jueves, 1 de enero de 2015

las 5 prendas de fondo de armario que algún día encontraré

Primer viernes de enero, uno de mis meses favoritos del año por muchos motivos: porque me gusta cuando las cosas comienzan y son nuevas (por eso, siempre me gustó la vuelta al cole); porque enero tiene dos festivos y el Roscón de Reyes; porque enero es el mes de mi cumpleaños (¡y mañana el de este blog!) y, por supuesto, sacando a relucir mi vena más frívola… ¡porque es mes de rebajas!

No quiero que penséis que el día 7 voy a entrar en un frenesí consumista de dimensiones catastróficas. Aunque parezca que puedo ser muy impulsiva, soy una compradora paciente. Sobre todo, con esas prendas atemporales que algún día encontraré en mi talla y con el corte adecuado para mi figura. Prendas que cuesta encontrar porque, insisto, la moda en este país no es democrática. Por eso, no busco nada concreto y tengo una lista de fondo de armario que ir completando poco a poco, con el paso de meses, temporadas, años incluso. Es algo habitual si gastas una talla grande. Sin embargo, no hay que perder el ánimo, ni dejar de desear las cosas que nos gustan. Algún día haréis ese hallazgo que llevabais tanto tiempo deseando, y que se ajusta a vuestro bolsillo (otro factor importante).

He aquí esas cinco prendas que me encantaría tener, y algún día podré lucir ;) (sí, cuando me empeño...):

1 – Abrigo de imitación de piel de leopardo.

El abrigo de leopardo es todo un clásico. Desde mi punto de vista, es el rey de los abrigos “fur”. Nunca se pasa de moda: cada temporada está ahí, en casi todas las tiendas low cost. Este año vi un par que serían perfectos en H&M y Forever 21. Pero no eran de mi talla. Un año me probé uno en New Look que casi, casi era el que iba buscando. Pero no, no era el estampado exacto, ni la proporción de colores adecuada. Algunos los hacen más “amarillos” de lo necesario, otros, un poco demasiado brillantes para mi gusto. Busco una piel sintética con un tacto suave, con bolsillos generosos, con botones en el centro y que llegue casi a las rodillas. No me valen chaquetas. Ni gabardinas. Ni que se prescinda de las solapas.

El abrigo de imitación de leopardo es el número 1 en mi lista de deseos frívolos. Con gran diferencia. El día que lo encuentre, quizá se me salta las lágrimas y todo. Que me gusta a mí una hipérbole…

 
Este podría ser un candidato ideal, a falta de talla y poder probármelo. Es de New Look y ahora mismo está en Asos tirado de precio (para las que podáis aprovechar ;))

2 – Camisa de cuadros rojos.

¿Pero cómo va a ser difícil encontrar una camisa de cuadros? Si hay 72382923728 opciones, ¿verdad? Lo reitero: esta lista se convierte en “difícil” porque no vivimos en un país con tallas democratizadas y porque ya que son prendas que me gustan mucho, de fondo de armario, creo que tienen que cumplir todas mis exigencias. Y preferentemente, tengo que poder probármelas antes de comprarlas. Fíjate, aquí una gorda que no se conforma con los apaños que a veces nos hacen en los diseños de talla grande. Que tampoco quiero pagar precios desorbitados. Que no quiere sacos, sino prendas bien cortadas y ajustadas. Y una camisa chachi que no sea de papel de fumar, y casi transparente, de cuadros negros y rojos de tamaño medianos. A ser posible con los botones negros y de una franela muy finita y suave. Una camisa de invierno que se quede en su sitio, no con ese vuelo que a veces, vale, queda bonito con unos pitillos, pero que no es comparable a la estructura que todas las camisas bien hechas tienen. Y con dos bolsillos ya sería idónea.

¿No os encantan los detallitos?


3 – Un traje.

Chaqueta y pantalón, a ser posible recto tirando a pitillo. Quizá con camisa blanca y corbata, o pajarita en su defecto. Y si encontrará un chaleco a juego, tampoco le haría ascos. En general, cada vez siento mayor atracción por la ropa de sastre. Por toda esa ropa que no tiene tanta elasticidad, que es más entallada y, por tanto, se ajusta más a la figura. Empecé con camisas y algunas americanas, y ahora no sé si esta nueva apetencia es proporcional a que cada vez estoy más cerca de los 30, y me estoy haciendo mayor, o que empiezo a estar en paz de verdad con mi cuerpo y mis proporciones y, por tanto, no tengo miedo a que mi figura se revele en todo su esplendor. No tengo pantalones de vestir, más que uno y no cuenta mucho porque el tejido es tan finito que solamente se puede usar en primavera. Me gustan las prendas de corte masculino, el estilo andrógino y la impresionante colección de trajes de Tilda Swinton. 

¿Se podrían convertir los trajes en una afición, tan fuerte como la de las minifaldas?


4 – Wrap Dress.

Yo no soy muy fan del escote de pico. De hecho, casi siempre llevo las camisas abotonadas hasta arriba porque prefiero los cuellos redondos. A veces, se me va un poco en los detalles (que nadie me nombre portadas azules en cadena, es mi peor pesadilla en una mesa de novedades). Pero parece que le empiezo a coger el gusto a lo de dejar entrever. Y, nueva incorporación a mi lista de deseos, gracias Diane, es el wrap dress, o vestido cruzado. El que os pongo más abajo es perfecto: en color, minifaldero y de manga larga. Nada de viscosa brillante y pegadita al cuerpo. También le empiezo a pillar el gusto a las faldas cruzadas y a las rectas. Creo que lo del wrap dress no va a ser muy complicado de conseguir ;)

Añadir medias chachis, quizá violeta


5 – Un mono a lo Rodchenko.

Esto es muy específico, y puede que sea casi un imposible de encontrar, a no ser que lo mande hacer. Podría haber puesto también el traje chaqueta y falda midi gris que luce Rachel en Blade Runner. Pero ya sabéis que al final siempre prevalece el ramalazo rojo. Quiero un mono constructivista. Un mono de trabajadora soviética, gris y con bolsillos espaciosos y detalles en cuero. Lo más parecido al diseño de Rodchenko (véase más abajo). Algo absolutamente unisex y andrógino, hecho para el trabajo. Algo que pudiéramos lucir todos, a nuestra manera. Este diseño es de 1921 y lo llevaría encantada en 2015. Por eso, a veces siento que el futuro es un momento del pasado. La ficción nos ha estafado, al menos, estéticamente un poco, ¿no creéis? 

Esos bajos maravillosos



Se han caído de la lista los pitillos de camuflaje (¡los encontré!) y el vestido de terciopelo negro (¿os acordáis de él?). Por eso crep que la paciencia es una virtud de compradora. Que vamos a tener que aplicar hasta el lunes. Porque aunque mañana es oficialmente el aniversario de este blog, la sorpresa no será desvelada hasta entonces. ¡Así que buen fin de semana!  


8 comentarios:

  1. De tu lista me apunto el wrap dress, que siempre ando buscando cuellos en pico que favorezcan mi escote ;) no es nada fácil porque se llevan más los cuellos redondos que a mí me quedan fatal.
    Veo que empezaste el año con energía , un abrazo Jen!!

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    1. Pues hay unos cuantos bien bonitos en Asos ;) Oi, soy lo peor... ¡Un besote bien fuerte!

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  2. Admiro tu paciencia compradora y comprendo que el tema de las tallas es un problema. Voy a intentar imitarte en el tema de la paciencia e ir a comprar siempre con un objetivo claro. Mis básicos son más básicos: tejanos, camisas lisas, y jerseys finos que soy muy calurosa. Lo que si busco con lupa son jerseys de cachemira que no sean excesivamente caros, es mi pequeño lujo.

    Espero que consigas alguno de esos básicos tan buscados y nos lo cuentes tan bien como en esta entrada.

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    1. Todo el mundo tiene que tener sus pequeños vicios. Ahora mismo, yo no me puedo resistir a los vestidos minifalderos y los zapatos. Esto último es un pequeño problema, de espacio y de fondo XD Creo que el truco de la paciencia es entrar en una tienda a ver si algo te sorprende, pero siempre con la lista de los deseos en mente. Lo incluido en mi lista no es lo único que compro, tengo que confesar... ¡Un abrazo!

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  3. … lo del traje, estoy totalmente contigo. Uno de estos días, cuando tenga dinero, claro, que ahora soy probre, iré a un sastre y me lo haré a medida y como a mi me guste! Menudo gustazo!

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    1. ¡Oh, sí! Genial idea :) Lo que pasa es que una también tiene que saber elegir un buen sastre. Tendría que investigar sobre este tema...

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  4. Yo ya he conseguido el abrigo de imitación de leopardo. Lo de las camisas de cuadros no hay manera, me quedan tan mal. Siempre parece que estaba en la ducha, me olvidé de la toalla y me agarré al mantel sucio que estaba en el cesto de la ropa para lavar del baño.

    suerte en las rebajas con tus adquisiciones

    Adriana
    (http://billetedecercanias.wordpress.com)

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    1. Adri, qué grande el símil. Mi problema con las camisas es que soy caderona y con poco pecho. Así que tengo dos opciones: que me sobre de los hombros, el espacio mínimo de dos hombreras, o que no me abroche el último botón. Y estoy en contra de comprar las cosas que no abrochan. ¡Un besazo!

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