lunes, 19 de enero de 2015

cremalleras con utilidad

Hace un par de meses aproximadamente Forever 21 reabrió sus puertas en Barcelona. Se le dio bastante bombo en los blogs especializados, porque además también han abierto otra tienda en Madrid. El local es más pequeño, la ropa se encuentra más apilada, pero estamos de enhorabuena porque mantienen la sección de talla grande, que se llama Forever Plus (cuánta razón). La sección es bastante peor que la de antaño, y más pequeña. Y por supuesto, siguiendo la tradición de las secciones de talla grande, se encuentra en un rincón junto a los probadores, al fondo a la izquierda.

He sido una gran compradora de esta marca. No solamente porque es muy económica, sino porque siempre me ha parecido, como dicen mis amados anglosajones, muy fashion forward. Es decir, la sección de tallas grandes, aunque tan sólo un pequeño espacio del total (en la primera tienda que abrieron en Barcelona llegó a ampliarse), se ha caracterizado siempre por seguir las tendencias del momento, ya fuera el péplum —aunque a mí no me mate nada—, el estampado geométrico, los pitillos de flores, o el enésimo skater dress de moda. En Forever Plus se ofrecían prendas que estaban presentes en el resto de la colección. Aunque los abrigos eran prácticamente inexistentes, no solamente encontrabas camisetas tipo saco en gris, marrón y negro. He comprado allí cosas de mil colores, prendas de lo más originales, como mi americana roja estilo circo. Y aunque en parte continúe ofreciendo tendencias a muy buen precio, me parece que esta nueva sección Plus es mucho menos atrevida, algo que me entristece sobremanera. Y la exposición es terrible (aunque en el resto de la tienda tampoco es ninguna maravilla). 

El look circo en cuestión con la americana Forever 21. Echo de menos esos zapatos que se acabaron rajando :'(

La exposición, creedme, es algo muy importante para cualquier negocio y para facilitar la experiencia de compra. No entiendo lo de colgar la ropa a alturas imposibles cuando no hay taburetes a mano, o personal en su defecto. Si la ropa está muy apretada ya ni me molesto en mirar. En mi primera visita al nuevo local, cogí un pantalón negro que estaba, literalmente, escondido debajo de una mesa. Y yo soy una compradora paciente, huelga decirlo. 

Aunque vamos a darle un tiempo, confiaremos en que la sección Plus prospere, porque justo al lado tiene una competencia bastante floja: esa sección de Básicos se podría organizar en la mitad del espacio sin problemas. Sin embargo, debo decir que lo que más me ha decepcionado es la oferta de pantalones. De lo que más me gustaba en el anterior local, precisamente, y por lo tanto, donde tenía puestas las expectativas más altas. En pantalones, las tallas de Plus llegan a la 20 americana, que es una 50-52 generosa. Detalle a celebrar, eso se mantiene. Además, son muy económicos. Hubo una temporada que compré infinidad de pitillos en Forever 21. De colores, como fucsia o granate, y con estampados originales, como un print de leopardo negro sobre fondo azul, o incluso de estrellitas. Esos pitillos de flores, que tengo en dos versiones distintas, de lo más cantones ambos pares, fue una compra memorable. Tallan grande y a veces se dan hasta límites insospechados, además de que la calidad es bastante malilla y el uso y abuso, según el modelo, augura una corta vida si como yo sois de las que os rozáis los muslos. Pero era perdonable por toda la variedad, que por desgracia, ha sido sacrificada.

Que hay menos pantalones que antes es un hecho. Que en parte se debe a que el espacio es menor. Y que se ha optado por ofrecer algo que detesto: los jeggings, o mallas “efecto vaquero”. No, verán, a mí no me gusta que me den gato por liebre. Y quiero poder comprarme unos vaqueros, no unas mallas que hagan las de pantalones. Porque las mallas no son pantalones (Barrio Sésamo style off). Se han puesto muy de moda entre las adolescentes (por lo que veo en mis sobrinas), porque parece que es la opción económica al pitillo vaquero de toda la vida. Lo he visto en todas las secciones de talla grande de la ciudad. Y simplemente, me parecen un horror. Porque en mi talla, no son especialmente más económicos. Eso sí, mucho stretch, una tela más fina, con lo cual o te pelas o te los cargas en dos días, y nada de bolsillos ni de modelar el trasero. Para qué. Cómodos, comodísimos. Pero si os soy sincera, a mí no me gusta la ropa más cómoda del mundo.

No, baby, así no, por favor. Y encima "les dibujan" la braguetilla... Oh, horror.


Me gustan los vaqueros que no sean elásticos. Tela de vaquero de toda la vida. Con su cremallera. Con sus botones. Porque si pago ese precio, quiero el producto entero y no medias tintas. Que se llevan los jeggings, estupendo. Inclúyanlos, pero no me quiten el resto. Porque quiero el mismo número de opciones. Quiero vaqueros y os aconsejo que los utilicéis.

Soy una urbanita, no una corredora de fondo o una alpinista. Trabajo en el Eixample, no tengo que escalar el Everest. Creo que hay una cierta etiqueta para cada medio. De pequeña he jugado con faldas y leotardos, blancos, y me gusta llevar camisas por dentro de la falda, aunque sí, se tienen que recolocar de vez en cuando en su sitio. Pero cierta rigidez es bienvenida en mi armario. Llevo la misma talla, con las fluctuaciones de peso naturales, desde hace montones de años gracias a que no he dejado de ponerme pantalones con cremallera y chaquetas que cierran. A la que te pasas un poco, os parecerá tonto, el pantalón os avisa. Y cada vez voy incorporado en mi armario más prendas con cero elasticidad, más ajustadas, con más cremalleras si es necesario. Porque son telas más duraderas, con menor posibilidad de que se hagan pelotas. Y porque la ropa tiene que hablar de mí, de mi estado de ánimo, es la imagen con la que me presento ante el mundo y yo quiero ser la que domine esa imagen. No me quiero esconder en la enésima camiseta gris de viscosa horrenda que me vendan en una sección de talla grande escondida en un rincón de la tienda. Ésa no soy yo. Como tampoco soy mujer de mallas imitación vaquero para que me cuesten menos ponérmelas, y mis michelines vayan más cómodos por ende. Si me vendes pantalones, dame pantalones.

Que tengáis una buena semana… ¡mañana anunciamos el resultado del sorteo! Así que la lista está OFICIALMENTE CERRADA.

p.s: Tremendo el post de Mariola de hoy... también sobre cremalleras: https://marioleando.wordpress.com/2015/01/19/hasta-la-pera-de-las-cremalleras/ Esto es el efecto Blue Monday. 

p.s: Por cierto, mis pitillos favoritos del momento son lo que he encontrado en Violeta by Mango ;) Y ahora tienen buenas rebajas... Ahí lo dejo. 

6 comentarios:

  1. A mi me pasó un poco igual. Quería una cazadora vaquera. Después de recorrer varios establecimientos, al final, la única auténtica que encontré, en el armario retirado ("de antaño") de mi madre. Una verdadera joya. Ya quedan pocos artículos que pueda rescatar, y no sé dónde conseguiré mis futuras adquisiciones de ropa de verdad.

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    1. Ay, no sabes lo que me gustaría ser una thrifter profesional. Pero la segunda mano es una broma y un timo en Barcelona. Hay tantas tiendas en la zona chachi del Raval que huelen a "hemos comprado todo en las charity shops de Londres por 5 pounds y te lo vamos a clavar a 25-30 euros mínimo". ¿Qué ha hecho nuestras madres y abuelas y los modernos de la Movida con sus armarios?

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  2. Jen yo también hago bastantes de las mías en Forever 21, pero sobre todo en verano. Me encantan los vestidos, las blusas estampadas a lo indie y los accesorios de verano. De las tres b, por lo menos tiene la de bonito y barato :) Los vaqueros como tú, los quiero consistentes y siempre, siempre con cremallera :)
    ¡Un besazo!
    PD. Lamento la perdida de tus botines, porque me recuerdan a los míos :( Los compré el año pasado en Pull&Bear y acabaron con la suela rajada de lado a lado. Ahora que los amorticé a base de bien :)

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    1. A ver, yo debo confesar que en Forever 21 he hecho auténticas locuras XD No me quiero acordar de las rebajas pasadas... Así que frenar un poco me viene hasta bien. Creo que la tienda que más me gusta es Asos, aunque tiene el defecto de que solamente es online. Pero por el catálogo, sin duda.

      Los botines eran de River Island. Le he encontrado unos sustitutos de plataforma, pero no son tan de diario me temo. Con los zapatos, con eso sí que soy peligrosa.

      ¡Un beso!

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  3. Aquí llega otra fan de los vaqueros, vaqueros. Yo sigo llevando y aunque me cuesten un poco más, soy feliz cuando los llevo.
    Me uno al luto por los botines a pesar de que nunca me haya comprado unos zapatos en una gran cadena de moda. Soy de las de zapaterías de toda la vida. Eso, y que mi número es el primero que se agota.
    Un besazo.

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    1. Dices zapatería de toda la vida y pienso en la Zapatería Güell que está al principio de Rambla Catalunya y que adoro absolutamente. Si te descuidas, son capaces de ponerte los zapatos ellas mismas. Pero no hay color, tienes toda la razón. Para empezar, te puedes sentar tranquilamente a probártelos. Otras favoritas son Noel y Scarpa, pero las de Pelai y Tallers. Si conoces alguna 100% recomendable, let me know!

      ¡Besooos!

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