El reto de esta semana vuelve a hacer un guiño a OuLiPo. 
Esta vez el único requisito es prescindir de una letra en vuestro texto. Lo cierto es que como está chupado escribir un texto sin W, hemos decidido que la letra sin la que trabajaremos ha de ser una vocal (a e i o u ): elegid a la que más rabia le tengáis. 

En mi caso he escrito una carta de ficción sin la letra O. Y Adri sin la letra I (e Y cuando en conjunción). No te pierdas su ejercicio en Billete de Cercanías. 

Y ahora las instrucciones habituales. Recuerda que puedes contactar con nosotras en colectivodetroit@gmail.com

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero sin usar una vocal de tu elección.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.



2 comentarios:

  1. Ay Jen me he enamorado del tercer párrafo de tu carta... tanto como la escribiente estaba enamorada de la chica a la que no denunció. ¿O me equivoco? estaba enamorada y nunca se lo dijo, pero tampoco hizo nunca nada que pudiera perjudicarla. Aunque haberlo hecho hubiera sido lo correcto.

    Hay que ver las cosas que nos salen en los ejercicios estos, ¿eh?

    un besote <3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Igual nunca se lo dijo como bien dices, pero el pasado en común fue muy intenso ;) ¡Un beso!

      Eliminar