sábado, 21 de marzo de 2015

una muy breve reseña sobre charlotte perkins gilman

Cuando una se ha dado un atracón de literatura gótica en la adolescencia, a los 28 es muy probable que este tipo de historias hayan perdido un poco el factor sorpresa. No obstante, a pesar de que con cierto bagaje se intuye dónde esperan los fantasmas, qué hay tras esa habitación cerrada a cal y canto, y recuerda bien lo sobrenatural de la histeria, es una literatura que está en mi zona segura, como los realistas rusos. Y de vez en cuando, quizá menos que con los rusos, es irremediable volver, relajar los sentidos y disfrutar.

Entre jueves y viernes leí tres historias de Charlotte Perkins Gilman. No es literatura gótica per se, pero un par de ellas tienen el mismo ambiente recargado, la misma luz mortecina y los mejores argumentos para  la autosugestión. El jueves antes de dormir leí The Yellow Wallpaper, quizá su obra más famosa. El viernes, en el tren de camino al trabajo, The Rocking Chair. Y a la vuelta, Old Water.

Y esta era Charlotte


The Yellow Wallpaper la podéis leer en español porque la edita Contraseñas. Y causó auténtico revuelo en el momento de su publicación por sus fuertes ideas feministas sobre el matrimonio. Es además una historia un tanto autobiográfica, que relata el “encierro” de una mujer tras una crisis nerviosa. Su marido considera que exilarla de la sociedad y condenarla al reposo absoluto en una habitación de horrendas paredes empapeladas de amarillo es la solución para superar el trauma. Aunque haya pasado más de cien años desde esta historia, una sigue sintiendo que acusar de histérica a una mujer es un recurso fácil ante ciertas situaciones límite. Como si solamente nosotras tuviéramos ramificaciones nerviosas.  

A Gilman le recetaron este tipo de reposo tras el parto para poder superar su depresión.  Su respuesta fue esta historia, de la que envió una copia a su médico. La literatura sí que es la salvación.

The Rocking Chair es la historia quizá más floja, o más predecible, y la más puramente gótica. Lo dicho: la literatura gótica cumple una serie de patrones, como los misterios en casas lujosas donde el asesino es el mayordomo. Como las fábulas donde la moralina siempre está al final. O como los libros de Nicholas Sparks —sin haber leído ninguno, de tanto tocarlos, estoy segura de que son todos iguales. Incluso puede que todos los de Paul Auster sean iguales al final.

Old Water, sin embargo, aunque pueda parecer una historia típica, tiene una intervención final por parte de la protagonista que lo cambia todo. Solamente por esa frase final merece la pena este cuento. Por eso, y porque la joven cuya madre está empeñada en casar con un poeta, sabe muy bien lo que quiere y no piensa doblegarse ante nadie. Se habla mucho sobre la aspiración al arte, al bienestar, a la fortuna, y poco de los que anhelan una vida sencilla, terrenal, y libre del encorsetamiento social. Pocas son las señoritas decimonónicas que prefieren la canoa a la poesía; el senderismo a los bailes, o el tenis a la música.

No la puedo alejar de los libros, le vuelven loca


Esta edición de estos tres cuentos de Charlotte Perkins Gilman es el número 42 de la colección Little Black Classics que Penguin ha publicado conmemorando los 80 años de Penguin Classics (y que además se vende a 80 céntimos el ejemplar en UK). Si queréis la lista completa, entrad aquí, que han hecho un página bien chula.

Os deseo un feliz fin de semana y muy felices cuentos. 

6 comentarios:

  1. Jen,
    te espera un futuro cargado de reconocimiento literario:

    http://bookriot.com/2015/03/21/13-authors-worked-bookstores/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+bookriot%2FWlRy+%28BOOK+RIOT%29

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    1. Todavía hay esperanza :) Me encanta esa página. Thank you, dear!

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  2. Jen, ¡¡qué bonito!! ¡¡Qué casualidad!! Ambas pensamos en Charlotte y lo bien que nos lo ha hecho pasar con el papel amarillo. Gracias por hablarnos de estas otras historias que además, están tan asequibles en su idioma original, gracias a Penguin.

    Como bien dices con el libro se levantaron ampollas sobre el feminismo dentro del matrimonio y la idea de sentirse seres libres dentro de él. Fue de ayuda a muchas mujeres. Parece que incluso el médico que diagnosticó a Charlotte, años más tarde, se retracto del diagnostico.
    Un beso y gracias, me ha encantado leerte y coincidir...se ve que Charlotte quería ser escuchada también, en este tiempo.

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    1. Son los caminos de la simbiosis literaria :)

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  3. No conocía a esta autora ni su historia, pero queda agregada a mi lista interminable, por si en próximas reencarnaciones me da tiempo a leer todo lo que quiero...me interesa mucho esa visión de la mujer como una histérica que se utilizaba para quitárselas de en medio. Es tal injusticia que siento incluso impotencia de pensar en verme en una situación así. Gracias por la reseña Jen!!

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    1. ¡Gracias a ti! Ya me dirás. ¡Un beso!

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