jueves, 12 de febrero de 2015

algunas consideraciones sobre el color en mi armario #cursoprimeroMaude

Aunque todavía no he terminado la lectura de Psicología del color de Eva Heller, me parece un momento oportuno para hacer una pequeña reflexión sobre el color en mi armario como paso previo a la Semana delMonocromo y para entender mejor mi motivación, y lo que quiero conseguir, con la organización de este Curso Primero de Imagen & Moda Urbana Maude. 

A grandes rasgos, podría decirse que mi armario se compone en un 50% de ropa de color y el 50% restante, de ropa negra. Tuve una época en la adolescencia en la que solamente quería llevar negro y colores oscuros, y luego, tuve una época totalmente contraria, en la que rehuía del color negro, con el que me reconcilié especialmente cuando decidí convertirme en pelirroja (sí, es un mito, éste no es mi color de pelo natural). También creo que hay una presencia notable de estampados, aunque tras la Semana Doble Print que hice en Twitter, me he dado cuenta de que no tengo mucha variedad de estampados y, sobre todo, no tengo muchos estampados geométricos, lo que me apena un poco. Porque una se pone a mirar los diseños de Stepanova y sueña con tener camisas de rombos y faldas con combinaciones constructivistas. Véase:

Vayan haciéndome un abrigo

Mi color favorito es el verde. Seguido muy de cerca por el rojo. También aplicable a la vestimenta. Así que mi troika ideal de colores para vestir es verde, rojo y negro. Del primero, cuantos más tonos distintos, mejor. En cuanto al rojo, me gusta muy especialmente el rojo escarlata, el carmesí, el cardenalicio. Los colores que menos me gustan, y por ende, los que casi no tienen presencia en mi armario son lila, marrón, y de forma secundaria, rosa y naranja. Con estos dos últimos debo reconocer que es falta de práctica. Tengo ganas de adquirir algo rosa que pueda combinar con una prenda roja, y el fucsia sí me gusta muchísimo (en su momento, llegué a tener unas bailarinas fucsias, aunque ahora deteste a muerte este tipo de calzado). El naranja lo he llevado muy poco, porque nunca se me ha ocurrido pensar en él. Pero recientemente adquirí una camisa naranja y azul que seguro se convierte en una de mis prendas favoritas la próxima primavera. El marrón me parece un color bastante aburrido por norma general, así que poco que añadir.

En cuanto al lila, es siempre mi última opción para vestir. No era consciente de lo poco que me gustaba hasta que me puse a escribir este post. De cabeza, podría decir que sólo tengo un jerséi lila oscuro que todavía no me he puesto este invierno. Y un par de medias muy vibrantes que sí me gustan, pero ya. Creo que asocio el lila, el violeta y el púrpura a un estilo romántico con el que no me identifico. Me pasa algo similar con el rosa y el azul, que los relaciono con ciertas ideas que no me gustan. El rosa chicle, el rosa pastel, está muy ligado a la vestimenta exclusiva para las niñas. Y en general, obviando los vaqueros, con el azul me pasa que es el típico color que le gusta a todo el mundo, y por eso me resulta un poco soso (a excepciones: el azul eléctrico y el azul marino me chiflan). No me gusta pensar que visto como las masas. Pero siendo honesta lo que llevo peor es el lila. Ni siquiera cuando intenté comprarme unos pantalones lilas la cosa cuajó. Es algo que disfruto, ir coleccionando pantalones de colores chillones. Compré unos lilas pero no me duraron mucho porque me los compré demasiado grandes (era el destino, for sure).

Imagen de archivo de Gary Wears Clothes: nótese que las medias son rojo amor


Me gustan los colores saturados, nada de medidas tintas, así que diría que no tengo nada en tonos pasteles. Tampoco me mata en absoluto el blanco, aunque tengo algunas cosas, un poco porque son básicos que casi se meten el armario por sí solos. Aunque Barcelona no sea la ciudad más cosmopolita del mundo, tenemos la suerte de que la gente es bastante variopinta y se pueden ver muchos estilos distintos, sobre todo en primavera y verano. Pero en el barrio se puede obtener una buena muestra de la “vestimenta de las masas”: esa predilección por llevar ropa de colores tenues; prendas bastante homogéneas y estilismos discretos, que no rompen con nada y, estarán de acuerdo, camaradas, en que es esencial apoderarse de nuestra imagen. Me encantaría pasearme por el barrio y preguntarles a los ciudadanos cuál es su color favorito. Imagino que las respuestas serían de lo más variadas. Me encantaría que me dijeran rojo, amarillo, verde pistacho, naranja, azul piscina. Y entonces preguntaría: ¿Y por qué solamente vistes de gris y marrón, alma de cántaro?

A mí me gusta vestir con cierta extravagancia, y uno de mis objetivos para el curso primero es aumentarla un poco. Creo que he tenido épocas más extravagantes que la actual y me gustaría recuperarlas. El color es un gran aliado para ganar visibilidad, por eso, la Semana del Monocromo me parece un ejercicio ideal como comienzo. Es mi excusa perfecta para vestir toda de fucsia, mostaza o rojo. Para probar cosas nuevas con las mismas prendas que ya tengo, pues no tengo intención, como dije, de comprar nada para el reto. De proponerle al mundo que vista con sus colores favoritos, asimilar lo que te gusta ver, lo que te atrae, con lo que te pones. ¿En serio alguien tuvo como favorito el plastidecor gris?

Otra imagen de archivo Gary Wears Clothes con un ejercicio que practicaremos, el Colour Block

Lo único que me preocupa un poco es que me encapriche con un color y entonces no salga de ahí. Me he dado cuenta de que tengo ciertas tendencias obsesivas a la hora de comprar y, según la temporada, solamente compro un tipo de cosa. Hubo una temporada que solamente invertía en bolsos. Luego, me pasé a los fulares y pañuelos, y esa época fue peor, pues como son más baratos, compré más. Y ahora, tengo épocas obsesivas más cortas, pero también más cargantes: o solamente compro camisas, o pantalones de colores, o jerséis cortos, o como la primavera pasada, vestidos minifalderos negros. También tuve la temporada hardcore de solamente adquirir medias. Imaginad que me entra una ola compradora de adquirir cosas fucsias, o azul eléctrico, o peor todavía, de aburrido marrón. Con el verde me pasó un poco, lo reconozco, pero también siempre me han ayudado (dos bufandas verdes me han caído este invierno) y, lo dicho, hay demasiados tonos donde elegir.

Para cerrar esta breve reflexión, os dejo con una cita de Eva Heller, con la que no puedo estar más de acuerdo:

«Sólo cuando las democracias hicieron importante al ciudadano medio nació la moral y la moda del término medio en el color, y la idea de que lo correcto es lo que no llama la atención».

Pues bien, me temo que yo abogo por una versión propia de lo que es correcto. My image, my rules…

Puesto que ya está cerca: ¡¡feliz fin de semana!! 


Este verano más discretita en Oslo, pero más diva y de corto que nunca ;)




4 comentarios:

  1. Menos mal que no he participado en tu monocromo, porque Jen, me odiarías. A lo largo de tus posts hemos encontrado algunas coincidencias pero creo que en cuestión de color somos de diferentes comunidades autónomas (ja!) será que soy gallega, y aquí cosmopolita es la palabra con la que ns referimos a ciudades donde la multiculturalidad se narra a través de historias de emigrantes gallegos retornados, y, cómo mucho, familias que forjaron al otro lado del charco. Al final, en Galicia todavía somos campesinos y marineros, algo de lo que, si quieres, me enorgullezco, y bueno, en materia tecnológica y de servicios aún nos queda mucho que recorrer. Quizá, y sólo quizá, y probablemente tú me lo sepas decir mejor tras tu lectura de la psicología del color, mi elección cromática se debe un poco a mi background cultural. Me chiflan los colores tanto para la decoración como para la ropa:

    *Azul marino: para mí, the new black.
    * Gamas marrones: marrón chocolate, camel, tabaco y canela, el teja, que ralla con el rojo y el naranja es también mi debilidad. Y en el extremo norte el MOSTAZA, mi color favorito para la ropa, junto al color ORO.
    * Shine, baby: dorado y plateado.
    * Bitchy feminist: leopardo, violeta, burdeos, granate, berenjena.
    * Gris (aunque puede que lo tache radicalmente de la lista--- con miedo a que alguien le haga un link a "eso" de las "sombras" "50")

    El azul y el rosa, los colores pasteles también me aburren soberanamente: en verano me decanto por el color frambuesa.

    ¡Un abrazo! me encanta tu sección alta costura :)

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    1. ¡Gracias, querida! Pero siempre hay espacios comunes, como por ejemplo, el mostaza, que es un color genial para la ropa. O la combinación oro y plata, soy muy ultrafan, sobre todo en complementos. Y como te dije, quizá en este reto no, pero te apetezca hacer alguno de los diez restantes ;) Me vas a perdonar que siga dando la lata al respecto, pero espero que se acabe uniendo tanta gente como sea posible. Me sale la vena más comercial XD

      En cuanto a lo que comentas, sí que Heller, por el momento, hasta donde he llegado, dice que los colores se hicieron más tenues, más apagados, más discretos, una vez se descubrieron los colores sintéticos y la ropa se empezó a teñir en masa, en el sentido, de que todo el mundo podía acceder a los distintos colores, y no solamente los estamentos sociales como la nobleza o el clérigo. Parece que la estridencia siempre ha sido cosa de pocos.

      ¡Un beso!

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  2. Como que no te gusta el lila? Yo junto con el negro es mi color fetiche, de hecho quiero cambiar el baño y me enamorado de unos muebles color berenjena ideales.
    Otro color con el q empecé a experimentar y q me sienta muy bien y además resalta mis ojos (modestia aparte) es el verde, menos en su versión pastel me gusta en todos sus tonos e intensidades
    Y como a billetedecercanías el teja me encanta a pesar de no tener ninguna prenda, es un color más de zapatos por lo menos no he encontrado nada

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    1. Es que si no destacaras tu precioso color de ojos, ¡sería un crimen! Think it green! Con la de tonos de verdes que hay... Pero el lila, de verda, en el vestir, muy poco. Quizá me tira más en las cosas accesorias, como en la sombra de ojos, a veces... Aunque también me dijeron que cuidado con la sombra de ojos lila que destaca las ojeras. Oh well... ¡Mua!

      p.d. Cuando quieras vamos a la caza de prendas teja.

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