sábado, 9 de enero de 2016

hola, quisiera hablar con laura

Debo confesaros una superficialidad: lo primero que me llamó la atención de Calling Dr. Laura fue la gallina de la portada, que por cierto se llama Mabel. Más tarde me dejé seducir por una de las estrategias de márketing más repetidas de la historia: en todas partes comparaban la obra de Nicole J. Georges con el Fun Home de Alison Bechdel. Os digo el porqué: ambas son autoras americanas, lesbianas y tratan asuntos familiares. Por supuesto, ambas obras son biografías gráficas. Pero es como decir que dos autores españoles, heterosexuales, que hablen sobre las drogas os pueden gustar por igual. Absurdo. 

Mabel y el teléfono


Sin embargo, vale, lo concedo, es muy probable que Calling Dr. Laura os guste si disfrutasteis de Fun Home o Are You My Mother? de Bechdel. Pero porque es una obra extraordinaria. Y siempre lo digo, a mí me van mucho las memorias en novela gráfica. Alison dijo de Nicole que este trabajo era fascinante e inolvidable. Y estoy de acuerdo, por eso sólo aguantó 0,08 segundos en la estantería de Balmes 129 bis. El tiempo de colocarlo y decir, ay no, me lo llevo puesto.

Nuestra protagonista vive en Portland con sus gallinas y su perra. Tiene 23 años y nos cuenta sus aventuras con las chicas, que es vegana, que dibuja, cocina y cose. A la par va rememorando el pasado y la relación con su madre, y sus dos hermanas de fondo. Nicole no recuerda a su padre, pues como siempre había creído, este había muerto de cáncer de colon cuando ella era muy pequeña. Cuando conoce a Radar cree haber conseguido por fin esa relación estable, exclusiva. Ya lo tiene casi todo. Bueno, no ha salido del armario si eso consiste en que no se lo ha contado a su madre todavía. Pero Kansas queda lejos. Y para colmo, y aquí es cuando empieza todo a ponerse la mar de interesante, cuando su amiga Verona le regala una sesión para que una vidente le lea la mano, Nicole descubre que su padre biológico está vivo. En realidad, el que murió de cáncer de colon y le otorgó la condición de semi huérfana en la infancia era su padre adoptivo.

Parece que Nicole se tome casi todo a risa, sin reflexionar bien a fondo la situación en la que se encuentra. Radar y su hermana Liz le exigen que le pida explicaciones a su madre por ocultarle la verdad, que salga del armario de una vez ya. Parece que Nickie escurre el bulto constantemente. Que es divertida y graciosa es algo innegable. Pero cuando uno va avanzando, su postura queda totalmente justificada, y una se da cuenta de que no es tan cobarde emocionalmente como parecía, ni tan frívola, acusación que está a punto de caer en cualquier escena. Como, por ejemplo, cuando Nicole decide llamar al programa radiofónico de Laura para que le asesoren sobre su dilema, y le aconsejen cómo actuar con su madre.

El dibujo de Nicole —podéis visionar sus trabajos en su web clickando aquí— os enamorará si, como a mí, os encanta embobaros en todos los detalles. Nicole tiene un rollo muy guay, un poco vintage, un poco fan de Enid Coleslaw. Con perretes por todas partes. Desde luego, ha captado perfectamente la posición te-enseño-mi-manicura, que mi perro practica constantemente.

un ejemplo


Y el epílogo de la obra es maravilloso. El mejor broche posible.

Me temo que la obra de Nicole tampoco está traducida al español. Espero que alguna editorial se atreva en breve, porque creo que tiene el éxito asegurado.  

p.D: Y si me lo permitís, antes de que tengáis que recurrir a Amazon para consultar precio y disponibilidad de Calling Dr. Laura, os dejo aquí el enlace a los libreros independientes. More copies coming this week!


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