martes, 2 de febrero de 2016

el lector john fante

Si hay un tipo de lector cuyos gustos parecen encajar en un molde es el que ya he apodado como el lector john fante. No es un término despectivo, ni estético, y es probable que otros en esta profesión puedan considerar como absurda tal categorización. Pero yo lo considero uno de los primeros perfiles psicológicos que he logrado completar desde que trabajo en Balmes 129 bis y he podido observar y reflexionar sobre los hábitos de compra de nuestros clientes. El lector john fante existe, y también puede ser lectora, aunque por estadística a la brava, ellas suelen ser menos, o quizá son más silenciosas.

Estoy segura de que tras leer esto de los perfiles psicológicos, alguien ha podido pensar que esto es otra de mis idas de pinza y tenderete. Pero, de verdad, como compradora de libros profesional, me interesa mucho poder decodificar el gusto lector de los demás. En especial me intrigan todos los compradores silenciosos, los que apenas preguntan, nunca quieren encargar nada, o evitan que les hagas una búsqueda. Aquellos que se plantan delante de las estanterías durante un buen rato, que como mucho esbozan una ligera sonrisa, que te indican que el lugar es de su agrado -si no, no pasarían allí tanto tiempo-, pero que no estás invitada a interrumpir este momento tan íntimo que puede ser la elección de un libro. 

Os podrá parecer que hago un poco de Big Brother cuando con disimulo observo qué cogéis, a qué le miráis el precio, en qué letra os detenéis, o si os llama más la atención lo descaradamente expuesto, o sois de los que no tenéis prisa, habéis venido a rebuscar. Pero es la supervivencia librera, es esencial ser detallista en esta profesión. De verdad, uso máxima discreción, no lo vais a notar.

Lo hago por vuestro bien.

Porque en eso consiste dar lo mejor de una misma. En los detalles.

ver esta portada y querer ir a miami


Al lector john fante le gustan muchísimo los libros de Bukowski, sobre todo los de poesía. De Salinger. Por supuesto, Ask the Dust es un básico. Como también lo es Howl de Alan Ginsberg. Pero también tenemos The Fall of America. en stock. Faulkner y Kerouac son otros imprescindibles. On the Road, una biblia, y Burroughs despega de vez en cuando. En general, la literatura beat es su gran pasión, de ahí la nomenclatura. Pero algunas variaciones se atreven, por ejemplo, con Carson McCullers (¡por fin una autora!). Into the Wild es lectura de primero de john fante, y uno de los regalos recurrentes. Imagino que para amigos y familiares por igual. Creí que Don Carpenter y Jim Dodge serían otros nombres que el lector john fante perseguiría, pero algunos prefieren a Junot Díaz. Últimamente también se han inclinado por los libros de Owen Jones (gracias a la Sexta forever). Don Delillo y Doctorow en ocasiones. No, no estoy haciendo un repaso alfabético. Jonathan Franzen, casi más The Corrections que cualquier otro en su bibliografía. Philip Roth a épocas, y en general, todo lo que tenga regustito a gran novela americana.

Por cierto, otra mujer que suele gustarles bastante, no lo he dicho, es Patti Smith. Just Kids es una de las historias más apasionantes que se pueden leer sobre los 60 en Nueva York, así que no es de extrañar.

Muy de vez en cuando un lector john fante se atreve con la biografía de Malcolm X. O se acercan a la estantería de cómic cuando creen que no les observa nadie, y entonces se revelan como lo que verdaderamente son: unos hipsters queridos que también saben disfrutar de Daniel Clowes, Adrian Tomine o Chris Ware.

Por supuesto, en cuanto identifiqué la existencia del lector john fante, traje a Balmes 129 bis todos los libros de poesía de Bukowski que pude encontrar, y un atlas de literatura beat. Por si alguien necesitaba situarse. El año pasado por St. Jordi también tuve la genial idea de traer cinco copias de cada una de las novelas de Kerouac, de On the Road, unas cuantas más. Quién me iba a decir que Kerouac podía ocupar más que Murakami. Cuando mi peluquero me habló de When Kafka was the Rage supe que tenía un poco de john fante corriendo por sus venas, y  pedí el libro de Anatole Broyard sin dudar, que pinta bien.

otro hitazo


Muchos lectores john fante son los que han leído Instrumental de James Rhodes estas navidades. En las raras veces que puedo hablar con ellos durante más de 30 segundos -sí, caja está justo enfrente-, intento recomendarles a Joan Didion, ya que sienten tanta pasión por Estados Unidos literariamente hablando. Me encantan las variaciones john fante que también leen a Bradbury y Vonnegut, porque son los más susceptibles de caer rendidos ante Shirley Jackson. De la misma forma, la mutación john fante que más detesto es la que tiende a Hemingway, porque no habrá forma humana de poderles recomendar a Alison Bechdel, Dorothy Baker o Jeffrey Eugenides (en un post con tanto yankee, no podía faltar ÉL. Se entiende, oi?).

Sin embargo, lo que más me gusta de los lectores john fante es la fidelidad. Y que se les nota que le dan mucha importancia a la palabra escrita, y eso siempre es enternecedor. Estoy segura de que por mucha literatura de los años 50 y 60 que lean, también son mucho de gadgets y redes sociales. Así que imagino que les comentarán a sus amigos que pueden pasarse por Balmes 129 bis, que encontrarán provisiones. Que por Twitter hablan de los grandes descubrimientos. El otro día lo comentaba con A., el concepto descubrimiento-de-un-libro-correspondiente-vuelco-del-corazón solamente puede y debe darse en un terreno físico. De repente, aquel libro estaba allí, al alcance de tu mano, palpable, mejor que cualquier click. Al lector john fante le gusta cazar, se le ve a la legua. De repente, lo tienes a pocos metros de ti, su cara refleja máxima concentración, la tarjeta ya le quema en el bolso o el bolsillo del pantalón.

Venid, venid, que como gurús hippies estamos preparados. En la chupipandi cabemos todos...



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Tengo otros perfiles psicológicos en preparación, pero ningún nombre molón.

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Y sí, puede decirse que oficialmente han vuelto las anécdotas libreras. Stay tunned! Y many thanks ;)

9 comentarios:

  1. Leer este post ha sido como hablar contigo en la librería. Te he imaginado escribiéndolo a máquina de escribir (no preguntes por qué), con unas gafas en la punta de la nariz mientras observabas con disimulo a este tipo de cliente/lector deambulando por la librería. Espero más perfiles psicológicos porque me ha encantado.

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    1. Quizá me has imaginado así porque me hubiera encantado formar parte de esa época en que el periodismo cultural se hacía en máquina de escribir (y encima hasta igual vivías de ello, al menos en otro país).
      Many thanks! For everything ;)

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  2. Me ha encantado tu entrada porque creo que yo tengo algo de johnfantismo también. He leído a la mayoría de los autores y obras que mencionas (sí a Eugenides y Franzen tambien) y adoro a Patti Smith, Just Kids lo devoré cuando salió y estoy deseando hacerme con M Train...

    Pero no sé cómo me clasificarías tú y tengo curiosidad. Mientras no pueda acercarme a la tienda tendré que quedarme con la duda, supongo. Pero el día que vaya, por favor, dímelo... que mi johnfantismo se rompe cuando hablo con un librero...

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    1. Sí, espero ansiosa ese día en que puedas pasar y podamos charlar sobre libros un ratito ;)

      Por cierto, ya que lo mencionas, ¿Franzen o Eugenides?

      ¡Un abrazo!

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    2. De Franzen he leído Libertad, que apenas recuerdo... pero creo que me gustó. Y Pureza, que en su momento me pareció adictivo pero la historia no parecía llegar a ninguna parte. Sin embargo con el paso del tiempo (no tanto, lo leí en noviembre o diciembre) si que se me ha quedado más en la memoria. Sobre todo me acuerdo cuando oigo por la radio o la tele lo que está pasando con Julian Assange.

      De Eugenides he leído Las Vírgenes Suicidas y tengo Middlesex pero no me he atrevido con él aun. Las Vírgenes Suicidas me gustó más que los dos de Franzen, eso sí-

      Pero ambos autores tienen ese estilo tan pausado o al menos eso me parece a mi, es como si estuvieran en un constante estado de contemplación. Es algo muy típico de los americanos, herencia de Kerouac y Salinger, todos quieren ser el nuevo Kerouac o el nuevo Salinger... ¿o soy yo?

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    3. Yo Middlesex lo leo este año. No he querido empezarlo todavía, porque ya se me acaba entonces todo lo que puedo leer de Eugenides... Ay, a ver si es verdad que anuncia pronto esa colección de cuentos.

      Me hace gracia que comentes lo del estado de contemplación, porque lo que leído de Salinger y Kerouac no me había parecido tan contemplativo. ¿Qué diríamos de Goncharov y otros ruskis del XIX? Opinión impopular: no terminé On the Road, me pareció un peñazo. Y todavía no sé como sobreviví a Santuario de Faulkner. Eso sí, Mientras agonizo es lo más. Flipé.

      ¡Mua!

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    4. Con lo de contemplativo me referia... sabes esos momentos en las películas en las que el protagonista está reflexionando y parece como que el tiempo se detiene en la película aunque estemos un minuto o mas escuchándole reflexionar? pues esa es la sensación que me dan, pasan más cosas dentro del personaje en sí que en la acción digamos 'física' de las novelas. Por ejemplo en El Guardián entre el centeno, o en On the Road, tambien... entiendo que te pareciera un peñazo... es densa y lenta como ella sola. A Faulkner no lo he leído. Aún.

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  3. A mí me has clavado, soy de las que no pregunto y voy directa con mi libreta entre los dientes buscando y olfateando los libros que busco. Y he leído a todos los que mencionas prácticamente, excepto a Patti Smith ;)
    De John Fante acabo de terminar El vino de la juventud, y repetiré autor porque si era el escritor favorito de Bukowski, por algo sería.
    Eugenides forever, déjate de Franzen, no le llega ni a media suela ;)

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    1. La primera biografía de Patti Smith es genial, de verdad. Incluso no hace falta que te encante su música, porque la historia se centra en la supervivencia en Nueva York en los años 60, y en su relación con Mapplethorpe. Una pareja muy interesante persiguiendo el mismo sueño: convertirse en artista.

      A mí Bukowski me hace un poco de uff... He leído algo porque me lo recomendó un librero irlandés muy guapo (sí, así de frívola soy a veces). De johnfantismo agudo, me quedo con Faulkner y Salinger.

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