martes, 30 de junio de 2015

otra de mis americanas

Cuando el editor John C. Farrar leyó el manuscrito de The Road Through the Wall, la primera novela de Shirley Jackson, no pudo por menos que responder con un «¡por Dios, qué manera de escribir!». Y eso que lo mejor estaba por venir. Pero por seguir en un ritmo in crescendo, yo he optado por comenzar con las novelas secundarias de Shirley y dejarme We Have Always Lived in the Castle y The Lottery (relato) para el final. Lamentablemente, para disfrutar de su obra básicamente hay que recurrir al inglés (aunque se pueden conseguir sus dos obras más famosas en nuestra lengua: La maldición de Hill House y Siempre hemos vivido en el castillo).

Esta es mi segunda experiencia con Shirley, que el año pasado fue un amor de verano gracias a la genial The Sundial. Shirley confirma lo que suelo comentar habitualmente a muchos clientes: en la lengua de Oscar, me quedo de calle con las autoras del otro lado del charco. Es como si en aquellas latitudes las historias salieran a borbotones, crudas, mucho más brutas y salvajes, quizá menos delicadas, con un ritmo más desasosegado. Como si una mano invisible te diera un golpe en la caja torácica, a ver si dentro suena algo. Y esto es totalmente una opinión personal.


Esta vez nos encontramos en el tren

En muchas ocasiones, y confieso que en Balmes 129 bis tenemos este mal hábito, encontraréis a Shirley en la sección de Terror. Y aunque La maldición de Hill House es una historia de fantasmas, no es una autora propiamente de género. Su campo es común en casi todas las esferas de la vida: la maldad y la malicia. Los trapos sucios, la cara que no quieres enseñar fuera de casa. La vileza y la mezquindad, y todo lo feo que os podáis imaginar de la condición humana. Sin recurrir a grandes desgracias o escenas traumáticas. Lo que es aún más terrible, pues son situaciones que experimentamos todos a diario.

The Road Through the Wall nace de los recuerdos de la infancia pasada en California. Es el relato de la comunidad que habita Pepper Street en los años treinta, sobre todo desde la perspectiva de las amas de casa y los niños del barrio. La cantidad de personajes y escenas que se suceden en escasas 200 páginas es tal que en algunos casos puede crear cierta confusión (para que luego digan que solamente los rusos se pasan de coral). Pero al final una se hace más a ciertos personajes, se van teniendo flechazos, como con Harriet Merriam y su madre, o Frederica Terrel, o Tod Donald y espera atenta a que en cualquier momento vuelvan a salir a la palestra. Cada vez con un añadido nuevo: van pasando las páginas y Shirley no perdona a ninguno de sus personajes, su idílico resort abocado al borde del colapso cuando deciden tirar el muro en el que acaba Pepper Street y construir una nueva carretera.

Como ya pasa con The Sundial, Shirley parece avanzar poco a poco, sin grandes pretensiones, como si tan sólo quisiera regodearse en diálogos corteses y chismorreos, intercalados con secretos y oscuras revelaciones, para luego asestar verdaderas puñaladas en las páginas finales. En ciertos momentos una piensa que tiene suerte de no ser un personaje en una de sus novelas, porque no soportaría que cierto episodio se acabara sabiendo. Desde luego lo que nos avergüenza o atormenta puede resultar más terrorífico que un fantasma o una posesión infernal.

Pero a la par, no lo vamos a negar, son más interesantes las miserias y la sordidez que podemos reconocer como real que un vivieron felices y comieron perdices. Ya no somos ingenuos. Por eso os cuento que Shirley murió con 48 años de un ataque al corazón mientras dormía. Era una fumadora empedernida que abusaba de los medicamentos para tratarse la retahíla de enfermedades psicosomáticas que tuvo. Que conocía muy bien lo tenebrosa que puede ser nuestra vida en sociedad. No le gustaba dar entrevistas, ni justificar su obra. Sus libros hablarían sobre sus neurosis, sus miedos, sus reflexiones. Y sobre nuestras neurosis, nuestros miedos y nuestras reflexiones. Y por eso os la recomiendo, a todos los que busquéis la verdad.  

Hoy sería muy fan de Michael Gira, I know


p.d: Good night and good luck.

p.d.2: En Twitter ha dado comienzo la semana #BreakTheRules del Curso Primero Maude. Volveremos sobre el tema. Pero si a alguien le apetece romper con una norma establecida, y más aun si tiene un cuerpo no normativo, recordad utilizar el hashtag y comentádmelo (@garymused). ¡Gracias! 


7 comentarios:

  1. Lamentablemente (para mí) no tengo posibilidad de leer en inglés, pero tengo a mano Siempre hemos vivido en el castillo que espero también me haga exclamar eso de «¡por Dios, qué manera de escribir!»

    Un abrazo

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    1. ¡Ya me contarás, Ana! Me lo quiero dejar para el final, pero la tentación es muy grande :) Un abrazo.

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  2. Guárdame uno que a esta autora la tengo anotada hace mucho tiempo y aún no tengo nada suyo... Vaya reseña, me ha dejado pegada al asiento! He leído mucho sobre Siempre hemos vivido en el castillo, pero creo que este otro relato no le va a ir a la zaga.
    Me apetece mucho retomar lecturas en inglés y este puede ser buen momento para ello.
    Gracias Jen!!

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    1. ¡Guardado! Me tienes que decir cuándo vienes, que nos organicemos la agenda ;) Y si quieres que te aparte algo más, qué mala soy jaja. Un besote, y gracias a ti!

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    2. Pues aterrizo el día 18, ese día supongo que estaré con mi amiga que vive en bcn también, y planeamos ir a Sant Antoni el domingo, como me recomendaste, a ver qué libros cazamos jajaja.
      Y luego estaré toda esa semana hasta el 26 ;) de turisteo y playa, así que nos vamos a ver sí o sí y me pasaré por Balmes con muchas ganas!
      Muchas gracias Jen!

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  3. Oh Jen, la primera entrada tuya que leo de las muchas pendientes…y la primera que me atrapa :)
    Me gusta tanto como has hablado de ese estilo de las escritoras del otro lado del charco y de Shirley en particular. Todavía tengo Siempre hemos vivido en el castillo en la estantería y sabes, aún me apetece mucho más leer The Road Through the Wall. Ese universo de amas de casa en los años 30 y sus secretos me parece muy tentador.
    Ya te contaré como resulta mi primer acercamiento :)
    Y no me podía ir sin decirte que el día 30 estuve en Barcelona (dos míseras horitas entre dos trenes ), me encontré con Laura (littleEmily) y me dio mucha pena no poder acercarme a Balmes 129 bis a conocerte :( ¡de la próxima no pasa!
    Un beso grande y que tengas un fabuloso verano Jen :)

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    1. ¡Ay, gracias Marie! A ver si a la próxima sí que nos podemos encontrar en las inmediaciones de Barcelona 129 bis ;) Tú avísame, que te recibas preparada. Cuando pruebes con Shirley, ya me dirás. ¡Un beso y muy buen verano!

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