miércoles, 4 de febrero de 2015

cupcakes, kalashnikovs y una nueva obsesión por las antologías

En los últimos años de mi adolescencia siempre pensé que estudiaría Periodismo, y mantuve ese plan hasta unas pocas semanas antes de la preinscripción y la Selectividad, cuando me decanté por Traducción por un detalle un tanto soberbio: Traducción era la única carrera de Letras que tenía prueba de acceso, y el estímulo de ese examen extra se me presentó irresistible. Quizá de haber seguido mi plan inicial, mi vida hubiera sido totalmente distinta. O no. Porque ya entonces mi Yo a los 18 buscaba una carrera donde se me permitiera escribir mucho, aprender a escribir mejor. No soy de las que se regodea en los “y si…”, porque como experiencia, la Universidad fue inmejorable, con todas sus pegas, y con todos esos encuentros de pasillo que tanto disfruté. Eso sí, yo siempre me digo que he sido una columnista “fracasada”, que me hubiera encantado trabajar y publicar en una revista, entregar artículos a contrarreloj y trascender en la opinión pública. Sin embargo, entonces y ahora la prensa del establishment me resultaba un tedio, un completo horror, y me seducía muy poco. Creo firmemente que tener un título de Periodista en el cajón no me haría más feliz que tener el de Traductora, porque no soy una yonqui de la actualidad, sino de la Cultura, y el periodismo cultural –ya nos podrán llamar intrusistas sí así lo creen- es mucho mejor en la red que en la mayoría de los medios impresos.

Recientemente me ha dado por pensar en aquel plan inicial, y he adquirido una obsesión casi enfermiza por las antologías de no ficción. Tanto es así, que pronto inauguraremos la sección de Journalism en Balmes 129 bis. Y quizá Kapuscinski pueda dejar de dar vueltas. Uno de mis grandes descubrimientos ha sido Cupcakes and Kalashnikovs. 100 Years of the Best Journalism by Women, editado por Eleanor Mills y Kira Cochrane, y que se ha convertido en mi libro favorito a recomendar (justo ayer vendí otro ejemplar). Eleanor Mills es editora del Sunday Times y Kira Cochrane es novelista, aunque también hizo sus pinitos en prensa. Y esta antología, editada por Constable en 2005 (que no os amedrente que sea una retrospectiva con cierta edad), incluye más de cincuenta artículos escritos por mujeres, de distintas procedencias y condiciones sociales, de distinta fama, algunas periodistas, algunas escritoras, algunas iconos de un movimiento y una época. Todas, voces que vale la pena recuperar.

La antología se divide en siete bloques: War; Home & Family; Politics, Race & Society; Emancipation & Having It All; Crime & Punishment; Sex & Body Image, y Interviews & Icons. No sabría decidirme por un bloque favorito, porque todos me han sorprendido, pero si tuviera que escoger, me va a asomar el plumerillo, me quedaría con Sex & Body Image y Emancipation & Having It All. Sin embargo, otros bloques como Crime & Punishment me han dejado sin palabras y casi sin oxígeno en las venas, pues algunas de las historias son más escalofriantes que los artículos relacionados con la guerra. Me he reencontrado con autoras que no conocía en este ámbito, como por ejemplo, mi amada Daphne du Maurier; otras estaban en su salsa, como mi amada Joan Didion; he acabado rendida a los pies de Audre Lorde, quiero ser la mejor amiga de Erica Jong y simplemente he flipado con Nellie Bly y la historia de Andrea Dworkin.


Didion, mi flaquita favorita

Durante la lectura, fui apuntando los artículos que más me habían gustado, o que mayor impacto me habían causado. Me encantaría comentar muchos temas, y no va a ser posible me temo, porque es una antología muy heterogénea. Aunque haya bloques temáticos, en realidad, la homogeneidad solamente se consigue en la calidad de los escritos; el rigor y la valentía con que se abordan los temas más controvertidos; el buen hacer y la honestidad de una profesión a veces tan denostada, y que todos los artículos están firmados por mujeres. No está nada mal, in my humble opinion. La mujer profesional, la mujer trabajadora, es uno de mis roles favoritos. Y me explico: me encanta conocer a las mujeres a través de su profesión, más si ésta es también su pasión. Porque muchas veces la mujer trabajadora es una mujer fuerte, que lucha por una posición, por el equilibrio, por normalizar, y porque su vida es más divertida y jugosa que la de la figura oprimida, siempre a la sombra. Sin caer en lamentos, cuántas mujeres trabajadoras no habremos perdido en todos estos siglos de extrema opresión, debe de ser una cifra incalculable.

Pero por destacar algunos artículos, sobre la guerra me quedo con los escritos de Emma Goldman y Susan Sontag. La primera acabó convirtiéndose en una mujer ciertamente incómoda por escritos como “The Promoters of War Mania”, donde expone la locura de una Guerra Mundial. Sontag denuncia la pasividad de la sociedad ante los catástrofes humanas en “Regarding the Torture of Others”, sobre la guerra de Irak. No saben que el mundo sigue igual, igual de loco y apático respecto al dolor ajeno.

Daphne du Maurier, a la que muchos acusaron de frívola y ligera, dice unas cuantas verdades en “Letter Writing in Wartime” (1940), además de como siempre destacar por su originalidad en un artículo sobre qué cosas decir y no a los que están en el frente. 

Nellie Bly fue la primera periodista mujer en infiltrarse en un manicomio, en 1888, y su relato es fascinante, a la par que perturbador. Renfield no es el único que se vio abandonado a la inmundicia. Casi se me saltan las lágrimas cuando Audre Lorde explica en “That Summer I Left Childhood was White” que en una heladería no quisieron servirles, a ella y a su familia, por ser negros. De hecho, había un matiz: te lo vendo para llevar, pero no te sientes en mi establecimiento. Aunque semejante demostración racista no podía prepararme lo suficiente para “Justice at Night” de Martha Gellhorn, que es la crónica del linchamiento de un negro en el sur, durante los años 30, porque supuestamente había abusado de una anciana, cuya palabra fue suficiente para justificar la ejecución. Lo más terrible es que Gellhorn lo vivió en primera persona por casualidad, cuando la recogieron a ella y a su acompañante haciendo autostop de camino a Columbia y ninguno de los dos pudo más que protestar por lo bajo. Tantos buenos artículos…


Nellie, me encanta tu abrigo


Como el de Erin Pizzey, como broche a este brevísimo repaso, que ya en los 80 se marcaba un estupendo artículo sobre activismo corporal titulado “Fabulously Fat”. Algunas de sus palabras describen a la perfección la realidad actual, siguen siendo tan potentes y necesarias como treinta años atrás. Y dan fe de que la belleza y la estética siempre se han percibido de forma subjetiva. Podrán correr ríos de tintas prodigando negatividad y condena, y tendremos a muchos, y sobre todo a muchas, me entristece coincidir en este punto con Pizzey, en nuestra contra, que nada nos puede impedir sentirnos fabulosas si así lo decidimos.


Buenas noches, y buena suerte.  



Erin, una filántropa sin complejos

7 comentarios:

  1. ¡ Qué gozada ! ¡Qué descubrimiento! Tengo que adquirir un ejemplar ipso facto.
    Gracias.

    A mi me pasó lo mismo. Lo de periodismo, digo. Me pasé prácticamente toda mi infancia y mi adolescencia diciendo "Periodismo, si puede ser, en Salamanca" jajaja. Me imaginaba un poco vestida de Tweed, eligiendo entre crítica cinematográfica o una gran reflexión en la Cuarta Página de El País, donde, por cierto, escribía a veces un profe de nuestra facultad al que le profesé un profundo respeto, Albert Branchadell.Impartía una asignatura llamada Cultura y Societat catalanes y en principio sólo los extranjeros teníamos el privilegio de tenerla como asignatura obligatoria dentro del plan de estudios. Mi primera matrícula, aún puedo saborearla. Total, que descarté lo de periodismo porque conocí en Dublín (durante esos cursos de inglés en el extranjero) a un muchacho de Madrid (para que veas lo eficaz que era lo de la inmersión lingüística) que me contó la realidad del plan de estudios. Siguió mi profundo amor y respeto por la profesión, pero descarté hacer la carrera. Siempre pensé que mi testarudez me llevaría a ser periodista sin la licenciatura per se; pero siempre me ha podido la pereza. La pereza de abrirse camino y pelearse, la pereza de venderse en algo en lo que ni siquiera estoy segura de que pueda hacer.
    Todo sea dicho, también soy una aficionada a la no ficción. Siempre he leído a Enric González antes de viajar a cualquier parte. Ahora tengo que conseguir esto que reseñas. Menuda joya.

    Finalmente mis disculpas por no participar en el challenge de vestuario. Parte de mi trabajo actual consiste en impartir clases en la Unión Europea y ellos marcan la indumentaria. Hasta he tenido que firmar un papel en el que prometía que no iba a dejar a la vista " las tiras del bañador o bikini". Como lees.

    p.s. lo has conseguido. lo de escribir tan bien.

    ¡Un abrazo!

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  2. Querida, Adri:
    ¡Muchas gracias! Cuántas coincidencias estamos descubriendo años después. Es curioso :) Aunque yo creo que sí estarías capacitada para hacerlo. Un poco es lo que hacemos con el blog, ¿no? Aunque sea tan personal e intimista a veces. Pero no deja de ser comunicar, expresarse. Y es tan inmediato a veces, que tiene más que ver con las entregas a contrarreloj, que con el trabajo de años que pueda hacer un novelista. Al menos, yo lo vivo un poco así.
    Yo también hice un par de cursos en el extranjero. Y en la primera ocasión me pasó lo mismo, de inmersión nada.
    Buscaré algo de Albert Branchadell, a ver si puede leer alguna cosa online. Siempre me había tirado la ficción más que otra cosa, pero este año parece que la no ficción me ha llevado a su terreno, y me emociono con cada antología de ensayos y artículos que descubro :)
    En cuanto al reto, no te preocupes. El deber es el deber. Quizá puedas hacer algún otro durante el año, si te apetece. Hay algunos que no son tan radicales ;) Me tienes que explicar lo de las clases de la Unión Europea. Sounds good.
    Y, por cierto, aunque sea un poco de publicidad encubierta, pero sabiendo que me viene uno de camino... http://www.libreriainglesa.com/libros/journalists-cupcakes-and-kalashnikovs/9781845291655/ (if needed)
    ¡Un besazo fuerte!

    p.d: Lo mejor de escribir es que es un proyecto de vida ;)

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  3. Estoy muy contenta con lo que estudié y a lo que me dedico. Y también escribo, no ficción, soy historiadora. Así que por esa razón he leído mucho a Emma Goldman y, por otros motivos, también he leído a Susan Sontag. A las demás mujeres no las conozco y ese libro me atrae como a las polillas la luz.

    Abrazo!!

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    1. ¡Gracias! Te recomiendo sin duda que lo leas :) Es imposible no disfrutarlo. De Emma Goldman, Capitán Swing ha sacado un volumen que de lejos parece un pasote, y de cerca, no hay otra solución posible que comprarlo. ¡Un abrazo!

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  4. Genial post Jen!
    Me apunto al club de las wanna-be periodistas. En Bachillerato quería (me moría de ganas) de estudiar esta carrera. Lo escribí en un post... http://nurcosta.com/2014/12/01/por-que-decidi-estudiar-una-carrera-universitaria/

    No me arrepiento nada de haber estudiado ADE. Porque ahora todavía puedo escribir y compartir lo que escribo (independientemente de si la gente lo lee o no).
    Por eso me encanta leer. Y disfruto aprendiendo por mi cuenta.
    Actualmente estoy atrapada con antologías de flash fiction o short stories. Y también estoy disfrutando lentamente de The Art of Personal Essay (una antología de ensayos). Una delícia... lo leería durante toda la vida.

    Lo que hagamos, entonces, está en nuestro poder. Para sentirnos fabulosas y tener el éxito que queremos alcanzar.
    Me apunto las autoras y libros que mencionas... (curiosamente hoy estaba mirando libros de Joan Didion por Amazon).

    Un abrazo!

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    1. ¡Hola, Nur!

      Yo tampoco me arrepiento para nada de haber estudiado Traducción. Además, hice de los mejores amigos durante los años de carrera, y aprendí muchas cosas, es innegable. Aunque no ejerza, le tengo mucho cariño a la profesión.

      Voy a pedir The Art of Personal Essay (¡gracias por nombrarlo!). No lo conocía, oh! So many books...

      Aunque desgarrador, de Didion te recomiendo The Year of the Magical Thinking.

      ¡Un beso!

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  5. No sé si algún día me haré con este libro, porque mi lista es eterna e inconmensurable como el mar, pero tu post me ha servido para conocer algunas autoras , aunque sólo sea de nombre, que me parece que me van a interesar. Como Joan Didion. Investigare, muchas gracias Jen!!

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