viernes, 3 de junio de 2016

el verano si estás gorda

Barcelona es una ciudad despiadada en verano, un lugar en el que no puedes fingir que no estás pasando calor. El lunes me crucé en Via Laietana con una mujer del extranjero que enrojecida y con lo más corto y descotado del armario caminaba con cierto esfuerzo, perspirando intensamente por los poros de la cara. Estas temperaturas no son nada. Esperen a julio, camaradas. Cuando la humedad es del 80%. Cuando no corre la brisa. Cuando el asfalto se reblandece. Y todos apretados sudamos en las calles del Gótico, del Born, del Raval. El andén del metro es una sauna. El convoy, un refrigerador.

Las reconozco porque fui una de ellas. No se tapan por creencia religiosa, ni por estar acostumbradas al trópico. Se tapan por vergüenza, porque las han convencido de que sus brazos gordos y sus piernas rellenitas no son admisibles a la vista de todos. Muchas no pisarán la playa; aunque un horno lleno de terrícolas, no hay nada como un chapuzón a media tarde para quitarse la sudoración de encima, ni que sea un rato. Sé que muchas no llevan faldas porque se rozan entre las piernas, porque las venas varicosas les parecen indecentes. Sé que no les gustan los tirantes porque les han dicho que no, que no vayan enseñando por ahí. Y que los tops que dejan unos milímetros de la barriga al aire, se repiten una y otra vez como un mantra, son sólo para adolescentes, ya no tengo edad, y más sinceramente, ya no tengo tipo, pero con la voz bajita. Porque la mayoría de los complejos no se discuten abiertamente. Como las adicciones, que son un yo-puedo-con-esto, el complejo es no-es-para-tanto, no me importa. Y sí. Te estás lastimando. Y en Barcelona, pasando un calor horrible. Quizá los que vivan en zonas más frías, no lo sepan, pero el calor puede doler.

Con 5-6 años con C., la rompecorazones. Ahora que se atrevan a decirme que no puedo estar morena ;)


Por eso se ven faldas justo por encima de la rodilla combinadas con leggings de color negro. Y cuando pega el sol en las pantorrillas, es como un bastón que te empuja a meterte en cualquier tienda corriendo. Por eso cierto tops con transparencia, o con escote demasiado pronunciado, se emparejan con la camiseta de tirantes debajo, negra o blanca, o quizá azul o gris, o verde. Pero siempre se añade tela cuando te miras al espejo de refilón, te parece que el pareo es imprescindible en la bolsa de la playa, o el kimono, el kimono que es tu salvador. Y los shorts, lo vuelves a repetir, muy concienciada, no son aceptables cuando eres mayor. Porque te da cosa sentarte en el metro o en cualquier banco o cualquier terraza, dices, que por higiene. Pero siendo como mi ciudad, despiadada e impecable ahora, no te veo usando guantes cuando te agarras a la barra del autobús y luego te rascas un ojo.

Lo sé. He pasado por las mismas experiencias. Me he puesto fular en agosto. Y he comprado todas las camisetas bien anchas, les he pegado tirones antes de salir de casa. Un agobio lo de tener que ponerse unos ciclistas debajo de la falda. Y los puñeteros leggings, que ahora quemaría como si fuera una fanática de la supremacía de la carne humana. La carne humana visible, o sugerida. Pero tu brazo es gordo con o sin mangas. Y la papada está en su sitio con el pelo suelto o recogido. O la tripa se descubre cuando te sientas, por mucho que te tapes con el bolso o con kilómetros de tela innecesaria. Y nada mejor que una falda cuando entras en un baño público. Siempre, tengo la experiencia de toda una vida siendo gorda.

Tras haber infringido la ley criminal de tapar y tapar, y haber probado a llevar menos ropa, debo decirte que la vida mejora. Que el calor se aguanta mejor. Que si miran es probable que sea porque gustan de mirar, no por indignación.

Además, siempre me gustó presumir


Así que tengo que compartir contigo lo que a mí me salva en verano, como otras lo han compartido en su momento; o mis conclusiones al fin tras mucho querer ser invisible. Y ahora, fíjate, qué ciertos esos refranes, que nos colocan a todos en un hula-hoop, siempre pienso que a ver en qué momento oportuno podré llamar un poco la atención.

CÓMO NO ROZARSE LAS PIERNAS
Cada vez que me hablan de pantalones cortos bajo la falda, o bandas elásticas bajo el vestido, pienso ¡NO! Se trata de menos tela, nunca de más. Esto no es Inglaterra. Yo también tuve mi verano de piernas liberadas en que probé con el ciclista debajo. Para seguir pasando calor, pero demostraros que lo había superado al fin y al cabo. El complejo de piernas blancas y venas varicosas. Me salvó una recomendación de Amanda Allison, que vive en California y también sabe de altas temperaturas. Y que encontraréis en todos los súpers o Drunis del reino: 

No me llevo comisión, promise



Oh yeah, desodorante Dove entre las piernas. Sobre todo, este que veis en la foto, que tiene una textura en crema. Se aplica las veces que creáis necesarias. A mí me suele bastar con una al día, quizá dos si el día es largo o muy caluroso. Pero cuanto antes os quitéis las medias y empecéis a usarlo, mejor. Mi teoría es que la piel se va haciendo más resistente a fuerza de usarlo, y cada vez es menos necesario. He probado mil cremas y polvos de talco, y sigue siendo el mejor remedio. No es mi caso, pero creo que también le resultaría útil a las que se rozan bajo los pechos. No he podido comprobarlo. Si a alguien le pasa y lo prueba, que nos diga si funciona.

EVITAR CIERTOS TEJIDOS
Es de cajón, pero nada de lycras o terciopelos y telas de la misma calaña. Y mucho menos en la ropa interior. Y tirantes. Muchos tirantes, que así liberáis al sobaco de presiones inmerecidas.

LO QUE METES DENTRO SE REFLEJA FUERA
Esto podría ser totalmente impreciso, pero ha sido mi experiencia. Quizá a otra persona también le pueda funcionar. Desde que soy vegetariana, he notado que los redondeles que en verano me salían en el interior de los codos y me hacían parecer una yonqui han desaparecido. La verdura y la fruta tienen mucha agua. Por norma, además, me tomo medio litro (o dos vasos grandes) de agua nada más levantarme. He visto recomendaciones de gente que lo hace antes de irse a dormir, pero a mí me resulta imposible porque de por sí ya soy de las que se suelen levantar al baño de madrugada. También he notado que desde que he dejado refrescos con gas y azúcares extraños ciertas rojeces que me aparecían en la zona de los tobillos se han disipado. Ahora mismo no las tengo, y eran casi perpetuas. Espero aguantar así todo el verano. Estas conclusiones no tienen base científica, pero ahí las dejo.

ADIÓS, PITILLOS, ADIÓS
Sí, a veces también se me ha ido la olla y pienso, jo, qué guay queda este chaleco con este pantalón. Y cuando llegas a Joaquín Costa una tarde de julio ya te estás arrepintiendo de la ocurrencia, y obligando a tus amigos a sólo entrar en los bares donde el aire acondicionado esté a la temperatura de Groenlandia. Desterrad ciertas cosas de la vista, haced el cambio de armario. Aunque si me decís que sufrís por presumir, pues oye, la imagen es vuestra, vuestras reglas.

Pero no porque os habéis convencido de que no es para vosotros. No os deis al autoengaño. No os maltratéis, es innecesario. No os creáis el precepto encubierto de la mierda de Operación Bikini que os dice que vuestro cuerpo es inadecuado. ¿Qué es eso de que un cuerpo es inadecuado? Inadecuada es la dictadura corporal. No quiero que os suponga un problema y una ansiedad ir por la calle luciendo palmito. La sociedad no puede decidir cómo os tenéis que vestir, o cómo os tenéis que tapar. Como ya he dicho en otras ocasiones, quiero ver vuestras piernas, y panzas, y pies, y brazos no normativos. Quiero que vuestra falda bien cortita de la talla 48 para arriba haga girar la cabeza con un suspiro de deseo a los extraños. Y que justo por debajo de las gafas de sol, una sonrisa de oreja a oreja avise que habéis venido a pasároslo bien, y que estáis encantados de haberos conocido.

Enjoy summer. Si pueden, báilenlo también.

¡Hasta el viernes que viene! 

Este look fue por supuesto idea mía. Y no, no era Carnaval ni iba a una fiesta de disfraces. It felt right.



p.D: A veces siento que en la adolescencia y buena parte de la veintena he sido un persona diferente. Que la transformación actual en realidad es un back to basics. Que esto no es nada nuevo, que fui así. Y qué lástima haber cambiado, haberme dejado convencer por todos los que gritan a nuestro alrededor de que salirse de la norma no es buena idea. Well, I don't agree. 


6 comentarios:

  1. Apuntabas maneras ya de niña , estas súper molona en todas ! Ya te extraño, Jen. Me encantaría enseñar todos mis defectos , todos los rincones de carne imperfecta pero el clima en Galicia no sé si me va a dejar . Nos vemos en el bochorno muá

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  2. ¡Así se habla! A disfrutar del verano y que no nos coman la cabeza, hombre ya. <3

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  3. Yo lo del desodorante no lo sabía, me lo compraré este año porque estoy harta de llegar a casa con el interior de los muslos gritando del dolor xDD A mí antes me daba mucho palo llevar vestido y enseñar brazos y piernas, pero hace tres años me dije "por qué no voy a llevar esos vestidos que tanto me gustan" y es lo que he acabado haciendo. He dejado de ir en vaqueros todos los días y cómo se nota el gustito que da cuando hay brisa.

    Oh, han inventado unas cosas preciosas que te pones en los muslos, que tienen estampado como de encaje para que los muslos no te rocen. Hablaron de ello en WeLoverSize. Se llaman Bandelettes, por si quieres probarlo (yo aún no lo he hecho pero parecen eficaces)

    Un abrazo y feliz verano

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    1. Pues nunca he probado Bandelettes, aunque las he visto reseñadas en varios blogs. La verdad es que como Dove me funciona tan bien, ya paso de probar algo nuevo, y más si consiste en añadir ropa, aunque sólo sean bandas. Si lo pruebas, ya me dirás ;)

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  4. Ohhh pienso probar ese truco desde ya!! Voy a ser una chica doce jajaja

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