sábado, 7 de febrero de 2015

las secciones que nunca nos habían gustado III


¿de verdad existen los libros de DEPORTES? 

No me podían estar preguntado eso a mí. De todas las preguntas controvertidas que me había imaginado respondiendo en aquel instante, al que tantas vueltas le había dado, que tanto miedo e inseguridad me había provocado semanas previas, en todos los supuestos planteados, jamás, JAMÁS, llegué a prever que aquello podía pasar. La examinadora me preguntó:

—Why do you think people take part in team sports?

Traduzco literal, mientras recuerdo su flequillo, su camisa abotonada, su total seriedad ante mi cara de pez, de idiota casi, de por-qué-a-mí-Scarlett-O’hara: ¿Por qué crees que la gente practica deportes de equipo?

Y lo tenía preparado, ensayado, que ante cualquier eventualidad, yo iba a empezar con algo que me hiciera ganar tiempo y pudiera gastar esos dos minutos de prueba con algo hueco, vacío, por si no tenía mucho que decir. Y dije:

—It’s funny you ask me this question because… I don’t like sports!

Así empecé mi grandiosa intervención de paja: Qué gracia que me hagas esta pregunta porque… ¡No me gustan los deportes! Incluso se me escapó una risilla nerviosa.  

Y, como es lógico, los libros de deportes me gustan mucho menos.

Lo cierto es que mi honestidad en el examen, se presta a añadir algunos matices: no es que no me gusten los deportes. Es que considero que no tengo suficiente conocimiento ni inquietud en este sentido. Y es muy probable que sea un defecto en mi vida, porque intuyo que practicar deporte tiene grandes beneficios, y que me iría genial para estas épocas de estrés tan “chachis” que tengo de vez en cuando. Si alguien me encuentra una hora adecuada para practicar Yoga, se lo agradeceré eternamente. O si me queréis enseñar a pegarle al saco, también me vale. No obstante, esta serie va sobre libros, y no puedo salirme del guión.

ODIO LOS LIBROS DE DEPORTES. Es un hecho. Algo que no me avergüenza reconocer. No llamaría a Montag para que los hiciera desaparecer de la faz de la Tierra. Pero nada me revienta más que hacer un repaso a la sección de Balmes 129 bis, buscar huecos que rellenar, ver con disgusto que en la S de Narrativa ya no entra ni un Muriel más, y entonces percatarme de que oh-sí, algún libro más de Deportes podría comprar, tenemos espacio. Buscar libros de Deportes no es la definición de diversión librera.

Estoy hasta las cejas del señor Caioli y todas sus biografías sobre Messi, Neymar, Ronaldo, Messi con Neymar con Ronaldo. Me hubiera encantado hacerle boicot a la biografía de Alex Fergurson, ya lo sabéis, pero como estamos en pleno proceso de ampliación de la sección de No Ficción de Balmes 129 bis (sshhhh, this is top secret, y se lo cuento a todo el que me deja, no vais a ser menos), ayer me pasé la tarde buscando títulos para la sección de Deportes, que también crece un poquito. Y me di cuenta de varias cosas:

a) En libros como en la tele: la mayoría  van sobre fútbol. Y en el mundo anglosajón, pues también hay muchos sobre béisbol. Y yo quería ser más original, quería traer cosas sobre badminton o salto del potro o sobre deportes rurales o carreras de camellos. Pero no.

b) Sólo encontraréis las portadas más feas de la historia. Y a los ejemplos me remito. No puedo comentar nada más, porque no sería ningún elogio (se han salvado cuatro o cinco que he visto estos días, de los cientos de libros que debo de haber repasado).También aparecerán portadas bastante explícitas con torsos al descubierto un poquitín cutres (aquí no expuestas):

 

 


c) No me suena nadie. Ni la mayoría de los deportistas, ni de los escritores, ni de los biógrafos. He aprendido unos cuantos nombres de editoriales. Lo que significa que tengo un criterio bastante limitado, y además de catálogos de proveedor, me he tenido que repasar unas cuantas listas de los Mejores Libros de Deporte y cruzar los dedos y esperar que lo haya hecho bien y la nueva selección pueda interesar a alguien. Por primera vez en mucho tiempo he sentido ese nerviosismo de los primeros días: a ver si no voy a ser capaz… 

Aunque aquí debo hacer un inciso: sí que me suena David Lagercrantz, que es el biógrafo de Ibrahimovic y quien se va a encarga de escribir la cuarta parte de Millennium de Stieg Larsson. Al parecer, tras unas cuantas novelas, de las que no os puedo decir nada porque no se han traducido a ningún idioma que conozco, y tras también aparcar su carrera como reportero, David ha optado por la senda del éxito, porque eso sí, la biografía de Ibrahimovic vende de lo lindo.  

Por supuesto, estoy exagerando y conozco algún que otro título más. Y además siempre quedará el sentido común librero, y tirar por lo que acaba de salir.

En general, encuentro que los libros de Deportes o son especializados, como por ejemplo:


O son morbosos, como el que acaban de sacar sobre Oscar Pistorius, o la biografía de Messi (de nuevo) firmada por Balagué, que ahora, muchos meses después de su publicación, causa tal revuelo porque el autor asegura que Ronaldo se había metido con Messi y había dicho cosas muy sucias. Que hasta la tele vino a grabar un brevísimo reportaje sobre el libro, con opinión de los ciudadanos que pasaban por delante de Balmes 129 bis incluidas. A nadie se le ocurrió grabar nuestro minuto de gloria me temo. No soy incapaz de aprehender la trascendencia. Comprendo sólo a medias que la gente se frustre un poco porque todavía no teníamos la biografía de Luis Suárez.

Lo estoy intentando, pero no hay manera. Busco argumentos a favor de los libros de Deportes y sigo más en blanco que Cuadrado blanco sobre fondo blanco. Será que si los libros de Autoayuda requieren fe, los de Deportes requieren auténtica pasión. Y aunque durante una temporada me aficioné bastante a ver patinaje artístico en Teledeporte, nunca me hubiera tomado la molestia de leer My Sergei, por mucho ruso implicado en el asunto que hubiera. Y no he conocido a ningún compañero, os lo juro por Defoe, que se haya leído alguna biografía de un deportista. Si alguno cayó, nunca lo supimos. 

Tendríais que haberme visto lo quejosa que estuve ayer.

Aunque debo reconocer que se salvan algunos libros sobre surf y sobre bicicletas y motos antiguas. Será que Le llaman Bodhi dejó poso en su momento.





¡Que tengáis un buen fin de semana! 



9 comentarios:

  1. Curiosamente Jen, las pocas personas que conozco que se han leído libros sobre deportes o deportistas....nunca leen!!!! Es decir, eran exnovios que hacían running, o algún amigo hincha a muerte de un equipo y que se leía la biografía de Maradona....personas que jamás, repito, jamás abrirían un libro, y sin embargo se tiraban en plancha a por estos textos....
    Yo no voy a elaborar teorías para generalizar. Simplemente creo que estamos en galaxias diferentes. A mí el fútbol o el baloncesto me suenan a chino mandarín, únicamente presto atención a la gimnasia o el patinaje porque me parecen una bella expresión artística....y mi gimnasio me encanta porque hago deporte a mi ritmo y me despeja. Pero claro, jamás me leería una biografía de un deportista, ni una guía de running ni de aeróbic.
    Porque sencillamente no entra en mis intereses más profundos. Así que supongo que si ellos los leen es porque llenan su universo interior. O algo así ;) ;)

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    1. Están en su total derecho. Pero a veces esta justificación de "oye, mientras lean...". Uff, pues según qué lean. Como en todo. Como con las películas y la música. Porque habrá gente super enganchada a un tipo de cultura que nada tiene que ver conmigo.
      A mí me encantan las Olimpiadas, sobre todo las de invierno, pero cosas muy concretas.
      ¡Un abrazo!

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  2. A ver, lo primero debo decirte que no se puede usar al pobre de Montag en vano, que no puede una ir por ahí pensando que a lo mejor estaría bien que el bueno de Guy se hubiera mantenido alienadito por si en algún momento te viene bien quemar lo que no te guste. Cada uno que maneje su propio soplete, eso lo aprendí yo a la tierna edad de hacer un par de semanas.

    Pero bueno, no creo yo que al final el fuego haga acto de aparición. La sección de deportes es una especie de engendro del mal... A mí me gusta que el deporte entre en las ficciones porque bien tratado da mucho juego por el rollo de la épica y tal y cual. Pero de ahí a tener una sección propia donde habiten libros que expliquen como jugar al pinpon vestido de fallera va un trecho; pero bueno, yo es que en esto mejor me callo porque entre los traumas de Agassi y su peluca y que el Betis está en segunda uno ya no sabe ni en qué creer.

    Disfrutemos de las secciones "normales" de nuestras librerías y dejemos a los que saben de deportes que pidan la biografía en la que se cuenta como Messi y Ronaldo son la misma persona y dentro está la chica que también habitaba las tripas de Espinete.

    Oye y al final la sección cómo te quedó? Yo pondría calcetines sudados colgados en los anaqueles, de esos con las raquetas cruzadas para decorar y eso...

    Un abrazo fuerte.

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    1. Primero de todo, me muero de la gracia con tus sugerencias. Pero mi vena comercial y estética me impiden considerar las ideas decorativas para la sección. Que ya te diré cómo ha quedado cuando a primeros de marzo se mueva todo de su sitio. Idea que me encanta, por otra parte, con moderación, es absolutamente divertido lo de mover libros y desencadenar el caos que acabe en orden y coherencia.

      Por cierto, la biografía de Agassi la está petando. Sobre el Betis no sé qué decirte, ¿mis condolencias? Ya me gustaría a mí que cierto equipo tuviera menos éxito, que luego parece que aquí no tenemos otra cosa. Pero es que yo soy una radical. Y me encanta ser el "grinch" que desinfla la ilusión de las masas (por eso siempre critico a George R. R. Martin).

      ¡Un beso!

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  3. ¡Buf!
    Creo que soy tan indiferente a la sección de deportes que decir "odiarla" sería de más. Es que si te digo la verdad, estoy intentando visualizar mi librería por excelencia y no sé muy bien dónde queda la sección esa. ¿Existe? ¡Qué horror! espero no encontrarla nunca. Seguro que está detrás de la columna donde los libros especializados en business, marketing y economía. Ni me acerco. Pero... ahora bien, si me pongo a pensar, el lector (ja! "lector") de este tipo de libros podría dar para todo un proyecto antropológico. ¿Qué busca el lector? ¿Técnicas de respiración para el salto de pértiga? ¿La biografía de ese ídolo para tratar de conquistar a alguien que desayune lo mismo para pasar el resto de sus vidas junto a él o ella? ¡Ah no! Tienes razón. Quizá el atuendo, como quien ojea un catálogo, buscando el legging cuya fricción con el viento ofrezca la menor resistencia. Aunque bueno, a mi me dejan folletos del DEcathlon gratis... ¿son enemigos, por competencia? Gracias por tu entrada, me he divertido. :)

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  4. ¡Buf!
    Creo que soy tan indiferente a la sección de deportes que decir "odiarla" sería de más. Es que si te digo la verdad, estoy intentando visualizar mi librería por excelencia y no sé muy bien dónde queda la sección esa. ¿Existe? ¡Qué horror! espero no encontrarla nunca. Seguro que está detrás de la columna donde los libros especializados en business, marketing y economía. Ni me acerco. Pero... ahora bien, si me pongo a pensar, el lector (ja! "lector") de este tipo de libros podría dar para todo un proyecto antropológico. ¿Qué busca el lector? ¿Técnicas de respiración para el salto de pértiga? ¿La biografía de ese ídolo para tratar de conquistar a alguien que desayune lo mismo para pasar el resto de sus vidas junto a él o ella? ¡Ah no! Tienes razón. Quizá el atuendo, como quien ojea un catálogo, buscando el legging cuya fricción con el viento ofrezca la menor resistencia. Aunque bueno, a mi me dejan folletos del DEcathlon gratis... ¿son enemigos, por competencia? Gracias por tu entrada, me he divertido. :)

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    1. Normalmente Deportes es una sección de Práctica que suele estar cerca de Cocina, por ejemplo, o de Guías de Viaje, o de Salud como mucho. La verdad es que es de las que peor quedan la pongas donde la pongas. No es como montar Humanidades y Arte, donde todo pega, y va subiendo las expectativas.
      Gracias a ti por el mensaje, que me ha salido doble, no sé porquoi. ¡Un besazo!

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  5. Tengo una confesión, soy futbolera y en mi veintena compré y leí la biografía de mi ídolo Julen Guerrero, aún debe andar por casa :-p otro q cayó por esa epoca fue el de Jose Luis de la Morena Los secretos del Larguero, esas largas noches d estudio empezaban con La Gramola de M80, seguían con El Larguero y a veces acababan con Hablar por Hablar, ains q tiempos.....

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    1. Al menos, tú elegiste tu equipo de forma consciente, sin dejarte por las pasiones ciudadanas de los demás ;) ¡Un beso, corazón!

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