martes, 19 de julio de 2016

región alfabeto

Debe ser lo más prudente posible. Al llegar a la esquina de la calle, mira a ambos lados. La calle está desierta. Son las seis de la mañana de domingo. Todos duermen e intenta aminorar el paso porque le quedan escasos metros para alcanzar su destino. Lleva a Ajmátova en el bolso. Este simple hecho se considera una infracción grave. De ser descubierta, la podrían multar, o encerrar durante unos meses. Pero peor era haber nacido en el s.XX.
Por fin llega al portal número seis. Entra a toda prisa. Desciende al sótano y llama con los nudillos a una puerta estrecha. Silencio.
—Todos los jueves en casa de Bell.
Un ligero rumor, una cerradura que gira. La puerta se abre y entra por fin en un lugar seguro. La reciben dos caras expectantes, una facción pequeña de esta asociación clandestina. Ella empieza a desabrocharse el abrigo.
—Era un bulo, no encontré nada de Dürrenmatt.
La decepción es patente en sus caras. Y ella sonríe.
—Pero esto os va a encantar.
Y saca el libro mencionado anteriormente. Acaricia el lomo antes de colocarlo en la mesa justo en el centro de la estancia.

***

—¡Tres, solamente en lo que llevamos de mes!
—¿Está convencido? A veces, hemos avistado folletines inofensivos del…
Su superior le interrumpe.  
—No cabe duda. Tres. La misma delincuente. Mujer. Rubia. Aparenta unos treinta años. Pero sabemos por algunos testigos que lo más probable es que sea del s.XX.
—Entiendo.
—¡No hay nada que entender! Debe detenerla lo antes posible. En el mercado negro se hace llamar Gógol. ¿No es suficiente provocación?
Él suspira. Es un hombre paciente.
—¿Y qué ha sustraído?
—Veamos… —el jefe rebusca entre los documentos sobre su mesa y le tiende la siguiente lista:
Ethan Frome
Heráclito de Martin Heidegger
Un hombre soltero de Isherwood
Aquella lista no le dice gran cosa, pero sabe lo que significa: menos horas de sueño.  
—Es peor de lo que pensaba, entonces.
Le devuelve la hoja a su superior. Sale al pasillo. Pero lo detienen:
—¡Espere!
Vuelve, ya tiene la cabeza en la carretera.
Su superior le tiende una fotografía en blanco y negro de las cámaras de seguridad. Es algo borrosa.
La mujer sale de una biblioteca abandonada. Viste colores oscuros y lleva gafas de sol y una bufanda gigantesca. La enemiga no tiene nada de especial. Se pueden haber cruzado mil veces en la calle.
+++

Piensa en por qué lo hace y no logra encontrar la respuesta. Se lo pagan bien. Y de todas formas es un cadáver del s. XX.
Alguien le ha dicho que en un bloque de pisos del norte de la ciudad, en un cuarto C, quedan ejemplares de Jardiel Poncela.
Quizá no sea verdad. Dicen que había sido el piso de un profesor que había escrito una reconocida biografía de Kerouac, autor que a ella nunca le apasionó.
Iría esta noche, a pesar de tener muchas ganas de quedarse en su escondrijo. En su última expedición se había quedado con algo para ella, porque hay cosas que no las paga el dinero. Últimamente se exponía con gran frecuencia, lo que le hacía pensar en su madre y su familia.
Se había olvidado del año de su nacimiento, aunque era capaz de notar la vejez en lo mucho que le costaba levantar los párpados por la mañana, en la pereza que sentía al usar su propia lengua, tan distinta a la de este siglo. Ya apenas podía entender su propio idioma. Sus huesos, genéticamente modificados, al igual que sus órganos, resistirían hasta el final de los tiempos, pero ella se sentía al fin de la noche.  
Ellos dijeron que era una aberración y tenían razón. 
El tejido muscular también resistiría una eternidad, pero no así los sentimientos. ¿Cuántas sensaciones se pueden acumular en la vida eterna? A ella cada vez le quedaban menos. Un día se despertaría convertida en una máquina obsoleta. Por eso tenía tantas ganas de quedarse en su madriguera y revisitar a Gregorio Samsa. Recordaba que el primer ejemplar de la Metamorfosis que cayó en sus manos había sido de su madre.

***
En 2097 se decidió por decreto borrar toda nuestra existencia pasada. Ciertas ideas habían triunfado tras constantes guerras, crisis económicas y de suministro en las primeras décadas del siglo XXI. Nosotros decidimos borrar todo vestigio del pasado. Se demolieron ciudades enteras, símbolos que se creían eternos; las religiones fueron finalmente prohibidas, y también las nacionalidades. Tras las tres grandes pandemias, la población, mermada a la mitad, se redistribuyó en el mapa bajo la supervisión del Oráculo del Sur.
Comenzó una verdadera caza de brujas a las personas del s. XX. Se prohibió la distribución de obras anteriores a los años noventa del s. XXI. Nos vimos amenazados por lo que antes habíamos sido.
Si este panfleto se encuentra en tus manos es porque empiezas hoy la Escuela de Policía, porque has decidido entregar tu vida al servicio de nuestro Nuevo Mundo. Porque protegerás a tus congéneres de la amenaza del pasado: el hombre y su catálogo de horrores, transmitido por el arte y los libros de Historia.

+++

Hubo un tiempo en que había soñado en ser poeta de vanguardias, ya hace mucho. Quería romper los moldes, ser laureada, pero siempre tuvo el vicio del queísmo.
Entró en el edificio donde supuestamente encontraría los libros. Ya la esperaban.
Al escuchar los gritos, las amenazas, recordó de repente a su poeta favorito:

Ya vi suficiente. La visión aparece en todas partes.
Ya tuve suficiente. Rumores de las ciudades, al anochecer, y al sol, y siempre.
Ya conocí suficiente. Los parones de la vida. ¡Oh Rumores y Visiones!
¡Partida en la afección y el ruido nuevos!

Y como a él, le esperaba una larga temporada en el infierno. En aquellos momentos difíciles, se le empañaron los ojos porque se había podido acordar de Rimbaud. Una sinécdoque perfecta retumbaba en aquel vestíbulo a oscuras:
—¡Esta usted rodeada por la policía!

***

—No tiene por qué insistir en este teatro del absurdo. Sé perfectamente que no voy a tener un juicio justo.
—Limítese a cooperar. Y a contestar mis preguntas.
—Usted ha nacido en una época triste aunque no lo crea. Nunca le será permitido leer a Ulítskaya  o a…
—Basta. Esto no lleva a ninguna parte.
Se levanta de la silla y abandona la sala de interrogatorios. Como con todas las personas del s.XX, siente una inmensa decepción, nunca ha conocido a ninguna persona antigua interesante. Se irá tranquilo a casa, convencido de que no es tan terrible después de todo que regulemos la existencia con la mayor eficacia posible. El bien común es lo más importante.
Entra en el despacho para recoger sus cosas. Por fin un día en el que logra salir temprano. Mientras ordena las carpetas y documentos sobre la mesa, alguien llama a la puerta. Su superior:
—Disculpe, sé que está a punto de marcharse.
Le encantaría suspirar, encogerse de hombros, decirle que vuelva mañana. Pero calla, y espera a que su interlocutor añada:
—Un tal Voland ha venido a verle.

+++

(En la misma habitación del sótano en el portal número seis, se reúnen esta vez cuatro personas)-
PERSONA 1: ¿Está convencido de que ese ha sido su destino?
PERSONA 3: Sin duda, descubrieron que era del siglo XX. Era un dato bastante fácil de aprehender.
PERSONA 2: ¿Pero nadie sabía que trabajaba para nosotros? Es la única que ha sido capaz de rescatar el trabajo de Wittgenstein de entre unos escombros…
PERSONA 3: Ya sabe, no hay comunicación entre Departamentos. Oficialmente no existimos.
PERSONA 1: Menudo despropósito… ¿Y todos los ejemplares que se quedó para su uso personal? Estábamos a punto de sonsacarle su escondite.
PERSONA 3: Es siempre lo mismo con las personas del s.XX, son corruptas por naturaleza.
PERSONA 2: ¡No cabe duda!
(La PERSONA 4 fuma en silencio desde hace un buen rato, y al fin interrumpe)
PERSONA 4: En Xanadú se hizo construir Kublai Khan un fastuoso palacio…
PERSONA 2: ¿Yeats?
PERSONA 4: No, Coleridge. Es un poema sobre un emperador.
(Ya no dirá nada más, la PERSONA 4 siempre es así de enigmática)
PERSONA 1: ¿Y ahora qué vamos a hacer?
PERSONA 3: Primero de todo, redactaré un informe sobre los hallazgos más importantes de Gógol.
PERSONA 2: ¿Insinúa que está en tela de juicio nuestro trabajo? Ningún Departamento ha logrado retirar más obras del pasado que el nuestro. Somos fundamentales. Nuestro sistema  es el mejor. Obtendremos la mejor valoración este año…
PERSONA 1: Bueno, no cante victoria, la Sección de Pintura encontró hace poco un cuadro de Malévich…
PERSONA 2: ¡No pueden desmantelar el Zeitgeist! Somos imprescindibles para continuar.
(La conversación prosigue hasta altas horas de la madrugada).



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El ejercicio de esta semana tiene dos modalidades de participación:

a) Crear una lista alfabética sobre literatura, relacionándola lo máximo posible con vuestra vida, vuestros gustos, vuestros momentos literarios. Podéis ver un ejemplo en el Alfabético Librero que hice hace algún tiempo, o en el blog de Adri, Billete de Cercanías

b) Insertar un alfabeto sobre literatura en un texto de ficción, que es la modalidad que he escogido para esta entrada. También puede ser un relato más biográfico, lo que sería un híbrido entre a y b.

Se recomienda el uso de negrita o cursiva para la modalidad b.

El #ColectivoDetroit crece poco a poco. Un breve repaso sobre cómo participar:

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

Hemos venido a buscar la inspiración porque no la encontrábamos.

¡No te pierdas el ejercicio de Adri en Billete de cercanías!

O el de Noelia en La chica del pelo rojo.

O el de Paula en Pluma, espada y varita.

Y sí, me he saltado la Ñ a placer... ¡Gracias por leer y compartir y participar!



5 comentarios:

  1. Mi ejercicio aquí :)

    Aparentemente Algunas Atrevo A Al
    Busco
    Con Contar
    De De Días De De
    Escondo En
    Falta
    Guerra Gano
    Historias
    Interior
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    Kilos
    La Lloro
    Miedos Me Mostrar Mi
    No Nunca
    Otras Oportunidad
    Por Pequeña Practiqué Pareja
    Que Que
    Rencores Regalados Relaciones
    Soy Superfície Sinceridad Si
    Tuve
    Una Una
    Vez
    Waterpolo
    Xilófono
    Y Y Y
    Zen


    Si consigues ordenar la historia en el orden correcto te regalo un libro (Va para Jen y para cualquier otro que se quiera animar!) :D

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    1. Esto es muy fuerte. Necesito tiempo. "Contar historias" es seguro. Y "tuve una pareja que jugaba a Waterpolo" diría que también.
      ¡Oh my! Dame tiempo, dame tiempo ;)

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  2. Me has dejado impresionada. Te superas cada día. Me ha encantado como has conseguido respetar las instrucciones al pie de la letra pero regalarnos un cuento que, al mismo tiempo, respeta los must de narrativa coherente, historia contundente. A estas alturas ya te habrás dado cuenta que yo cojo y recurro a lo "experimental (wannabe)" para poder respetar las "instrucciones" y peco al prescindir de esos imprescindibles (valga la redundancia) de los que sí goza tu texto. Redondo. Es lo que me dices siempre, a veces no hay que buscar intencionadamente algo NUEVO. Con premisas de traducción literaria has creado algo único. Desde luego, muy nuevo, pero natural. Te salió de ti de muy dentro. Y he de reconocer además, que me ha encantado tropezarme en el camino con esas caras familiares, algunas que han dormido conmigo hace muy poco (Ethan frome, por ejemplo), algunos favoritos, y luego una amplísima variedad de nombres propios que tienen que aparecer en mis estanterías YA. Me encanta este proyecto. ¿Te lo había dicho ya? Hasta muy pronto, camarada.

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    1. Jo, muchas gracias. Lo releo y pienso que le faltan algunas horas más de trabajo pero esta semana ha sido imposible. En realidad es un poco pastiche, de muchas cosas ya escritas, pero ha sido un ejercicio que me ha ayudado a reconciliarme con la ficción. Así que ya ves, con este proyecto vamos a hacer terapia y todo. ¡Un beso!

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    2. A mí me encanta tu No-ficción. Tienes gran talento en ese género, pero no te olvides del que tienes en este. Nunca olvidaré el cuento de la peluquería. A veces, lo releo.

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