martes, 17 de febrero de 2015

¿cuál es la diferencia entre un álamo y un sauce?

Durante todos estos años como librera, una puntualización que no me he cansado de repetir es: «Los títulos de las traducciones los eligen las editoriales». Estoy convencida de que no han sido los traductores quienes han perpetuado en nuestra lengua el ignominioso Sentido y sensibilidad. Y de la misma forma que probablemente fuera una decisión totalmente desacertada por parte de una editorial, que creó un canon incorrecto en nuestra lengua, solamente podía ser otra editorial quien rescatara y pusiera en el mercado actual Juicio y sentimiento e hiciera las paces con Jane Austen. A ver si alguien se atreve con La importancia de llamarse Ernesto, que también va siendo hora.

Pero, oh, San Jerónimo, aun sabiendo que los títulos pueden llevar a equívocos, y aun habiendo acumulado experiencia en el campo, debo confesaros que he vuelto a quebrantar el mandamiento librero por excelencia. Algo que podría haber evitado si no me hubiera olvidado de ese utilísimo mandamiento traductor que reza: siempre comprueba y contrástalo. La anécdota de hoy me da un poco de vergüenza porque evidencia que mi negligencia se debió a mi total ignorancia. Pero se lo debo a todos los clientes que sufren mi cinismo sin saberlo, y por eso os lo explico hoy. Soy una librera desenmascarada.  

Un conjunto de álamos forma una alameda

En Balmes 129 bis podréis encontrar libros editados en Estados Unidos y Reino Unido principalmente. Alguna vez cae alguna edición irlandesa, australiana o canadiense, pero son prácticamente rarezas. Por eso, hay que ir con cuidado, pues aunque se trate de una misma lengua, son dos mercados del libro diferentes, y a veces, encontramos disparidad en los títulos porque, insisto, son decisiones editoriales, que en muchos casos los propios autores tienen que acatar. Por ejemplo, uno de los libros del escritor danés Jussi Adler-Olsen se tradujo como Buried en el mercado británico, y como The Marco Effect en el mercado estadounidense. Pasa con títulos que no son traducciones, como el primero de la saga Harry Potter: The Philosopher’s Stone en Reino Unido y The Sorcerer’s Stone en EE.UU. Y algo similar le pasó a Lucy Maud Montgomery, lo que hizo que esta semana acabase confundiendo a una clienta por teléfono, y le pusiera la cabeza como un bombo a I. porque no entendía la diferencia entre un álamo y un sauce.

Una mañana cualquiera, al teléfono:

—Disculpa, ¿tenéis Anne of the Windy Poplars?

—Pues, espera, lo miro…

No quedan. Por lo tanto, yo ya le iba a ofrecer la opción de encargárselo. PERO, de repente, le tuve que preguntar:

—Disculpa, quieres decir Anne of the Windy Willows, ¿no?

—Umm… No, Anne of the Windy Poplars.

—¿Seguro? Es que lo que hemos tenido siempre es Anne of the Windy Willows. 

Acorto este diálogo que demuestra lo mucho que tardo en pasarme por el forro mis propias advertencias, porque nos repetimos la misma petición y pregunta hasta en tres ocasiones. Y nos quedamos dudando porque no es lo mismo un álamo que un sauce, en eso estábamos de acuerdo. Por lo que ella decidió consultarlo antes de formalizar el pedido, que más tarde logró hacerle a mi compañero sin mayores preámbulos. Él, por suerte, no tiene el mismo talante.

Y es que Anne of the Windy Willows se edita en Estados Unidos como Anne of the Windy Poplars, puesto que en su momento el editor americano consideró que el título era demasiado similar a:

Opinen, por favor


En Reino Unido, para llevar la contraria, al editor le pareció perfecta la cacofonía, que no era para tanto, y dejó el título a gusto de la autora.

En nuestra lengua, veo que la editorial copió la decisión de la editorial americana, lo que me apena un poco, pues Montgomery había optado por los sauces.


Y todo el misterio lo he podido resolver en Wikipedia, con un breve momentito de investigación que ya podría haber acontecido antes. Porque pobre I, pensé que en cualquier momento estallaría en cólera tras mi enésimo:

—Es que no es lo mismo un álamo que un sauce. 

Incluso miramos las imágenes en Google, pues como buenos urbanitas nuestros conocimientos de botánica se los dejamos al #Internetiseverywhere.

Como niña en los 90, debo recordaros que el sauce también salió en Pocahontas


Nota mental, que me quede grabada a fuego en la memoria: que la diferencia se encontraba en la portada, pero el texto es el mismo. ¡Ja! La infalibilidad es nuestro fuego fatuo, camaradas libreros.

En mi defensa diré que estoy viviendo en abril, porque ya se ve bajando por Balmes a ese maldito caballero con una rosa y no puedo hacer una estimación de cuantos títulos han pasado por mis ojos estos días. 

En breve, retomaremos la exitosa serie Las secciones que nunca nos habían gustado. La semana que viene, penúltimo capítulo de la primera temporada. Quizá haya una segunda, o un spinoff en su defecto. El tiempo dirá.

Y recordad, amad@s camaradas, que el 22, el lunes próximo, empieza la Semana Monocromo, primer ejercicio del Curso Primero de Imagen & Moda Urbana Maude. Consejo a los participantes: pruébense las combinaciones monocromáticas con antelación y evitarán algún que otro drama matutino la semana que viene (¡esto me lo tengo que aplicar!). Los hashtags oficiales: #semanaMonocromo y #cursoprimeroMaude. 

¡Muy buenas noches! 

¿Para cuándo una portada decente?



4 comentarios:

  1. ¡Vaya tela! Me he quedado boquiabierta. Por poco me da un soponcio, porque en mi mente solo aparecía el "Anne of Green Gables" (la portada es tan similar), pensaba que el mundo se había vuelto loco. Claro, una vez más, la wikipedia fue todo un alivio. De todos modos, ¡vaya tela!.En mi pueblo hay un sauce cerca del parque donde celebrábamos todos los cumpleaños que coincidían con el buen tiempo (en aquella época era algo a celebrar en Galicia, ahora casi no llueve). Debajo del sauce, comíamos hojas del mismo pensando (seis años, siete) que aquellas hojas tenían la capacidad de dotarnos de poderes mágicos. Dejando a un lado observaciones psicológicas de tal hazaña, (porque no creo que me dejasen ver Trainspotting por aquel entonces. Quizá no lo había contado Menganita, cuyos padres sí hacían uso de hojas -secas- para pasar a un estado de percepción más elevado), si una editorial me hiciese transformar el mítico sauce en cualquier otro elemento botánico, sería ... uy, me dan escalofríos. Seguro que ahí os ha pasado algo como a mí.Los nombres de los árboles, aprendidos durante mi infancia rural de la mano de la familia y la tradición, los aprendí en gallego. El día que escuché a alguien llamar "roble" a un carballo, tuve la sensación que deben tener los ecologistas más firmes, la de que estaban mancillando o (corrompiendo?) toda ley de la naturaleza.... ea, ¿vino a buscar el artículo, la clienta?

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    1. Pues no sé si habrá venido ya. Pero por suerte no será capaz de reconocerme, porque solamente hablamos por teléfono.
      Me ha encantado la anécdota que cuentas sobre las hojas de aquel sauce gallego. Muy psicodélica :) Y "carballo" me suena tanto a Pepe Carvalho... Y hablando de traducciones, cosas que me desconcertaron totalmente fue saber que "turó" se llamaba "cerro", por ejemplo. O cosas tan domésticas como "sucar" el pan, que al parecer, se moja de toda la vida, ¿no? Es lo que hace al bilingüismo tan divertido, por mucho que digan los más puristas. ¡Un beso!

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  2. A esos editores les sucede lo mismo que a los que traducen los títulos de las películas....no veo por qué llamar Atrapado en el tiempo a una película cuyo verdadero título es mucho más sonoro: El día de la marmota; a donde vamos a comparar....
    Dicho sea de paso acabo de aprender una palabra nueva en inglés, poplar :)

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    1. Oiii, tengo que ver YA esa película. Todo el mundo me habla de ella, es como una señal :) Aunque quizá la haya visto en algún momento de la infancia, pero es que no recuerdo nada.
      ¡Un abrazo guapísima!

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