lunes, 22 de diciembre de 2014

no le voy a dar 10€ a Kiabi por una talla más

¿Qué pasaría si en una misma tienda encontrarais unos zapatos del 41 por 20 euros, y los mismos, exactamente idénticos, en un 36 por 45 euros? ¿O si una chaqueta de la talla XL costara 15 euros menos que la misma en XS? Podéis contestar que os extrañaríais. Pero la reacción iría más allá: os molestaría profundamente. Quizá, alguno de vosotros, en vez de dejar la prenda o el zapato, pensando que menudos estúpidos los responsables del comercio por la disparidad de precios, os acercaríais al dependiente de turno y se lo comentaríais. Incluso os quejaríais. Preguntaríais si se trata de un error, y en el caso de no serlo, os parecería una barbaridad. Entiendo vuestra hipotética indignación.

La semana pasada nos pasó algo parecido en Balmes 129 bis. Una persona había comprado un libro por un precio X y, días después, quiso comprar otra copia, que salía 3€ más caro. Y se quejó. Dijo que no le parecía normal, ni justo, y seguro que se fue pensando que somos unos impresentables; por supuesto, sin llevarse el libro. Y la culpa fue mía: porque en la segunda ocasión compré el libro en un proveedor distinto, que tenía dicho libro más caro, con lo que automáticamente subió el precio de venta. Los precios de importación son un tema espinoso. Pero imaginad que todas esas tiendas no trabajan con distintos proveedores, sino que son tienda-marca. Es decir, comercializan el producto que crean. Es decir, si un zapato del 41 es más barato que el 36, no tiene otro nombre que el de abuso comercial.

Pero los ejemplos de la chaqueta y los zapatos nunca sucedieron. Son supuestos que nunca pasarán.

Sin embargo, os voy a explicar algo que me pasó hace dos sábados en Kiabi, que es una tienda que vende su propia marca, una low cost bastante popular. Antes de pasar por Ikea, tuvimos la genial idea de ir a echar un vistazo, porque somos mujeres frívolas que picotean aquí y allá, siempre dispuestas a cazar alguna ganga (como si tuviera el armario vacío, camaradas). Encontré un jersey que me hizo cierta gracia. De punto. Con un par de lazos y keyholes (como dicen mis amados brits) a la espalda por 19,99€. Talla XL. No parecía que se fuera a dar mucho, pero sabía que aquella prenda me venía, aunque me fuera a quedar ajustada.

Como Kiabi tiene sección de tallas grandes, bien escondidita, para hacer más interesante la compra (nótese la ironía), pensé que quizá tendrían el mismo jersey allí, y así podría probarme una talla más. Supuse que, en el caso de haber el mismo jersey en talla grande, la más pequeña sería la continuación a la XL que había encontrado. Y efectivamente lo encontré. En una 48/50. Mismo punto metalizado. Mismo número de lazos y mismo tipo de escote en la espalda. Y aunque estoy en pleno proceso de aprender a ponerme ropa más ajustada, a mí me encantan los jerséis mulliditos, con sitio, que me queden anchos, que la axila quede holgada, aunque algunos me agranden ópticamente. O al menos, poned que me gusta tener opciones y valorar después. Una talla más. Por comparar. Una talla más = 29,99€. El mismo caso irreal que os he planteado de los zapatos, pero a la inversa. Pues, verán, mentes pensantes a cargo de Kiabi, no os pienso dar 10€ más por una talla.

De hecho, espero que quien necesite tres tallas más, tampoco lo haga. Porque estoy hablando del mismo jersey, el mismo punto, el mismo material y diseño. Y no me vengan con las milongas de que las tallas grandes son más caras porque se necesita más tela. ¿Sabéis cuál es el precio de coste de una prenda, fabricarla y distribuirla? Muy poco. Mucha ganancia. ¿Sabéis cuál es el beneficio, si encima eres tú, la propia marca, quien la comercializa? Muy elevado. No es lo mismo, desde luego, ser el último intermediario. Os puedo decir que, por ejemplo, comprar un libro a una editorial directamente es siempre mucho más barato que comprar a un distribuidor de muchas editoriales. Aunque las condiciones si eres un negocio independiente ya sean otro tema. Así que no acepto que ciertas tiendas y plataformas de ropa, que son productos con un margen de beneficio mayor, se escuden en que las tallas grandes son más caras de producir. Porque… ES MENTIRA.

Aunque no es el mismo jersey, como sí lo era el de los lazos (palabrita librera, aquéllos eran iguales), os pongo un ejemplo gráfico sacado de la página de Kiabi:

a) Tallaje "normal". 19,99€




b) Talla grande. 30€




Concluyamos: ¿entonces por qué esta disparidad de precios entre tallas? ¿Por qué, de verdad? Porque es discriminación corporal, no os equivoquéis, traducida en abuso a un sector de la clientela potencial que, puesto que tienen menor oferta de su talla en el mercado, podría estar dispuesto a pasar por el aro y conformarse con la misma calidad irrisoria, pero pagando el doble. Es, además, elitismo corporal: te voy a dar una cosa en tu talla, porque no me queda remedio, o porque quedo estupendo de cara a la galería, pero me vas a pagar con creces “el favor”. No ofrecer a los consumidores lo que piden y responder a una demanda real, QUE EXISTE. Dejando a un lado lo que podáis opinar al respecto sobre unos cuerpos u otros, la demanda está ahí. Kiabi opta vilmente por aprovechar la posible desesperación y frustración, con cuatro cosas escondidas en un rincón (y las dependientas más horribles y antipáticas de la historia, de paso digo) de un sector potencial de clientes, y su actitud tiene ese tufillo de aún-me-tendrás-que-dar-las-gracias por incluirte. PUES NO. Y aunque me gustó ver en ese rincón escondido, mal cuidado, mal presentado y fúnebre (aunque el estado del resto de la tienda tampoco es que fuera atractivo) que hubiese abrigos y chaquetas hasta la talla 60, por principio, un talla más no vale 10€. Pero ni tres ni cuatro.

Una tienda no puede tratar mejor a unos clientes que a otros. Simplemente. Yo no voy a ser más simpática con alguien porque compre tres libros de tapa dura en vez de un libro de bolsillo de 6€. Ni voy a ser más agradable verbalmente con los que prefieren a Eugenides en vez de Sombras de Grey (aunque sienta amor interno). Y aunque un día solamente miréis y no compréis nada, no sois menos clientes. Es una cuestión de educación y de respeto. Un respeto que tenemos que exigir. Para democratizar la situación. Y no dejarnos estafar. No os dejéis tratar así, aunque tengamos menos opciones que las que gastan una talla 38. Hay cosas que lo valen, pero no por la talla, sino porque es un producto mejor, con una fabricación más ética y sostenible.

Este no es simplemente otro caso más en que una marca se pierde mi dinero porque decide que su ropa es demasiado exclusiva para que yo la luzca. Mi dinero no vale la pena… (bravos irónicos a pobres estrategias comerciales). Este es un caso que me veo obligada a denunciar. Por favor, no os engañéis: quien os trata de esta forma, no os quiere, aunque lo parezca. Es igual, o peor, que cuando no te incluyen directamente. Es un tener la puerta abierta y no ser bienvenida.

Por supuesto, la talla XL me entraba sin problemas, aunque quedaba ajustada como se preveía. Pero no me dio la gana de dejar mi dinero allí. Por principios. Porque estoy gorda, pero no soy idiota. Y porque sí, a mí me encanta cuando me trato y me tratan bien. Ejercicio que os recomiendo, por vuestra salud mental.

¡Seguiremos informando! Feliz semana. 




2 comentarios:

  1. Pues suelo comprar en Kiabi precisamente por la amplitud de tallas que tienen y que siempre encuentras alguna cosilla interesante....pero nunca me había percatado de esa diferencia de precios entre secciones!
    Es totalmente injusto!! Que yo sepa es la única marca low cost que lo hace de modo tan flagrante, pero a partir de ahora me voy a fijar expresamente....menudos jetas

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    1. Querida, estoy segura de que esta práctica marrana la utilizan muchos. Pero no por eso hay que dejar de señalar con el dedo ;) Les mandé un tweet directamente y nunca obtuve respuesta. Y no sé cómo será la tienda allí, pero la de aquí es un auténtico desastre. Da hasta pena: de lo antipáticos que son y lo mal organizado y expuesto que está todo. En ciertas cosas, soy muy señoritinga. ¡Un beso!

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