martes, 30 de agosto de 2016

Colectivo Detroit: amor y sexo sin preposiciones

Mi relación amorosa ideal: ambos escriben, o ambos pintan, o ambos toman fotografías. El escenario siempre es la calle o el transporte público. Leen muchas horas. Les gusta hacerlo juntos. Pero no se interrumpen, les encanta el silencio. Y llevan veinte años acompañándose. Su pareja les interesa porque tiene una faceta artística. Pueden criticarse ferozmente y, no obstante, nunca permiten que el otro tire la toalla y pierda la ilusión. No quieren, ni han querido, las mismas cosas. No comparten una misma dirección. Se acompañan, ejemplifican el pleno significado verbal. Cuando ya no sea así, estos veinte años y todo el deseo compartido habrán sido suficientes. No se poseen. No se completan. Son dos números enteros que buscan el bien común.

La primera vez que se acostaron, ella pensó que jamás repetirían. Él sonrió feliz y le agarró la mano, y le dijo que la próxima vez necesitarían más espacio. Hubo una segunda cita: él la abrazó y le agarró fuerte las nalgas. Y la tercera vez que compartieron semejante privacidad, ella reunió valor y le explicó qué era lo que la excitaba, y le confesó que cualquiera que consiguiera hacerla sentir poderosa, se la habría ganado un poco. Él se arrodilla, toca ese cuerpo desnudo que tanto desea, y ella no puede evitar agarrarle el pelo. Ni siquiera podría decir si sigue manteniendo la verticalidad.

Les hacen mil preguntas aunque sólo hace unas semanas que se experimentan: ¿qué sois? ¿Estáis juntos? ¿O simplemente lo pasáis bien? Ella quiere salir corriendo, la palabra compromiso la acecha. No está preparada. O quizá no está dispuesta. O quizá le da miedo lo que desconoce. Pero lo que le da miedo siempre la ha atraído. La soledad es adictiva. Visitan una exposición, y luego caminan horas y horas. Y él no repara ni un momento, ni saca pecho, cuando los que se cruzan los consideran pareja. Dos. Un número socialmente aceptado. Todos les sonríen. Ella recibe otras tantas sonrisas cuando un día decide comprarle una camisa. Es lógico, es muy joven todavía, no es una madre comprando una camisa. Y cuando comen juntos siempre usan el plural: ¿cómo les va? ¿Dónde quieren sentarse los señores? ¿Harán el menú? Ella no puede evitar sentir cierta incomodidad, pero él siempre le resta importancia. Y acaba convenciéndola. Nadie te quitará el yo, se lo promete.

También se enfadan. Una noche ella le pide que abandone la cama, que no la abrace sudoroso. Él vive allí. Él, que casi reúne agallas suficientes y le pide que vivan juntos, quiere ofrecerle la habitación libre. Petición que acabará haciendo algunas semanas más tarde. Tendrán el siguiente pacto: si hay terceras personas, el otro no lo sabrá jamás. La atracción física nada tiene que ver, los sentimientos que comparten son sinceros. Se adoran. Esa primavera viajan. El destino elegido es Praga. Celebran que se han encontrado. Visitan el famoso puente. Muchas parejas se juran amor eterno, pero ella lo enredará porque ha soñado nuevos argumentos. Y él le relatará ideas artísticas abstractas. Abstractas como el próximo lienzo.

Llevan veinte años. Ahora se dan la espalda. Una misma habitación, examinan sus propios caballetes. Él escribe, aporrea la vieja máquina porque es un romántico. Ella deja borradores extraños, ocupa diversas libretas. Su letra es la peor posible. Ella le saca un retrato, trípode incluido. Y él una foto mientras ella observa ensimismada los cambios. El rostro nota los veinte años, el espejo nunca miente. Caen. El suelo está frío. Se desnudan. Se ríen. Las persianas subidas. El vecino seguramente mira. Diez minutos animales y ella sigue siendo tan práctica:

—¿Qué comeremos hoy? 

Oh, ese plural...

Christine et Antoine

De pequeña aprendí la siguiente canción:

A
ante 
bajo
cabe
con 
contra
de
desde
en
entre
hacia
hasta 
para 
por 
según
sin
so
sobre
tras

mediante y durante

Y añado: vía y versus. Es la lista de todas las preposiciones en español. Y el ejercicio de esta semana consiste en NO UTILIZARLAS

El tema escogido es el amor y el sexo, o ambos. Puede ser el relato de un ideal, o de una experiencia. La mezcla de ambos. Puede ser sobre vosotros, o no, o sólo a ratos. Pero en todo caso, el texto no puede contener preposiciones. Esto es lo más Oulipo que hemos hecho nunca, y un verdadero reto sintáctico.

Recordad que al no utilizar preposiciones, algunos verbos de régimen quedan descartados, y también se hará más difícil introducir el sintagma nominal. Tampoco se valen las locuciones preposicionales o los artículos contractos (por ejemplo, "al" o "del"). Os resolveremos cualquier duda gramatical que pueda surgir en nuestro nuevo email: colectivodetroit@gmail.com 😃 😃 😃 (let's go, use it!).  

También os aconsejamos que el texto no supere las 500-600 palabras (si no, la dificultad puede convertirse en drama).

Las instrucciones habituales:

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero SIN preposiciones.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

Y no te pierdas el ejercicio de Adri en Billete de Cercanías
Jesús Manuel García es la primera voz masculina del Colectivo. Leed su Karma preposicional.
Y el ejercicio sin preposiciones de Ayshel, el más rápido del reto.
Y también el de la veterana Noelia en La chica del pelo rojo.


¡Gracias por tu apoyo! We're glad to be back :)

12 comentarios:

  1. Quiero comentar siguiendo las reglas. No seré capaz. He disfrutado tu ejercicio muchísimo. No has escrito un texto, has escrito una historia, desarrollado personajes completos. Siento que los conozco. Una línea argumental que se expande muchas décadas. Espectacular. Me ha encantado topar coincidencias léxicas. Las dos hemos empleado palabras que no sorprenden como desnudarse, sudor, abrazar... pero también curiosamente: convencer, prometer. Ya lo he releído muchas veces. Baumbach, Noah te rogaría / suplicaría este guión y haría una delicia cinematográfica.

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  2. Mientras no hagamos un día un Oulipo total...

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    1. Y nos presentamos todas como Michelles :)

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  3. ¡Hola! En este momento, siento que no tengo palabras para decir lo mucho que me ha gustado esta historia. La pareja protagonista ha sido fantástica y esto de que conserven su individualidad a pesar de los años juntos y la manera en que está narrado, me ha parecido sublime.

    ¡Un abrazo!

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    1. Mil gracias, Roxana. La individualidad siempre hay que saber apreciarla :)

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  4. Bua Jen, quina passada! L'original és bona, aquesta és una obra d'art.

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  5. Me quito el sombrero, te hago la ola, aplaudo y al terminar te hago una reverencia. Escribir una historia que tenga sentido, que esté bien estructurada y que además cumpla las reglas... no sé cómo lo haces.

    Y que encima parezca una historia dirigida por Godard. A tus pies.

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    1. Siempre he adorado la Nouvelle Vague. Muchas gracias, Paula.
      ¡Un fuerte abrazo!

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  6. Me ha sorprendido mucho que puedas contar una historia con tanta continuidad sin preposiciones y que parezca que no son en absoluto, necesarias para la lengua. Por cierto, las historias sobre "hacerse mayor" son mi debilidad.

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  7. Me repito: yo flipo contigo.
    ¡Pero cómo puedes ser tan crack!

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