domingo, 3 de enero de 2016

lecturas 2015

Este post va a ser muy largo, aunque intentaré que sea lo más telegráfico posible. Al igual que el año pasado, he llevado la cuenta de libros leídos a través de Goodreads, y he completado el reto de 48 libros. También he contado un par de abandonos, porque llegué a la mitad, so… Os enlazaré las reseñas que haya hecho sobre estas lecturas. Además, este mes es el segundo aniversario de este blog (¡hurra!) y a finales de enero anunciaré algo que os puede interesar mucho, relacionado con esta lista a continuación ;)

Many thanks before reading!

Estrené el año pasado con Infancia de Gorki, en la estupenda edición de Automática, que abre su trilogía autobiográfica. Sobre esta obra siempre hay debate: ¿catalogarlo como novela, o como biografía? Está claro que se habla del joven Gorki. Aleksei, no obstante. Espero que en 2016 caigan Por el mundo y Mis universidades.

A Gorki le siguió una antología que recomendé durante meses sin parar: Cupcakes and Kalashnikovs. 100years of the best journalism by women. De aquí extraje algunas autoras que quiero conocer a fondo en el futuro.

Por fin me puse al día con Rodchenko, y volví a empezar, ¡y terminé!, Cartas desde París, la correspondencia entre él y su mujer, Varvara Stepanova, en los meses que pasó en la capital francesa montando el pabellón de la Unión Soviética para la Exposición Universal de 1937.

aquí los amantes

Como veis, este año me puse mucho antes con los rusos, y luego seguí, con El lunes empieza el sábado de los hermanos Strugatsky. Me recordó un poco, salvando las distancias, a un libro que me fascina, Zazie en el metro de Queneau. Por el estilo a borbotones, de vodevil casi. En cada párrafo una sorpresa, como si no pudieran parar.

2015 iba bastante bien hasta que llegué a The English Major de Jim Harrison, novela que abandoné a escasas 100 páginas del final por tener pensamientos impuros: sólo deseaba que el protagonista se estrellara en este road trip por los Estados Unidos.

We All Should Be Feminists es un texto de Chimamanda Ngozi Adichie que puedes leer, o que puedes ver en este vídeo:



La primera novela inglesa del año fue The Heat of the Day, de Elizabeth Bowen. Una novela sobre espías diferente.

Luego llegaron Las llanuras de Gerarld Murnane, mi primera reseña para Llegir en cas d’incendi. Me temo que ya no está disponible debido a los cambios en la web. He tenido una corta vida en la crítica literaria.

El capricho del año fue The Virgin Suicides de Eugenides, que elevó el amor-de-Eugenides a la estratosfera (el año pasado, The Marriage Plot fue mi lectura favorita). Middlesex me lo estoy reservando, porque no quiero haberlo leído todo ya.

Diarios de la revolución de Marina Tsvetáyeva también fue un encargo, y una delicia de lectura, aunque sea un tema tan dramático. Marina cuenta cómo vivió la revolución una burguesa que lo pierde prácticamente todo, hasta el alma.

The Yellow Wall-Paper de Charlotte Perkins Gilman es un clásico que se debería trabajar en la escuela. Puede dar lugar a un debate muy interesante. Sobre feminismo. Ya saben. Cosas que importan. 

Con Marilynne Robison la polémica siempre está servida: yo la adoro, I. la odia. Yo siempre quiero tenerlos todos en Balmes 129 bis. En varias ediciones si hace falta. Housekeeping todavía no ha sido traducida al español, pero ahora que es una autora de moda, no pierdo la esperanza.

Este año he descubierto lo mucho que me gusta el género biográfico. En mis días de librera de multinacional siempre detesté la sección de Biografías. Tiene un orden extraño: por personaje. Pero si no está claro, por autor. Pocos lo pillan. Sin ti no hay nosotros de Suki Kim es una de las memorias más interesantes que he leído jamás: la de una profesora infiltrada en Corea del Norte. Brave girl.

diseños molones

Si quieren fantasía, humor, y mucho Este, camaradas, las dos lecturas siguientes tienen todos los ingredientes: The Pendragon Legend de Antal Szerb y Para llegar al otro lado de Vladimir Lorchenkov.

También he leído ensayos filosófico-políticos. Quién me lo iba a decir. Espero que este año no me dé por la copla o la novela erótica. No sería capaz de aceptarlo. Sobre la violencia de Slavoj Žižek, broma aparte, es un must. Tomemos conciencia de la violencia sistémica que nos acecha.

Me pasó una cosa casi paranormal con Carol de Patricia Highsmith. Si en una novela aparece una mujer atractiva, de mediana edad, elegante, con clase, yo tiendo a imaginármela con la cara de Cate Blanchett. Y lo prometo, antes de saber que iba a ser la Carol del celuloide. La novela, la verdad, no me gustó mucho.

Accidente lo leí sobre todo por Uwe Johnson, aunque la historia original la firma Max Frisch. 

Después en un intento de recuperar un poco mi infancia, pasa mucho cuando vas camino de la tercera década, leí a mi querido Oscar Wilde en Lord Arthur Savile’s Crime. A mí me parece un autor que debes conocer cuanto antes. Muchos no están de acuerdo. ¿Y para qué esperar, digo yo?

el guapo de oscar embelleciendo este post

La necesidad del ateísmo y otros escritos de combate de P.B. Shelley fue la lectura romántica del año. Me hubiera encantado ser amiga de Shelley, en serio. Ateo, vegetariano, defensor a ultranza del amor libre… Mención especial a la edición de Pepitas de calabaza, que es para quitarse el sombrero.

Just Kids de mi amadísima Patti Smith ha sido de lo mejor que he leído este año. Otra biografía. Su apasionada relación con Mapplethorpe en el Nueva York de los 60. Buena música. Caras conocidas. Y Patti a la caza de buenos libros. 

Releí El Principito antes de leer Vuelo nocturno de Antoine de Saint-Exupéry. El triste final de autor se asemeja mucho al del protagonista de esta novela menos conocida. ¿Premonición?

Este año he repetido a bastantes autores que hicieron de 2015 un año mejor. Por ejemplo, Shirley Jackson. The Road Through the Wall fue su primera novela. No es la más redonda, pero en las últimas páginas saca pecho y te deja clarito por qué es tan buena.

Opinión impopular: no me gustó para nada Stoner de John Williams.

Prosigamos. 

Tengo un dicho: una Du Maurier al año no hace año. Se me saltan las lágrimas. The Parasites es horrenda de principio hasta la mitad, cuando la abandoné en los baños de la Filmoteca. ¿Por qué, Daphne mía? ¿No podías irte de vacaciones ese año y evitar publicar esta basura?

Para recuperarme, leí Reencuentro de Fred Uhlman y Humo de Ivan Turgeniev. Mi alma fue salvada.

Una de las antologías más divertidas que he leído este año fue BadFeminist de Roxane Gay. Te pueden gustar los tipos duros, Run the Jewels, comprar pintalabios, hacerte las cejas o no, y aun así, no renunciar a la lucha por la igualdad/equidad de los sexos. Y de los mundos, diría yo también.

Este año no voy a tardar tanto en leer una novela gráfica, me lo prometo aquí y ahora mismo: Ghost World tendría que haberla leído cuando tenía 18 años y era más impresionable. Eso sí, el dibujo es molón a más no poder.

Audre Lorde fue una de las autoras que extraje de Cupcakes and Kalashnikovs. Zami: a New Spelling of My Name es su biomitografía. 

Pero si tengo que elegir unas memorias favoritas este año, seguramente Katharine Kuh y sus clases de arte moderno en Mi historia de amor conel arte moderno se llevan el premio. De nuevo, gracias, Katharine.

Como soy una viciosa, seguí con la vida de mujeres interesantes y me llevé la gran sorpresa del año con Besdit Disco Queen de Tracey Thorn. Nunca me había apasionado Everything But the Girl como grupo, pero como narradora Tracey es la caña.

Nadando a casa de Deborah Lévy es bastante para olvidar, y muy a mi pesar, os tengo que advertir, el nuevo libro de Patti Smith, M Train, es también bastante prescindible. Incluso para los fans más hardcore. Hay pasajes y momentos sumamente aburridos. Patti háblanos de música y arte, por favor. Déjate de exploradores sosos.

Nada que no pueda arreglar Vassily Grossman. Eterno reposo y otras narraciones es una buena manera de introducirse en su obra, o en la literatura ruso del siglo XX. 

Anjelica Huston no es la mejor narradora, pero A Story Lately Told no deja de ser interesante. Anjelica mejor en la pantalla, aunque la segunda parte no me la pierdo.

La garçonne de Victor Marguerite la descubrí gracias al maravilloso blog de Marie, A book a Day Keeps the Doctor Away. Y celebro por todo lo alto que Gallo Nero se haya animado a publicarla en español.

La signatura 400 de Sophie Divry es un relato curioso, gracioso, que se lee de una sentada. Muy para bibliotecarias y libreras, y los fans ;)

Reflexiones sobre las causa de la libertad y de la opresión social de Simone Weil fue un regalo de I. Venía junto a una figurita de La Cenicienta. Tenía unos deberes asignados al respecto, espero que hayan quedado olvidados.

Una novela que me apena que no esté traducida, y que también está bastante olvidada en inglés, de hecho, es The Outward Room de Millen Brand. Os pongo en situación: la protagonista se escapa de una institución mental, llega al Nueva York de principios de siglo XX y se lía con el hombre que la acoge en su casa. ¿Algún editor valiente?

Este año tenemos que mejorar el número de cómics. Leí Low Moon de Jason. Fan de Jason. Y también, aunque no lo he incluido en el reto, Un océano de amor de Panaccione y Lupano. Esto gracias a uno de los mejores libreros de la ciudad. ¡Gracias, X!

(Pausa para poner otro disco)

Mal de escuela de Daniel Pennac no está mal. Pero tampoco arroja muchas luces sobre el declive del sistema educativo actual. Más interesante es la antología The Smiths. Música, política y deseo. Cuidado, porque como siempre que se habla de música, hay algunos textos que podríamos recortar y reutilizar para hacer manualidades. Pero, por lo general, la selección es buena y no demasiado flipada. Se lo agradezco al editor.

Nine Coaches Waiting de Mary Stewart me recordó mucho a la sensación experimentada con My Cousin Rachel de Daphne Du Maurier: en realidad es una novela rosa, a ratos rozando el culebrón y los guiones de las películas alemanas que echan en Antena 3 sobre chica conoce príncipe. Pero, oigan, sin complejos. I love a guilty pleasure.

Por fin, sin temor, leí Algún día este dolor te será útil de Peter Cameron, que no deja de ser una reescritura de El guardián entre el centeno de Salinger. Opinión impopular 2: me encantan las dos. Creo que Peter Cameron está a la altura. James no es Holden, pero tampoco le hace falta.

La penúltima lectura me trajo de vuelta a este blog. Le tenía ganas desde la Prehistoria, por lo menos. Y es una de las mejores historias de viajes en el tiempo que he leído. Charlotte Sometimes tampoco está traducia :’( :’(  

2015 acabó con una de las novelas favoritas de Patti Smith: Astragal de Albertine Sarrazin. Estas dos últimas semanas he tenido mucho trabajo y varios eventos (como todos, vamos) y creo que no ha sido el mejor momento de leerla, porque es cortita, es de las que empiezas hoy y acabas mañana, y no lo alargas durante dos semanas. Creo que podría haberme gustado mucho más. Y que la releeré en algún momento.

¿Seguís ahí?

¡Pues ya hemos terminado!

Breve como el viento:

Mil gracias.

p.D: Y no os compréis ninguno de estos libros todavía, por si acaso ;)



1 comentario:

  1. ¡Hola, Jen!

    Ha sido una lista de lo más interesante :) Leí Middlesex el año pasado para mi asignatura de estudios de género en la uni y me encantó. Es una gran novela. He visto que has incluido a Chimamanda Ngozi Adichie y de esta autora te recomendaría su libro Medio Sol Amarillo. Me lo leí para estudios poscoloniales y me sorprendió gratamente. Es una historia dura, pero es una gran lectura.

    ¡Un beso!

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