viernes, 10 de junio de 2016

a la mujer le gusta que la acaricien como mujer

“Sentimientos de amistad, de estima por nuestra personalidad, de amor por nosotras mismas como seres humanos: es verdad que todo eso es maravilloso, pero ¿no deseamos, al fin y al cabo, que el hombre nos anhele en nuestra condición de mujer? Todavía es demasiado difícil para mí escribir todo lo que quiero decir, es infinitamente complicado, pero es algo esencial y es importante que lo descubra.

Quizás tenga que empezar todavía la verdadera y auténtica emancipación de la mujer. Aún no somos auténticas personas, somos hembras. Estamos atadas y ancladas a tradiciones milenarias; todavía tenemos que nacer como personas, aún le queda a la mujer una gran tarea por hacer.

(...)


Es difícil estar a bien de igual manera con Dios y con la parte inferior de tu cuerpo. (...) Y a la mujer le gusta que la acaricien como mujer y no como ser humano.”

Cita extraída del Diario de Etty Hillesum, de la entrada del lunes 4 de agosto de 1941. En español, lo podéis encontrar publicado por la editorial Anthropos.

Han pasado casi setenta y cinco años desde que Etty escribiera estas palabras. Cierto es que hemos avanzado mucho, que en muchos aspectos de nuestra vida podemos decir sacando pecho que somos mujeres emancipadas. Pero seguimos atadas y ancladas a tradiciones milenarias, no debemos mirar para otro lado. No podemos ignorar que hay tantas hermanas en otro tipo de sociedades que tienen mucho terreno por conquistar, y también forman parte del “nosotras”. Que nuestras madres y abuelas han recibido una educación emocional muy diferente.

Seamos sinceras, hagamos un ejercicio de reflexión en grupo: ¿no deseamos que los demás nos anhelen en nuestra condición de mujer? Etty expresa una verdad como un templo de forma elegante, que a las mujeres nos gusta el sexo. Pensé que nunca tendría que poner esta obviedad por escrito. Es lógico que Etty pensara que sus deseos la colocaban en una posición de sumisión, respecto a S., que era más mayor que ella, más experimentado, que quería el cuerpo y mente de Etty, pero sólo a ratos. Sentirnos deseadas no es el problema, no es una tradición milenaria que debamos desterrar de nuestras vidas. Haced uso del erotismo y la sensualidad, claro que sí. Pero, ¿y todo lo demás que forma parte del “cortejo”, no os agota? El romanticismo, el enemigo de la mujer práctica.

¿Cuántas se sienten incómodas cuando reciben palabras zalameras que van desde el guapa, preciosa al princesa, cariño, pago yo en nuestra primera cita, honey, babe, sweetie? Me gustan de otros países, siempre he pensado que es bueno practicar la lengua. Decidme, ¿no habíamos abandonado la búsqueda del príncipe azul al habernos coronado reinas en nuestra vida? Decidme, cuando de repente alguien interrumpe la conversación para llamaros cara bonita, ¿no sentís que os habéis convertido en esa hembra, HEMBRA, y adiós persona y lo que estabais comentando? Pensé que todas estábamos de acuerdo en que tomaríamos lo que quisiéramos cuando quisiéramos, y tendríamos el tipo de relación sexual/amical/de pareja que nosotras quisiéramos. Me da bastante pánico el compromiso. Y que me pregunten nada más conocerme que qué ando buscando me parece una aberración. ¿Cómo puedes saberlo hasta que no llegas? ¿Por qué no se entiende cuando contesto que quiero pasármelo bien? Me da repelús el conocer a un hombre que “tiene-que-conseguir-algo”, esforzarse por ello, de alguna manera, limar bien su deseo puramente carnal, que parezca… ¿Qué exactamente? De primeras, yo quiero lo mismo. Y esto se pone peor porque ya nos acercamos a los treinta, como si tuviéramos que recogernos y tenerlo todo claro, montado, organizado. Es hora de ponerse las pilas, formar la familia, procrear, bajar unos centímetros la falda. Y yo he decidido vivir de otra manera. Nada más conocer a alguien ni pienso en una relación estable, ni en que nadie me presente a su familia y sus amigos. Pensé que todos sabíamos que teníamos que estar de acuerdo, simplemente. Como todo en este primer mundo, estas situaciones son sutiles, son micro, no se llama a las cosas por su nombre porque sin suspense parece que no pueda haber flirteo.

El otro día esperando el bus un señor me cedió la oportunidad de pasar antes. Yo había llegado la última. Normalmente son ellos los que me dicen que no cuando les quiero ceder el asiento en el tren. No me dejan coger cajas muy pesadas en Balmes 129 bis. Pero a ellos se las dejan coger todas. Tantas nos dejamos besar primero. Y lo peor, se creen que tienen que “enamorarte”. Que sólo buscas amor. Perdonen, pero yo tengo mucho amor en mi vida. No, primero buscas el anhelo. Y ver ese deseo serigrafiado en su cara.

No penséis al leer las palabras de Etty que ya no estamos así, que hemos avanzado mucho. Es cierto. Un gran trecho, pero el camino es largo y sigue. Y aunque escritas en el siglo pasado, yo me siento muy identificada con sus palabras. Hay momentos en los que me siento únicamente hembra, y atrapada en convenciones que deberían estar fuera del vocabulario actual, y siguiendo tradiciones que, oh, ¡mierda!, ¿cómo puede ser que las respete por propia voluntad? Como a Etty, me sigue pareciendo complicado expresar con precisión todo lo que quiero decir, y no parecer estúpida. Y como a ella le pasaba, y en 1941 tenía 27 años, así que no era una niña, es esencial y muy importante que lo descubra. Que lo descubramos.

Me voy pensativa hoy…

Ella

3 comentarios:

  1. Vi la foto de Etty en mi columna de blogs que sigo, y no pude evitar decir..."en cuanto tenga un rato voy y leo"...y aquí estoy!! Etty para mí ha sido un descubrimiento del transcurso de este año, aunque ya en el pasado, me llegó por correo su diario en inglés. Etty es maravillosa, te deja sin palabras, porque lo dice todo tan claro y con tan pocos tapujos...en fin...A mí lo que me maravilló de ella no fue solo su libertad sexual, y su enamoramiento por S. más allá del romanticismo...lo que me gustó, es lo que aprendía de las personas que la rodeaban y de su camino de espiritualidad...que llegó al punto de aceptar lo que estaba pasando...me gusta lo que piensa, y que lea en el baño (su lugar predilecto)...Es una mujer en definitiva, increíble. Me ha gustado verla contigo aquí, en tu espacio.
    Un beso,

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    1. Gracias María por dejarme este mensaje. Suscribo todas tus palabras. Me ha dolido tanto, y a la vez agradezco enormemente haber llegado hasta ella. Me parece más imprescindible que Anna, y muy injusto que sea menos conocida. Pero imagino que las mujeres son más comprensibles cuando todavía son niñas, se empatiza más rápidamente. Volveré a ella. La segunda vez estaré preparada. Un beso!

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  2. Aquí está el enlace de lo que escribí sobre ella...https://librosyte.blogspot.com.es/2016/02/etty-hillesumuna-vozpalabras-inhacabadas.html

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