sábado, 10 de septiembre de 2016

blockbuster feminista

¿Qué hubiera pasado si Karate Kid la hubiera protagonizado una niña? Imaginad aquella mítica escena, que seguramente por primera vez todos vimos doblada por Constantino Romero, con una variación de género, imaginad que a Luke le hubieran dicho: «¡Yo soy tu madre!». ¿Y si los cuatro amigos de Los Goonies hubieran sido “amigas”? ¿Y si Jack Burton hubiera sido Jacqueline?

Me encantan todas estas películas; a las originales, no les quitaría una coma del guión. Y es probable que me gusten con tal filia porque las vi en un momento de mi vida en el que era muy impresionable. Para mí el cine comercial de los 80 está en el mismo saco que muchos cuentos de la infancia: intocables, por favor.

Sin embargo, sé que el paladar se educa. Y por eso,  mi ojo es mucho más crítico con el cine comercial de hoy. Hay ciertos chistes que, verán, no, no voy a aguantarlos ya. Nunca dejaré YO misma que nadie me arrincone.

Y por eso es sano y justo que las nuevas generaciones crezcan con LAS Cazafantasmas. Lo sé, los niños de los 80 quizá sintáis una extraña sensación de incomodidad, de hay algo raro aquí, porque si os gustaron los primeros Cazafantasmas, pensaréis en ellos constantemente. ¿Quién puede superar el ingenio de Harold Ramis? ¿Cómo puede ser que Dan Aykroyd haya permitido este remake? Verán, Dan Aykroyd está encantado. En sus propias palabras (traduzco): «La familia Ayrkoyd está encantada al ver las increíbles mujeres de la comedia que recogen el testigo de los Cazafantasmas. Mi tatarabuelo, el Dr. Sam Aykroyd, el Cazafantasmas original, fue un hombre que en su época abogó por las mujeres, y esta película es una estupenda continuación para el legado de nuestro negocio familiar». 

Quiero ese mono


La película es buena. Muy divertida. Muy entretenida. Con todos los ingredientes del buen cine comercial. No se entiende que en la taquilla no la esté petando, la verdad. Y no quiero pensar que sea porque las protagonistas son mujeres. Alguien, y lamento no recordar quién, dijo que todas las generaciones necesitan su versión de una historia. ¿Verdad que lo flipasteis con Scarface? Pues es un remake de una peli del 32. ¿Cuántos han encarnado a Drácula, Batman, Superman o el Joker? Tendréis un favorito, pero iréis a ver todas las nuevas adaptaciones. No entiendo sinceramente por qué esta condición tan exagerada de “vaca sagrada” que se le está dando a Los Cazafantasmas.

Sin embargo, yo quería hablar sobre todo de cuerpo/imagen en esta nueva versión. ¿Por qué el elenco formado por Kristen Wiig (Erin), Melissa McCarthy (Abby), Leslie Jones (Patty) y Kate McKinnon (Holtzmann) está tan bien escogido? Los activistas corporales tenemos una serie de razones que aplaudir:

1) La edad de las protagonistas: todas tienen claramente más de treinta años. Y, sorpresa, ninguna es madre o está casada. Es más, ninguna tiene pareja formal. Ninguna de ellas es justificada como personaje en relación a un hombre. No son las novias de nadie. Ni las madres de nadie. Ni las amantes de nadie. Lo principal es que son mujeres “de ciencia”, cuyo trabajo y firme creencia en los fantasmas es en lo que se centra la película. Y no son unas niñas con la previsión de encontrar ese gran amor, esa media naranja que las complete y las haga cambiar radicalmente de vida. Parece que han decidido emplear su vida en esto, en el trabajo, en la investigación, y es otra opción tan válida y real como la que más (this is happening, que diría Miranda July). Todos los días, y sin reproches.

2) La talla: me parece de justicia, y de nuevo, reflejo de una realidad, ver a las protagonistas con el mismo mono, distinta talla. Por fin, en primera línea cuerpos no normativos en control. Hay escenas en las que se revelan como auténticas divas, pero claro, con un arma de protones en la mano, ¿quién no iba a serlo? Sin embargo, hablemos del vestuario más allá del mono de trabajo: no es el elemento principal a destacar en la historia (bien, bien), aunque seguro que muchos habrán buscando dónde comprar las gafas de Holtzmann. Y todas van bien vestidas, en el propio estilo del personaje. Y me refiero a que ni Leslie Jones (Patty), ni Melissa McCarthy (Abby), van exclusivamente de colores oscuros, con prendas en plan saco, ni han puesto a Kate McKinnon (Holtzmann) o Kristen Wiig (Erin) marcando todo, o con el escote más pronunciado del Universo. Porque no procede, y me ponen todas las camisas que salen en la película, por favor. Todavía me duele lo mal que vistieron a Gabourey Sidibe en la temporada de American Horror Story sobre las brujas. ¿Sabéis lo fácil que es escoger ropa negra y de inspiración gótica/brujil bonita? (véase la foto de abajo ejemplificando mi queja). Pero volviendo a los Cazafantasmas originales, ¿recordáis el personaje de Sirgourney Weaver en las originales? No se podía ser más sexy, ni enseñar más pierna. Como cuando la pusieron a matar un Alien en las bragas más minis de la galaxia. Nada en contra de enseñar, ni de la ropa sexy, que yo soy muy fan. Pero claro, en pantalla está todavía muy descompensado este detallito entre ellas y ellos. Lo que me lleva al punto…

No te puedes poner al lado de Jessica Lange en mallas y camiseta de lycra mercadillera


3) Chris Hemsworth: Thor gana muchos puntos como actor al aceptar este papel de hombre objeto, además de torpe. ¿Cuántos hemos visto en pantalla? ¿Cuántos recepcionistas chicos hipersexualizados en el cine? Y fuera este escándalo hipócrita, porque a nosotras también nos gusta mirar, y si se puede rozar-así-como-que-no, pues también. Creo que es un aspecto de la mujer del que parece que se sigue hablando muy poco (como de otros): nuestras necesidades corporales existen. Las de Erin también. ¿O me vais a decir que todas esas mujeres hipersexualizadas no se han mantenido ahí por vuestra pura apetencia?

4) Colores: esto es medio punto más bien. Bien porque son cuatro y ahí tenéis a Leslie Jones representando a los más de 30 millones de afroamericanos en Estados Unidos. Pero como dice J., y es bueno que la crítica feminista sea implacable, su personaje es la única de las cuatro que no tiene formación académica. Aunque tampoco sea la chica de los recados.  Y es que Leslie Jones no es que tenga momentos de pura diva, es que nació así. Si no, analicen bien la escena en la que Abby SPOILER es poseída por un fantasma. 

Otros “semipunto” que le da valor a esta cinta es la muy sugerida homosexualidad de Holtzmann, que supongo que no se trata de forma más abierta porque en el fondo las cintas comerciales se mojan poco con ciertos temas. Aunque quizá lo estén dejando para la secuela y esta vez será ella quien se líe con Dana Barrett. Espero que quien fuera a verla al cine esperara a los créditos finales. Zuul? Tiene que haber segunda parte. Las nuevas generaciones se lo merecen. A la nuestra, me temo, ciertos cambios les van a costar mucho. Treinta años de heteropatriarcado indiscriminado hacen mucho daño. Por no hablar en términos de siglos. Pero somos esa generación que sabe que no está bien, aunque haya sentimientos de extrañeza y ciertos hábitos que parecen grabados en el código genético. Esta peli es un gran paso para el cine comercial fantástico. Sinceramente lo creo. Y por eso quiero ver más como esta, y me da igual que tenga que pasar por la reversión de todas mis pelis favoritas de la infancia. Me parece un mal menor. So…


Who you gonna call?




1 comentario:

  1. A mí me gustó un montón y de verdad espero que haya más películas como esta. Una pena que no sea un éxito de taquilla porque merecer se lo merece.

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