martes, 26 de julio de 2016

Judit decapitando a Holofernes

Judit decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi (Galería Uffizi)


Lo hizo porque la había traicionado. Porque aunque se había arrodillado implorándole el perdón, ante toda la corte, no había sido capaz de recuperar la total confianza. Todos aquellos chismorreos aguijoneaban la paz, la duda martilleaba en su cabeza a cada instante: ¿la volvería a traicionar? ¿Quién lo supo antes que ella, quiénes fueron cómplices?


Lo hizo porque al fin y al cabo él era suyo. Él mismo se lo había repetido a diario durante los primeros dieciocho meses de relación. Nunca había considerado aquellos votos como sagrados, pero debía demostrar que era un monarca inflexible, hasta en su vida personal. Debía demostrarles a todos que era fuerte, como el primer día, coronada cuando la tierra sobre su predecesora todavía estaba húmeda.

Decidió hacerlo a mediados del siglo II a.C. porque los crímenes de sangre habían desaparecido en la Nueva Era. Él le preguntó con su eterna sonrisa, que le parecía tan falsa como la tranquilidad del caimán:

—¿Dónde estamos, mi Reina?

Y ella, tendiéndole la primera copa, se limitó a ordenar:

—Bebe.

Fue obedecida sin reproches, porque todos habían aceptado su autoridad sin disensión, e incluso la adoraban por esa tiranía que rozaba lo providencial. Él se confió y entregó una vez más. Bebió. Y se abrazaron. Se besaron. Se desvistieron en la penumbra de aquella estancia. Él sin saber que había de ser la última vez que compartían semejante intimidad. Aquel rato fue similar al juego adolescente en el que se habían conocido. Él desde luego se sentía pletórico sin necesidad de vino; ella por unos breves segundos, dichosa. La piel ajena nos hace olvidar todo lo que podemos tener guardado a los demás.

—¿Cómo has conseguido traernos aquí, mi Reina?

Ella sonrió brevemente:

—Soy una mujer de talento.

Él rio. 

La verdad es que aquel viaje en el tiempo había sido posible gracias a una píldora suministrada por Abra, quien en aquellos momentos esperaba fiel tras la cortina. Abra era quien había sugerido la época macabea porque era lo suficientemente salvaje como para que nadie calumniase su sed de venganza.

Él siguió riendo durante un buen rato, danzando, besando, bebiendo copa tras copa.

Cayó en redondo en la vigésima. En el sueño, totalmente inconsciente de lo corta que era la vida, se veía tan hermoso como aquella primera tarde de fiesta. Se deleitó una última vez con aquellos labios carnosos, le pasó la punta de los dedos por las espesas cejas, le acarició la barba. Aquella piel de mármol casi amarillo. Dormía profundamente, sin sospechas.

Judit cogió un puñal y tomó por los pelos a su marido Holofernes. Abra salió de detrás de la cortina y sujetó los brazos del durmiente. Abra, siempre a su lado, apoyándole. Se preguntaba si no sería buena idea convertirla en la nueva consorte.

Sin pensarlo más, la Reina Judit inmortalizó aquella escena de decapitación. Holofernes abrió de repente los ojos, inmerso en la más temible de las sorpresas. Y tarde ante el peligro, porque la mano de Judit dominada por toda la ira del Reino, se mostró precisa y firme, y le serró todo el cuello. De nada sirvieron los músculos, la fuerza física. Las sábanas se empaparon con la vida perdida de Holofernes, el traidor. El último borbotón de sangre se estrelló contra la frente de Judit, que la sintió como miel caliente. Cuando por fin sostuvo la cabeza en el aire con la mano izquierda, la Reina se sintió majestuosa, en la plenitud de su poder. Nadie la podía alcanzar en aquella nube.

Abra interrumpió el éxtasis mayestático:

—Me temo, mi Reina, que tenemos un problema. 

Judit se volvió todavía con la cabeza del traidor en lo alto, y la sirvienta prosiguió:

—No hemos traído píldora de vuelta.

Su Reino se deshizo, su corona cayó desde el cielo. La pregunta llegó a la boca de Judit mientras se desvanecía su gracia divina, y se convertía en una burda viuda con cierta épica:

—Pero entonces… ¿Estamos atrapadas en Betulia para siempre?



***

El ejercicio de esta semana es muy sencillo. Se trata de elegir una obra de arte, la que tú quieras: un cuadro, una escultura, tu obra de arquitectura favorita... Incluso una fotografía, una cerámica. Todo vale. Seguro que esa obra de arte tiene su propia historia, lo que su autor nos trataba de contar. A veces las interpretaciones de esas obras de arte están tan instaladas en nuestro inconsciente que es lo único que vemos. Esta vez te retamos a que las reinventes. Elige esa obra de arte, deshazte de toda influencia y cuéntanos otra historia, la tuya. 

Gracias por leer mi reinterpretación de Judit decapitando a Holofernes, un tema que muchos artistas han tratado (quizá esta escena es más famosa en Caravaggio, pero siempre me ha parecido mucho más potente la de Gentileschi).

No te olvides de leer el ejercicio de Adriana en Billete de cercanías.

O la historia alternativa para Klimt que ha escrito Noelia en La chica del pelo rojo.  

El ejercicio de nuestra primera nueva incorporación, Cris de Palabras como souvenir.

El ejercicio de Paula en Pluma, espada y varita.

Y Carmen de La lectora del sillón es nuestra segunda nueva incorporación :)

¿Cómo participar en #ColectivoDetroit ? 

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

Y ahora ¿ por qué no hacer un repaso por los ejercicios realizados? 

Los míos. Los de Adri. Los de Paula. Los de Noelia. Y este que hizo Nur


9 comentarios:

  1. Si esta Judit(h) hubiese contado con una hermana como la que tú y yo sabemos, no habría tenido la imperiosa necesidad de viajar en el tiempo para (no) salvarse. Me ha encantado tu historia. Esta Judit sí que me gusta. A través de ella también yo me sentí un poco aliviada de esa necesidad de venganza. Te juro que la descripción es exquisita. Me quedo saboreando las cejas espesas, la barba, la piel de mármol, el chorro de miel sanguinario. Eres una mujer de talento.

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    1. Me encanta tocar cejas, ¿te lo puedes creer? Sé que parece una chorrada, pero es que lo encuentro casi excitante XD
      Esta Judit mola todo, aunque sea un poco sanguinaria.
      ¡Gracias!

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  2. ¡Hola, Jen!

    Wow! Me ha encantado la reinterpretación de esta obra. Hace poco que la descubrí y fue gracias a un reportaje a Artemisia Gentileschi, la cual, por cierto, me parece una figura de lo más interesante.

    Por cierto, ayer estuve en Come In y te iba a saludar pero no te quise molestar por si estabas ocupada. Soy la chica que te preguntó cuanto costaba "Testament of Youth" xD

    ¡Un beso!

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    1. Ay, ¿por qué no me dijiste nada? Please, otro día que vengas salúdame. Recuerdo dar el precio de Testament of Youth. Eras la chica rubita, ¿verdad?

      Gracias por dejarme un mensaje. La historia de Artemisia es muy interesante, ¿qué reportaje viste?

      Un beso.

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    2. ¡Hola, Jen! No, era la morena jajaja La rubia era mi amiga. La próxima vez que vaya te saludaré :)

      La historia de Artemisia la encontré por casualidad en un reportaje escrito en internet, pero ahora mismo no recuerdo el link porque fue algo que me encontré sin buscarlo.

      Un beso!

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  3. Jen, el final es cuando menos inesperado, me ha encantado esa atmósfera que has creado para esta escena, va como escalando hasta llegar a la cima, que es la decapitación y luego cae en picado, que es la sorpresa final. Muy bueno el ejercicio, chapeau! un abrazaco

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    1. ¡Gracias, querida! No sabes hasta qué punto he disfrutado lo de la decapitación. No sé si debería preocuparme. Acabo de ver que el tuyo por fin está available.

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  4. Nunca me cansaré de decir que tienes ese algo único que me gusta en los escritores y escritoras. ¡No me canso de leerte! Como ya le he dicho a Adri, creo que aprenderé mucho de todas vosotras gracias al colectivo. ¡Deseando seguir con los ejercicios! Y a ver dónde nos lleva todo esto :)

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    1. Y nosotras vamos a aprender de ti mucho. Many thanks por unirte, ya sabes, te lo digo en treinta audios si es necesario. Mua!

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