miércoles, 17 de septiembre de 2014

throwback 4

Cuando el videoclub de mi barrio todavía estaba abierto, alquilaba muchos slashers en VHS: Scream, Sé lo que hicisteis, Aún sé lo que hicisteis, Faculty... Sí, sé que la selección es del todo prescindible y más bien para olvidar. Pero es que tenía 14-15 años. Fue en esa época cuando empecé a escuchar a The Smashing Pumpkins. En la tele, en esos programas de videoclips que todavía echaban a horas decentes, habían puesto infinitud de veces la canción Stand Inside your Love

Pero mi disco favorito de Smashing Pumpkins sigue siendo Mellon Collie and the Infinite Sadness, por el exceso, por todas esas letras que dicen tanto sobre el sentir adolescente, porque "the world is a vampire" y "love is suicide". Billy cambió las camisetas de rayas por el look Nosferatu tras Mellon Collie, justo en la época en que yo decidía solamente llevar negro, ponerme el pelo negro y escribir poesía muy triste. También hacía mis primeros pinitos en eso de maquillarse la cara y continuaba con la tradición familiar de usar lápiz de ojos negros. Aunque yo no era tan valiente como mis hermanas, que quemaban el lápiz con mechero, se iban a dormir con la raya de los ojos aún puesta y se levantaban al día siguiente que ni Robert Smith tras sudar varias horas (me van a querer matar, pero M con el maquillaje corrido, sentada a la mesa todavía resacosa, es una de mis tiernas memorias de infancia). Stand Inside Your Love le gustó a casi todo el mundo, pero los Smashing que a mí me gustaban de verdad eran éstos:



Y éstos:



Mi amor se fue apagando, o mejor dicho, se quedó anclado en el pasado, en aquella década que no disfruté musicalmente como ahora me hubiera gustado. Ava Adore es el último disco que me gusta de verdad. Creo que Machina ya no lo aguantaría entero. Zeitgeist fue casi imposible de terminar. Y todavía no me he molestado en escuchar Oceania, porque siempre me parece que tiene más sentido volver a los orígenes y ponerse Siamese Dream, que es otro discazo que acabé copiando de la biblioteca:



Pero nada que echarle en cara a Billy. Cierta nostalgia, quizá. Y tampoco. Porque todo lo que ha firmado y que me gusta, y que a pesar de los años, me sigue tocando la fibra, para mí es suficiente. 

Cierro el post con una favorita personal, una rareza que el grupo sacó en 1997 tras Mellon Collie. Una canción sobre Batman, para un recopilatorio de varios artistas llamado Music from and inspired by Batman & Robin. Cómo no me iba a gustar. El enganche a Batman llegó mucho después, pero es como si el germen siempre hubiera estado ahí... Además, creo que la canción le va al personaje de DC que ni pintada. ¿Qué os parece? 






¡Feliz miércoles! 


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