martes, 25 de agosto de 2015

¿y tú eres una buena feminista?

Roxane Gay suele decir que sus gustos musicales la matan: le encantan el rap y el R&B, a ser posible a todo volumen mientras está conduciendo. Le gustan mucho estos géneros a pesar de que las letras suelen ser muy machistas. Yo la entiendo muy bien. Llevo un par de semanas escuchando sin parar la canción Jeopardy de Run the Jewels. Sólo diré que usan la palabra “bitch” (putas) hasta en seis ocasiones entre otras lindezas sexistas. En escasos tres minutos. Pero me parece un temazo.

Roxane cree que algunas tareas domésticas son cosas de hombres, todo lo que ella no quiere hacer, como por ejemplo, cortar el césped, cambiar una bombilla, sacar la basura o encargarse del mantenimiento de su coche. También la entiendo. Cuando alguna “amiguita” inesperada aparece en Balmes 129 bis yo me limito a reclamar la asistencia de unos de mis compañerOS y a huir a cualquier otra parte hasta que despejen la zona. Que no os sorprenda, Barcelona tiene mucha fauna. Tampoco me he montado yo misma ninguna de las estanterías que he comprado, para eso siempre me han venido bien los cuñados. Y cuando el ordenador del trabajo no se enciende, o se bloquea sin motivo aparente, o no puedo poner la respuesta automática en Outlook, de nuevo recurro a mis compañerOS. Es eso, o caer en el abismo.

Roxane se considera muy mala feminista. Por estos motivos, y porque le encantan el rosa y las insidiosas revistas para mujeres, y sueña con que los cuentos de hadas se hagan realidad, no es de extrañar que su colección de ensayos publicada en 2014 en Harper USA se titule Bad Feminist.

¿Los gustos musicales y la ineptitud para el bricolaje nos pueden convertir en malas feministas? En esta intervención en Ted, Roxane explica mejor por qué se llama a sí misma una mala feminista:



La colección de ensayos Bad Feminist no solamente trata el feminismo desde un punto de vista “imperfecto”, por así decirlo. También se habla de cultura pop, de películas, de series de televisión, del gran amor que siente Roxane por el Scrabble. Como he leído en alguna crítica de Goodreads, es una colección muy poco académica, que en ocasiones se asemeja más a una agrupación de posts de un blog personal. Nada que objetar. Hay muchos momentos de abrirse en canal, muchas experiencias personales, y análisis de libros. Hay grandes momentos de intimidad. Roxane es escritora y profesora. Es muy interesante descubrir su feminismo negro, ver cómo se siente una mujer negra del siglo XXI que reclama lo que es suyo a todos los niveles; que es capaz de sacrificar una relación por un gran puesto de trabajo; que primero piensa en ella, pero que a veces también se siente sola (como todos) y un poco como una mierda (como todos), y desea que alguien venga a rescatarla (como todos). 

Quizá Roxane no tenga una ética impoluta, no sea una feminista sin tacha, pero desde luego sabe llegar hasta ti. Y me parece una colección ideal para acercar el movimiento feminista a todos aquellos a los que les da repelús por no sentirse incluidos. Lo cierto es que en el feminismo entramos todos. Y somos necesarios todos.

Además, creo que yo también soy muy mala feminista. No lo puedo evitar, me cuesta mucho que no se me escapen los «qué coñazo». Me encantó la primera temporada de True Detective y los momentos más estelares de un personaje femenino en la serie son: a) la querida de la serie enseñando las tetas, y que luego la actriz se enorgulleciera de que Obama había visto sus lolas y fuera seguidor de la serie y b) el polvete en la cocina de Maggie y Rust, que termina en escasos minutos y que la deja a ella como una adultera provocadora, una buscona en toda regla, y él un pobre seducido que no tuvo la culpa. Yo también sueño con que Dale Cooper se materializará algún día en mi puerta, o mejor, con que lo clonen y lo puedas adquirir en Ebay.

Pero como Roxane concluye, lo importante no es ser mejor o peor feminista, sino serlo. Como con el activismo, una se comunicará mejor o peor, ganará más adeptos o menos a la causa, quizá ninguno, pero hay que hacerlo. Hay que gritar que ninguna mujer más debe morir por violencia machista. Que queremos más cabezas pensantes mujeres. Que queremos un sueldo acorde a nuestras habilidades y nuestra eficiencia, no que dependa de si llevamos falda o no. Que la largura de nuestra falda no dice nada de nosotras. Queremos el respeto que nos permita volver a casa de noche y que nadie nos intimide. Que nos podamos poner un vestido escotado y que nadie nos grite por la calle alguna burrada. Que ningún tipo crea que puede tocar nuestros efectos personales queriendo hacerse un caballero al bajarnos la maleta de mano de cualquier compartimento sobre nuestras cabezas, aunque le hayamos dicho que no, gracias. Porque cuando decimos que NO, es NO. No hace falta que nadie nos ayude a no ser que pidamos ayuda. Pero pedimos ayuda a gritos y nos ignoran, porque es una exageración, tranquilas, que no es para tanto. Es para que se pongan en nuestra piel. Tenemos el mismo derecho a acostarnos contigo, o con veinte personas, y luego no querer saber nada y no ser consideradas “zorras” por ello. Tenemos el derecho a ponernos lo que queramos, lo dicho, como si queremos salir en pelotas a la calle con un tiesto en la cabeza, y que nadie nos considere “guarras”. Tenemos el derecho a decir esta boca es mía y que nos escuchen activamente. A quejarnos abiertamente y en voz alta y que nadie nos diga «hoy tienes la regla, ¿verdad?». No, hoy, mañana y siempre, lo que pasa es que este es el humor de perros que surge cuando aguantas bobada tras bobada. No somos una fuente inagotable de paciencia. No nos vestimos ni nos arreglamos para agradar a los hombres. Ni mucho menos odiamos a los hombres o los despreciamos por destacar el constante abuso y opresión que sufrimos como mujeres. ¿Es que a vosotrOS no os parece obsceno?

Queremos igualdad. Y queremos equidad. 

Yo quizá sea muy mala feminista. Pero estoy convencida de que el feminismo, y el activismo corporal, me han hecho mejor persona. 

Lástima que todavía no se haya traducido al español






3 comentarios:

  1. Y bueno, y que si quisiera, pero sólo si quisiera, podría hacer de canguro una noche de mis hijos, para permitir que el padre se tomase una copa con los amigos. (ha ha ha)

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  2. No, no lo soy seguro. Y no me preocupa, la verdad.
    Primero porque no hay un feminismo sino muchos feminismos, tienen una base común: luchar contra la desigualdad por razón de sexo, a partir de ahí hay muchas posibilidades, feminismo de la igualdad, de la diferencia, etc etc.
    Segundo porque no pienso dejar de hacer nada que me guste porque pueda considerarse contrario a... ¿qué feminismo? No me gusta especialmente el rosa pero tengo prendas rosas, no me maquillé durante años y años ni me depilé por rebeldía, ahora lo hago y me siento igual de a gusto que cuando no lo hacía. Me gusta ser autónoma,aunque es imposible serlo cien por cien, así que si he de pedir ayuda lo hago y me da igual su sexo. Y así podría seguir refiriéndome a infinitos aspectos.

    Soy feminista desde que tengo uso de razón y era jefa de la banda (de niñas y niños) de mi barrio, es decir, lo soy por tripas, luego lo racionalicé, lo estudie y he procurado practicarlo hasta día de hoy.

    Me he enrollado de mala manera. Cuando traduzcan a esta estupenda mujer, te acordarás de decírmelo??

    Besos!!

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    1. Me encantan las jefas de la banda ;) Creo que, como bien dices, al final muchas de las que no se identifican necesariamente como "feministas" lo son por tripas. Por eso creo en la información, en intentar llegar al máximo de personas y aumentar nuestras filas.

      Si se traduce, te lo comentaré, sin duda.

      ¡Gracias!

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