lunes, 8 de diciembre de 2014

sofia petrovna. una ciudadana ejemplar

Mi profesora de Historia Rusa nos explicó que durante muchos años, cuando le tocaba dar la clase sobre las purgas estalinistas, se ponía nerviosa e incluso comenzaba a palpitar. Que no conocía a ninguna familia en Moscú que no se hubiera visto salpicada por este periodo de terror y atrocidades. Era difícil que uno no fuera culpable, pues cualquier mínimo acto podía hacerte traspasar esa línea invisible e imposible y convertirte en criminal. ¿Que tenías un tío segundo que vivía a 100km y al que habían declarado enemigo del pueblo? Automáticamente tú también lo eras, por no denunciar ante las autoridades a ese tío que quizá sólo habías visto una vez en tu vida. Ese día también nos explicó que “sin derecho” a correspondencia era el eufemismo de la época para el fusilamiento. Y tomábamos apuntes en silencio, porque qué otra respuesta va a tener tal horror, pensando que el mundo estaba loco, que cómo podía haber pasado tal cosa. Nos parecía increíble tanta crueldad.

Mi cena espiritual de hace unos días


Por eso, Lidia Chukovskaia tenía toda la razón y su Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar que ha publicado recientemente Errata Naturae  en español no es un retrato cualquiera de la época, con la perspectiva del tiempo de por medio, como cualquier clase de Historia Rusa. Chukovskaia escribió esta novela corta en un cuaderno escolar, y así sobrevivió durante mucho tiempo, pocos años después de haber vivido en primera persona que uno de sus seres queridos, su marido, fuera condenado a diez años en un campo sin derecho a correspondencia, es decir, ejecutado. Vivió con la incertidumbre, hizo las colas necesarias en todas las instituciones pertinentes para descubrir qué había sido de él, sin entender el porqué de semejante arresto. Chukovskaia volcó su experiencia y la de muchos a su alrededor en el personaje de Sofia Petrovna, una ciudadana convencida de la revolución, que ha aceptado que le expropiaran de su propio apartamento para convertirlo en un piso comunal a compartir con varias familias. Que encuentra un puesto de mecanógrafa en una editorial estatal y se convierte en el vivo ejemplo de lo que es ser una trabajadora excepcional. Que tiene un hijo que es comunista de pura cepa, un estudiante de ingeniería mecánica, más excepcional si cabe que su madre, pues le ofrece al Estado su talento. Pero un día Kolia, el hijo predilecto de la nación, es arrestado y Sofia Petrovna pasa de ciudadana ejemplar a paria social. Pierde su trabajo, pierde la salud en todas esas colas para saber el destino de Kolia, ingenuamente convencida de que se trata de un error, y de que en su amado país no existen tales injusticias. Añadid a la desgracia de vuestro ser más querido, la pérdida total de la fe, pérdida que acontece sin que apenas os deis cuenta; añadid el miedo a no saber, el dolor que produce el que no podáis parar un mecanismo externo, que está por encima de vosotros, que os golpea con todo su poder, cuando toda la violencia sistémica se cierne sobre vosotros, y os arrojan al abismo. En aquella época era el arresto, me imagino que en la nuestra, quizá, el desahucio es el símil más preciso de esta fatalidad.

Lidia en su juventud

Marta Rebón (también la traductora) y Ferran Mateo firman un interesante epílogo (muy fan de los buenos prólogos y epílogos) donde se explica con mayor detalle aquella época y la vida de Chukovskaia. Os recomiendo encarecidamente esta obra, porque aunque corta, Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar es una obra imprescindible si os gusta la literatura rusa, el relato social, la historia del siglo XX, las novelas protagonizadas por mujeres… Es desgarradora, apasionante y aunque muy dura, totalmente adictiva. Una novela intimista, sobre una realidad que aunque ajena y muy lejana, rezuma una serie de sentimientos con los que podemos fácilmente identificarnos, aunque no hayamos llegado a esos extremos en nuestra vida. Además, estamos de enhorabuena, pues Chukovskaia era íntima amiga de Anna Ajmatova, y próximamente, Errata Naturae sacará la correspondencia completa entre ambas autoras.

Si hoy os ha tocado día libre como a mí, espero que lo paséis en buena compañía, con un buen libro. Si os toca trabajar, ánimo, y aprovechad los trayectos y ratos libres. En todo caso, que os acompañe algo que os llene el alma. ¡Feliz lunes! 




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