lunes, 9 de febrero de 2015

voy a acabar enamorándome de un espía

¿Qué mejor que invertir una perezosa tarde de domingo (estoy en racha) en ver una película setentera sobre la Guerra Fría con Orson Welles y George Sanders? Siento predilección por el cine de los setenta; muchas de mis películas favoritas, y ciertamente las comedias que más me gustan, se filmaron en aquella década. Y por no hablar de la música de aquella época…

Rojo, negro y blanco. Colores muy de Malévich.

La carta del Kremlin, dirigida por todo un gigante como John Huston, nos presenta a un grupo de espías americanos intentado recuperar una carta en posesión de los servicios soviéticos donde Washington asegura prestar su total apoyo a la URSS en la destrucción del armamento nuclear chino. La trama gira en torno al personaje de Rone/Giorgi (Patrick O’Neal), que recién expulsado de la Marina estadounidense, se introduce en el comando que pretende recuperar la misiva. Además de iniciarse en el mundo del espionaje, nada más aterrizar en Moscú, Rone se mete de pleno en un triángulo amoroso: por un lado, se enamora de una de sus compañeras; por otro, seduce a la mujer de un alto cargo de la KGB, Erika (Bibi Andersson). Todo se enmaraña de tal forma, ya desde un principio, que una se da cuenta de que la carta no es lo único que se cuece. Quizá la trama se apresura un poco para mi gusto, demasiados indicios sobre el desenlace desde un primer momento. Y aun así… 

Aunque la historia de Rone parece ser el eje central y motor de la película, lo mejor son los personajes secundarios, aunque tengan mayor o menor participación. Orson Welles en el papel de Bresnavitch, agente de la KGB, está soberbio. George Sanders en el papel de Warlock, aunque muy breve, más de lo mismo. Mítica es la escena en la que aparece travestido. Y sorprende bastante Nigel Green como Whore/El hombre de Praga, que fue uno de sus últimos personajes en la gran pantalla. Nunca había visto actuar a este actor de origen sudafricano, que básicamente interpretó a secundarios en películas de acción de los 60. Tendré que hacer un repaso a su filmografía. Y eso es lo bueno de tirar de archivo y ver joyitas de décadas pasadas, que recuperas a muchos rostros. Al fin y al cabo, a los presentes los conocemos a casi todos, ¿no os parece? Mención especial también se merece el personaje de Bibi Andersson: Erika es una curiosa mezcla de femme fatale, énfant terrible y víctima de las circunstancias. No sabes si te cae bien, o mal, o no la soportas, pero es la única mujer que hace bastante ruido en una película de absoluto dominio masculino.

La cartelería de los 70 también era más guay

Sin ser la mejor película de espías que he visto, La carta del Kremlin confirma una apetencia de nueva adquisición: el mundo del espionaje llama a mi puerta. De hecho, me ha dado tan fuerte que le estoy haciendo ojitos a John Le Carré, que es uno de los autores que me he propuesto descubrir este año. La culpa la tiene el personaje de Smiley y la encarnación de Gary Oldman. En su momento, me encantaron películas como La vida de los otros o Tinker, Taylor, Soldier, Spy (atención que también hay una serie mítica de la BBC), película que si no habéis visto, os recomiendo muy encarecidamente, puesto que es una de las mejores personajes que ha tenido Gary Oldman (soy muy MUY fan) en los últimos años, y todavía me duele que aquel año no le dieran el Óscar (¡Óscar para Gary ya!). Entre otras películas del género que también me gustaron está El tercer hombre (cómo no) y El caso Farewell, con un Emir Kusturica comiéndose la pantalla en el papel de topo entre las filas soviéticas. Vibrante y dramática es esa escena en la que se abraza a su hijo cuando ya descubierto, presiente su triste final. O R.A.F. Facción del Ejército Rojo, aunque ésta trate más bien sobre terrorismo, un filme casi documental, pero con una tensión muy bien llevada, que me produjo la misma sensación que las películas de espías, ese nerviosismo latente, que a veces degenera en auténtico histerismo en el tramo final. Y entonces recuerdo a mi abuela que siempre le preguntaba a la que se sentaba en el lateral del sofá: « ¿Qué ves, qué ves, qué ves?» en las películas de suspense. Apunto además, aunque quizá no sea necesario, que mis películas de espías favoritas son las que versan sobre la Guerra Fría. Of course ;) 

Así que si en vuestro haber está la afición por este género, por favor, recomendadme alguna película, hacedme una pequeña listica de imprescindibles. Habré visto alguna más, por supuesto, pero las aquí listadas son algunas de las que más me han gustado. Alguno quizá me recomiende las películas de James Bond, pero debo confesar (¡oh HEREJE!) que el personaje me da cierta pereza. Bourne también me da pereza, aunque la primera me pareció decente. Cuanto más lentas y tensas, y menos balazos y bombas, mejor que mejor.

Many thanks!

Precioso Gary, le pongan como le pongan


Y ánimo con la segunda semana de febrero. Quedan tan sólo dos semanas para la Semana del Monocromo ;) ¡Oh, yeah! 

5 comentarios:

  1. No son mi fuerte las películas de espías, he visto algunas y he leído algo de John Le Carré, pero hace tiempo.
    Te voy a recomendar a un autor y una novela: ERIC AMBLER, La máscara de Dimitrios (está reseñada si te interesa). Y hay película norteamericana (1944) que no he visto.

    Abrazos!!

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    1. ¡Gracias por la recomendación! Qué rápido hicieron la adaptación de la novela, que es del 39. Mañana en cuanto llegue al trabajo le haré un check ;) ¡Un abrazo!

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  2. A mí en tema de espías me pillas in albis...no suelo leer libros de esa temática , y en general sobre cine ando muy pez...Te recomendaría la serie The Americans, que sin ser ninguna maravilla es original y trata una vuelta de tuerca más: la posibilidad de que existiesen rusos infiltrados en la vida diaria americana como unos ciudadanos más. haciendo tareas de alto nivel y a la vez manteniendo una apariencia de normalidad.
    A mí me gustó aunque no sea una obra de arte ;)
    Saluditos Jen!

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    1. ¡Guaper! Gracias por la recomendación. Alguna vez he visto algún fotograma de la serie que comentas, pero nunca le presté atención. Le haré un check desde luego, quizá cuando se acabe la temporada de Broadchurch... ¡Mua!

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  3. Yo más bien llego para coger ideas porque ni las pelis ni las novelas de espionaje suelen estar en mi dieta habitual.

    Apuntadas quedan varias de las recomendaciones. La vida de los otros, es simplemente brutal... me encantó

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