lunes, 27 de julio de 2015

a los hombres les gustan las mujeres

Los compañeros de caja de Balmes 129 bis sostienen la teoría, no verificada científicamente aún, de que el cliente, ante dos cajeros libres, siempre preferirá ser atendido por la compañera mujer. Puestos a recopilar datos concretos, en el experimento podríamos participar varias personas; a cualquier hora, y si nadie ha abandonado su puesto por motivos circunstanciales, en Balmes 129 bis siempre hay un cajero hombre ocupando la caja de la derecha, y una cajera mujer ocupando la caja de la izquierda. Las posiciones son intercambiables si las reglas de la estadística así lo requiriesen.

No obstante, no necesito prueba alguna para afirmar que, en general, a los hombres les gustan las mujeres de la librería. En el departamento de Importación somos chico y chica, y nunca he sentido que mi compañero tuviera más éxito o mayor reclamo que yo. Siempre me ha parecido que la atención y entusiasmo por parte de los clientes masculinos estaban bien repartidos entre I. y yo.

En ocasiones he percibido cierta actitud machista hacia mí como librera. Es una actitud que no está erradicada, eso lo sabemos, y te fastidia, no lo voy a negar. Pero más crudo y doloroso es el comportamiento de los que creen que la atención al público es sinónimo de servilismo. Aunque eso es un tema aparte, y si os interesa, podéis recuperar este post. En general, me siento bien valorada por los clientes, y creo que la mayoría se fía de mi criterio. 

Sin embargo, últimamente la acumulación de ciertas situaciones y comentarios por parte de hombres y mujeres prácticamente por igual, ciertas preguntas y requisitos de algunos clientes, me han generado una angustia persistente y un estrés mental considerable. No sé qué está pasando, qué es lo que debo de estar haciendo mal, pero me pregunto ya con total preocupación: ¿qué-problema-hay-si-la-protagonista-del-libro-es-una-mujer-y-el-lector-va-a-ser-hombre?

No puede ser verdad, he intentado negarlo en todo momento, como si fuera una situación puntual, un cliente aislado con ganas de tocar la pera, pero el pasado viernes ya fue la gota que colmó el vaso y confirmó mis peores temores: algunos insisten en promover prejuicios absurdos y vetar a las autoras en sus lecturas o las de sus allegados. Quizá con intención y alevosía, quizá por un fallo del subconsciente. Me confirmó el temor aquel padre buscando algo que enganchara un mogollón porque su hijo tenía buen nivel de inglés pero a los dieciséis años no estaba por la labor de leer. Con Girl on the Train en la mano me preguntó: 

—Pero esto no es muy de chicas, ¿verdad? Es que así hojeándolo parece que sólo veo mujeres…

En Balmes 129 bis ha vendido más que el último de Harper Lee, oigan


Debo decir que lo expresó con muy buen rollo, que era un hombre muy educado, hasta el momento había sido encantador incluso. Así que se me escapó sin más:

—Y si sólo hay mujeres, ¿qué más da?

¿Acaso no puedo leer yo libros íntegramente protagonizados por hombres, o escritos por hombres? El año pasado flipé con True Detective y las mujeres tienen un papel más que secundario, residual en la serie. Yo soy muy fan y defensora de los Goonies, y a excepción de las dos adolescentes, la chupipandi está constituida básicamente por personajes masculinos. ¿Es que a los personajes femeninos no les pasan cosas interesantes dignas de leer por ojos de hombres? ¿Quién escribió a Heathcliff, Poirot, Ripley, el ama de llaves de Rebecca, Cassandra Mortmain o Atticus Finch? 

En pocas palabras, porque esto no solamente me ha pasado una vez: ya estoy bien HARTA.

Y no penséis que una pregunta así sólo me la podía hacer un padre, no. Madres que no han querido llevarles Divergente a sus hijos fanáticos de Juegos del hambre o El corredor del laberinto porque claro, es que si es muy de chicas… Y yo, por quitármelas de encima, no, venga, va, que es lo que más se lleva ahora. Pues nunca más: sí, es muy de chicas; sí, seguramente está escrito como el culo, pero le va a encantar. No pienso suavizar el golpe jamás, lo diré con toda tranquilidad, sí, señora, lo principal es el personaje femenino y a su hijo no le va  a pasar nada por leer el libro. Y añadiré: ¿acaso va a rechazarlo por eso, no le parece que es una actitud machista claramente? ¿A su hijo le dan urticaria las mujeres? Madres, que sois las educadoras de vuestros hijos, y diferenciáis libros para chicas y para chicos, ¿en qué narices estáis pensando? No es que me hagáis un flaco favor como mujer, es que le estáis haciendo daño a vuestro propio hijo. Primero, parecéis decir que vuestros hijos sólo pueden consumir una cierta cultura que haya tenido en mente las “necesidades masculinas”. Segundo, ponéis los cimientos para que en el futuro ese adolescente sea un hombre con prejuicios machistas. Y, tercero, vuestros hijos no son tontos. Tienen todo el derecho a que no les guste Divergente (yo esto casi que lo aplaudo), pero porque francamente me parece una obra de muy mala calidad. Quizá tengáis en casa a un lector exigente, y lo celebro totalmente. ¿Qué tal si probamos con Las vírgenes suicidas? Al fin y al cabo, estoy segura de que ninguno de los admiradores de las hermanas Lisbon ha cumplido la mayoría de edad.

El padre aparentemente encantador compró Girl on the Train, no sé si convencido de que le iba a gustar a su hijo, pues le está gustando a todo el mundo. O un poco por presión librera, y que no me llevara una mala impresión. Imagino que fue por la primera, quizá también porque el libro es muy cortito, la letra bien grande, los capítulos no muy largos. De consumo rápido. Con un márketing espectacular. 

Por mi parte, y tras haberme desahogado, necesito reflexionar sobre esto. Sobre cuál sería la mejor estrategia para presentar batalla a todo el que piense que los chicos no pueden leer sobre mujeres. De hecho, los hombres adultos me dais igual, ya sabréis lo que os conviene, pero me parece que es un ataque frontal a los jóvenes, si ya los propios progenitores siembran este tipo de prejuicios. Y eso me duele, yo espero que las siguientes generaciones aspiren a ser mejor que la nuestra. Estoy convencida: a los hombres les gustan las mujeres escritoras. Y no les pienso consentir a los necios que os impidan el acceso, amados camaradas.  

Buenas noches, y buena suerte.

Hola, Paula. Ya se me podría haber ocurrido a mí la historia del trencito / (c) Kate Neil


4 comentarios:

  1. A por ellos que son muchos y machistas.

    Recomiéndales que vayan a la librería con sus hijos. Respecto a las madres, como drástica medida, enciérralas en el almacén y diles que es una protesta que simboliza el encierro al que ellas someten los "sesitos" tiernos de sus vástagos.

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    1. No te creas que no lo pido, camarada, lo de que me manden a sus retoños ;) Pero no quieren confiarle el despertar literario a una profesional.

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  2. Uyy qué tema, te puedo asegurar porque trabajo con adolescentes que el machismo galopa libre y suelto a toda pastilla. Un asquito.

    Pero eso no quita para que libreras, profesoras, madres, etc etc nos enfrentemos a ello como bien podamos.

    Abrazos!!

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    1. Ánimo en la cruzada, hermana. Es responsabilidad de todos ;)

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