viernes, 26 de febrero de 2016

los usos de la palabra "gorda"

Fue entrando en la estación de FGC de Provença, yendo a casa a comer. Detrás estaban ellas, bastante cerca. Una nota sin querer la presencia de los demás en una zona tan multitudinaria. Ellas, con mochilas, con zapatillas de modernas, con mucho rímel pero sin poder ocultar la cara de niñas. Yo no quería escuchar esa conversación, pero sintonicé justo en el momento menos adecuado:

—Es que a ver, si me hubiera llamado egoísta… Pero no, va y me llama gorda. ¡Gorda! ¿Te lo puedes creer? Gorda es un golpe bajo.

Con pesadumbre. En menos de los treinta segundos que tardé en bajar al vestíbulo y validar el billete. Ella detrás, a todo volumen, consternada ante tal maldad. ¡La habían llamado gorda! Indignada. Ultrajada. A la amiga le conté unos cuantos «ya ves» solidarios. Me di la vuelta con disimulo, para observarlas, y menos mal que tenía el día bueno. Si no, quizá las podría haber mirado mal. Suerte que no me impongo a quien no quiere hablar conmigo. Así que no dije nada y bajé hasta el andén.

No escribo esto porque me esté hirviendo la sangre. Lo que pasa es que “gorda” en su boca era como un quiste. Debían de tener unos diecisiete años, y con esos pensamientos, “gorda” tenía toda la pinta de derivar en tumor y sufrimientos varios con el tiempo. Porque no gastaban la talla 36, cierto. Pero tampoco ninguna talla grande. No estaban gordas. No estaban delgadas. ¿Qué hay en medio?

De esa conversación tan efímera, deduje –qué triste- que no saben qué es gorda, un adjetivo relativamente sencillo. Y me duele pensar, porque no está bien pensar mal de los demás, y menos sin conocerlos, que si usan tan mal un adjetivo tan simple, tan visual, a saber qué entenderán por manipulador, retrógrado, opresor, desproporcionado, insustancial o acomplejado. ¿Nadie valora la precisión?

Por eso, quiero hacer constar que:

1) “Gorda” no es un insulto. Es cierto que durante muchos años ha tenido una connotación muy negativa. Que alguien puede intentar que sea malintencionado. Pero estamos en 2016, y al igual que nos hemos puesto a procrastinar o tuitear; nos empoderamos más que nunca, y clickeamos por todos lados, ya va siendo hora de dejar a la palabra “gorda” en paz. ¿Es que no hay descalificaciones más creativas? 

¿En serio “gorda” sigue doliendo tanto? Me pregunto qué se habla en las tutorías de la escuela y el instituto. No recuerdo haber sacado mucho cuando yo iba al instituto. Con la distancia veo cómo la mayoría de los profesores encaraban estas cuestiones con muy poco tacto y efectividad. No le puedes decir a un adolescente: hay que respetar, no insultéis; llevad una vida sana, hay que hacer ejercicio y estudiar en un escritorio ordenado.Me da por pensar que quizá no estaban lo suficientemente preparados y se encontraban con un verdadero marrón. Quizá también eran personas acomplejadas que no se creían su discurso de manual. Porque eso es algo que tengo muy claro: solamente es inspiradora de forma absolutamente efectiva la persona que cree de verdad en lo que defiende. Yo a los 17 años tenía las emociones patas arriba, como las hormonas, y el respeto y muchos otros conceptos sentimentales eran difusos. Mi vida tampoco estaba del todo en mis manos. Y por supuesto el escritorio jamás lo tuve, ni lo tengo, ordenado.

El famoso “bullying”, que creo que siempre ha estado ahí —siempre nos ha ido eso de abusar del más débil, como especie—, es un problema social que creo que estamos muy empeñados en nominar y evidenciar, a ratos. Algo que solo abordamos por encima, que teorizamos con mucho hashtag y poca chicha. Disculpen, yo que soy muy práctica propongo que nos volvamos unos tiquismiquis con lo de adjetivar. Y apostemos por la precisión. Lo que me lleva a…

2) Esas chicas no estaban gordas. Afirmar lo contrario es totalmente impreciso. Ni gastaban la 36 ni la 50. Sé que hay muchos que defienden que lo de gorda puede ser un punto de vista. Sí, como el «todas putas». Pues verán, eso es la mayor tontería del mundo. Y quizá es cierto que falta un término preciso para definir el punto intermedio. Pero lo siento, semejante apropiación no nos hace ningún favor. Creo que confunde. Creo que puedes aceptar y apoyar a todos los cuerpos sin decir, porque sí, que eres como todos ellos. Es decir, muchos los saben, el sueño de mi vida era ser alta y negra. Pero no pudo ser. No puedo, por ejemplo, abrir un perfil en una página de citas y poner 1,85 m, preciosa piel azabache. Los demás tienen ojos. 

Ser o estar gorda no es un punto de vista. No estás gorda respecto a otro. No estás gorda para ciertas cosas, aunque haya marcas y medios que se empeñen en enviar este mensaje. Es como si digo que soy alta porque me comparo con una clase de parvulario. La realidad es que mido 1,60 m.

Sé que es duro desprenderse de cierto lenguaje corporal, que puede costar, pero recapacitad: ¿cuántas decís a la ligera lo de “estoy gorda” porque sabéis que en cualquier momento os podéis quitar esa chaqueta? Porque alguien os va a dar una palmadita en la espalda y decir «qué va, qué va». Que la sociedad no os estigmatiza a diario. Ni habéis tenido situaciones de verdadero horror por culpa de la opresión corporal. Que muchas veces el “qué gorda estoy” es la muletilla de la autocomplacencia.

Quizá estáis en ese limbo, quizá vuestro peso no os caracteriza lo suficiente. Quizá podéis destacar otra cosa más esencial, más precisa. Si os perdéis y alguien tiene que poner un anuncio de “Se busca a…”, ¿qué es lo primero que pondríais?

Yo confieso: que me hubiera encantado unirme a la conversación de estas adolescentes y decirles:

—¿Y tú no le dijiste que fuera al oculista? O mejor, si te dice gorda, tú le contestas: Dátil. Te toca, palabra que empiece con “til”.

¿Dónde ha ido a parar vuestro ingenio?

No me digáis que la actual adolescencia se encuentra en el mismo punto que los nacidos a finales de los 80. No me digáis que no me podéis soltar algo así como:

—Y esto ahora lo tuiteo como la intervención menos sustancial de la historia. 

No me digáis, por favor, que preferís que os consideren egoístas a gordas. Eso sí que es una mierda de la más baja. Por supuesto, todos tenemos nuestro grado de egoísmo, pero eso sí, eso se lo cuentas a los íntimos. Eso no se airea. Una cosa es saberse y reconocerse egoísta. Otra es que te dé tan igual. Tan igual cuando la palabra “gorda” te parece la mayor ofensa y traición.

Pues ve cogiendo ese egoísmo y dale un uso que te convenga de verdad: los 17 ya me parece el momento oportuno para saber que no puedes otorgarle el poder de hacerte daño a todo el mundo. Que no eres una tabla salvavidas o una diana.

Que no puedes entrar en la veintena con las defensas tan bajas…

En el fondo me arrepiento un poco de no haberme metido donde no me llamaban. Porque la solidaridad femenina es precisamente eso, es cuidar de las que van subiendo. De todas.

Mujeres, tenemos mucho que hacer para cambiar el discurso corporal. 

¡Feliz fin de semana! 


8 comentarios:

  1. "Es decir, muchos los saben, el sueño de mi vida era ser alta y negra. Pero no pudo ser. No puedo, por ejemplo, abrir un perfil en una página de citas y poner 1,85 m, preciosa piel azabache." Yo no lo sabía, pero es bueno saberlo (supongo), me deja conocerte un poco más.

    Y en cuanto a la reflexión... Creo que estoy de acuerdo con todo lo que dices, aunque me has hecho pensar en algunas cosas en las que no me había parado a pensar hasta ahora. Como por ejemplo, cuántas veces me he sentido FATAL porque una chica ha dicho "estoy gorda" y, al compararme con ella, he pensado ¿y entonces yo cómo estoy? ¿MUY gorda? Pues no. No sé. Tengo que pensar sobre muchas cosas.

    Si algo tengo seguro es que tenemos que tomar ese café (o lo que sea, un zumo orgánico, si quieres) cuanto antes. Y hablar, que se nos da muy bien.

    Un besito.

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    1. Eso que te ha pasado alguna vez, es gordofobia encubierta. A mí también me ha pasado. Y al igual que hay tantos micromachismos en la vida diaria, los hay sobre la gordura, la raza, la condición social, etc. Hay muchos artículos al respecto. Pones en google "fatphobia" y "patronizing" y te salen mil relatos sobre experiencias muy similares.

      Igual cae el café y el zumo, no te digo que no.

      ¡Mua!

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    2. Lo peor de todo es que entre gordas también tenemos gordofobia, y la peor con nosotras mismas.
      Y ese café me encantaría tomármelo con las dos. <3

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    3. Sí, café please. A ver si en tu próxima visita a Barcelona podemos robarte un poquito de tu tiempo ;)

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  2. Además de encantarme tu entrada, el contenido del mismo. Admiro tanto esa capacidad de ser activista sin descuidar una prosa hermosa, ácida, creativa. A veces peco de evitar según que causas nobles por la calidad de su discurso, que busca tanto el objetivismo que acaba siendo antiséptico. En fin, yo me entiendo y me estoy explicando fatal, porque hoy no me sale. Que tienes razón, y que bravo por tus letras. Oye, ayer, fui a dónde te dije, y me dice una chica, bastante más pequeña que yo, con un orgullo de estos que dotan de prestigio "uf, es que me acabo de poner a una dieta estricta". Esta frase la metió con calzador (quizá dialogábamos sobre a qué nos dedicábamos cada una. Y yo respondí continuando la conversación donde tocaba. Siempre me elogiaron en el colegio por utilizar muy bien los nexos y conectores. No sé si hice bien o mal. Pero salto a otro momento de la noche, con otra chica, con la que comentaba un fenómeno del que me acabo de enterar "fofisano" o algo así, la última tendencia según algunos titulares. Y aquí el remolino de ideas que hacen, realmente que hierva la sangre. En primer lugar, en el siglo en el que estamos, ¿de verdad? ¿de verdad que se puede escribir en una publicación más o menos digna que un determinado patrón físico está de moda? ¿hola? A mí, lo que me parece grave, es que los promotores de tal fenómeno se consideren modernos y avanzados, supermegatolerantes. Lo siento, pero enunciar que "estar * * * (cualquier forma)" está de moda es hacer una "hyper commoditization" del cuerpo y asumir que cualquier forma es posible y alcanzable para todos, pero sobre todo es un gran paso atrás en la batalla por demostrar que la valía de las personas radica mucho más que en el porcentaje de masa corporal. Anda que no habrá peinados y prendas sobre las que escribir en las revistas de tendencias. Aunque yo todavía no estoy dispuesta, incluso si ignorásemos todo lo que arriba acabo de mencionar y pasásemos la página de la publicación en cuestión como si nada... espera. vuelve a la página anterior. O haz clic en la flecha de volver atrás. Exacto. Adjetivo de género masculino, que en este caso, también coincide con el sexo, y de manera exclusiva.. Y es que, fofisano es tendencia, pero fofisana no existe. O discúlpenme, existe como acepción pero escríbanlo en google y verán que es adjetivo que se emplea para describir a cuerpos como los de Scarlett Johansson , Kate Winslet y otros muchos cuerpos imposibles de alcanzar por las mujeres que no disponen de programas (ni de las habilidades informáticas que requieren) como Photoshop.

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    1. Mira que este comentario así lo podrías publicar perfectamente. Muy Raymond Queneau ;) ¿El fofisano es el gordito simpático de toda la vida? A mí me gusta más el concepto que fuera defienden como "health at every size". Pero no, aquí lo teníamos que traducir de una manera que parece que estamos gastando una broma.

      Faltan muchas publicaciones que no traten el tema del cuerpo como algo frívolo y nada más. Y que además sean leídas.

      Mua!

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  3. El peor enemigo de la mujer es otra mujer, con el tiempo me lo ha demostrado el tiempo y la sociedad. Porque tendemos a tirar piedras en nuestro propio tejado, y no.

    Quiero pensar que un día dejará de importarnos ese "que dirán" y que un día dejará de importar si estás gorda o delgada, y que ni te llamen foca ni anoréxica. Soñar es gratis.

    Me uno a las filas de seguidores del blog igual que me he unido a las filas de compradores de la Come in. Un besito preciosa.

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    1. Pues yo creo que en la enemiga número uno que tenemos puede ser nosotras mismas. Creo mucho en la solidaridad femenina, pero el patriarcado se empeña en mermarla constantemente.
      ¡Bienvenida y muchas gracias!

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