miércoles, 27 de mayo de 2015

en corto, por favor

Max Frisch es un nombre de peso en las letras alemanas. Aunque os debo confesar que lo que más me interesaba del volumen Accidente de Errata Naturae es Uwe Johnson, que también es un autor con renombre, pero menos conocido y traducido. Leí Dos puntos de vista de Uwe Johnson (también en Errata Naturae) y me volvió absolutamente loca. Esa manera un poco dispersa, un poco difusa, de contar a trocitos una historia, como cuando en una conversación de repente te acuerdas de aquella otra anécdota y la insertas sin más.  Johnson me conquistó a la primera, pues es una técnica de relatar muy peligrosa: nos podríamos perder y que todo se quedara en un sinsentido. Admirable.

Frisch y Johnson era muy amigos. El segundo prácticamente sentía devoción por el primero, que se convirtió en leyenda muy pronto.  Accidente incluye dos relatos: Apuntes de un accidente de Max Frisch y Apuntes de un accidentado de Uwe Johnson. El segundo una variación del primero, o más bien un homenaje. También se incluye un epílogo a cargo de Norbert Mecklenburg donde se relata la interesante relación entre ambos autores, y se analiza con más detalle y precisión lo que tienen en común ambas historias. Donde se extirpan los distintos puntos de vista sobre las relaciones de pareja. Las conclusiones os parecerán razonables, quizá incluso hayáis experimentado episodios de celos y desconfianza similares. También de decepción.  Todo es tan común como lo que os pueda haber pasado a vosotros mismos, o al vecino, o al amigo.

Como ya sabéis que soy pragmática, y que prefiero hablar de lo que me gusta, destacaré que me ha encantado especialmente:

a) que sean historias cortas. Lo he dicho mil 83193130 veces, y lo repetiré siempre: en corto es donde un escritor demuestra su estilo y técnica. Su genialidad y dominio de su lengua. No quiere decir que pasadas un cierto número de páginas no se pueda tener mérito, o que un escrito sea menos bueno. Pero creo que el estilo narrativo, lo puramente lingüístico, no importa tanto en las novelas corales o en las sagas. Creo que en largo se demuestran otras cosas, como la estructura y la capacidad de diseñar un mundo o hacer la crónica de X eventos, por ejemplo. Mi religión es que el cuento es la forma más redonda de arte narrativo, y así vivo, y así me quedo de satisfecha cuando me emociona uno.

b) que Frisch me haya dejado con ganas de más: pues si Apuntes de un accidente era un simple boceto de una parte de sus diarios, qué ganas de catar el resto. Estilo sobrio y sintético como pocos. También creo en la economía del lenguaje. Y por lo que he podido comprobar, con alguna excepción, sus novelas tiran a corto. Montauk me hace ojitos ya. Pero esta semana no quería comprar libros. A ver la que viene.

c) que Johnson repitió la fórmula de contar a retazos, un dato aquí, y otro allá. De hacer una madeja, que poco a poco se va desenrollando. Otro dato aquí. Aquel otro para dentro de tres párrafos. Yo quiero escribir un poco como Uwe. Que parezca que nada está bajo control, pero todo está en su sitio. Caos en armonía. Y de nuevo, economía del lenguaje. Por favor, traduzcan más de Uwe Johnson. ¿Puede oírme alguien?

Me encantan mis gafas, debo decir


Así que no me extenderé mucho más. Debo deciros que SPOILER PERO OS PUEDE DAR IGUAL de Accidente no saldrán las mujeres vivas. Y a ellos no les quedarán conciencias tranquilas. Pero este libro tenéis que leerlo sin importar qué os están contando, sino cómo. Estos dos relatos os pueden hacer reflexionar sobre el matrimonio, las relaciones de pareja, lo de adelantar a la brava, o bien  servir de ejemplo de cómo escribir bien una historia con dos enfoques distintos. Vosotros decidís. A mí me han gustado todos los adjetivos. Y todas las conclusiones. Todos los puntos. Y todas las comas. Bravo también a Eva Scheuring, que es la traductora. 

p.s: En breve explicaré lo de la #SemanaFestival del #cursoprimeroMaude que estoy haciendo en Twitter (@garymused). Pero básicamente es que estoy celebrando lo de llevar poca ropa, aunque tampoco haga el calor de agosto. Pero dará pie a hablar sobre música y llevar poca ropa. Sobre esto último, aquí teníais un adelanto ;) 


4 comentarios:

  1. No conocía a ninguno de los dos, santo cielo ya me puedes perdonar mi ignorancia...me los llevo anotados.
    Aunque no sé qué me pasa con los alemanes, que ya pueden ser premios Nobel como Thomas Mann y Günter Grass que se me atragantan, les he leído pero tardé meses en poder terminar sus libros, y fue pura cabezonería, no se le puede llamar deleite lector jaja, tengo que probar con algún otro a ver si la cosa mejora.

    Si hubieran sido cuentos nos hubieran hecho un favor, no estaría mal una versión abreviada de La montaña mágica y otra del Tambor de hojalata...(¡qué malvada me he vuelto!)
    Un abrazo Jen!

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    1. Thomas Mann lo tengo pendiente hace siglos, pero veo eso tomacos y ahora no tengo la paciencia suficiente para semejantes cantidades en ficción. De Günter Grass leí Mi siglo, pero tampoco me pareció la bomba, así que El tambor de hojalata se quedará en pendientes largos años. Al final, hay que leer lo que realmente le apetezca a una una. Sin complejos, oigan.
      ¡Un besote!

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  2. Creo que no me quedaré con Accident, por muy bien escrito que esté. Necesito lecturas "bondadosas", alguna con algún que otro momentos complicado, pero que tengan finales felices. No es que esté en un mal momento, solo que viendo el mundo, y parte de mi trabajo, necesito ideas refrescantes, historias llenas de resiliencia,...en fin...
    De todos modos, seguro que habiéndote leído, echaré un vistazo a ambos autores,...pero con la distancia apropiada.

    Un abrazo grande y felices lecturas casi veraniegas.

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    1. Pues puestos a hojear, de Uwe prefiero Dos puntos de vista ;) Amor con muro de por medio es casi épico. Y no la recuerdo muy triste. Aunque el concepto de cada una pueda variar.
      ¡Un abrazo para ti también! Y de momento, lecturas primaverales, ya verás cómo la brisa dura más de lo esperado.

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