lunes, 15 de septiembre de 2014

no soy yo, eres tú (otra anécdota más bien lectora)

escrito sábado 13/9/14: 

Hoy ha sido el día de nuestra ruptura, y debes reconocer que ha sido enteramente culpa tuya. Ni mi carácter, ni mi situación, ni no estar en el mejor momento. No, no culpes al estrés. Yo te recibí con los brazos abiertos, con mi mejor sonrisa, con ganas infinitas. ¿Y qué me has dado tú? Tras 152 páginas de tortura, de diálogos estúpidos, cansinos, de juego-a-ser-un-tipo-duro, y todo eso mal escrito, he decidido abandonarte en la terraza de aquel restaurante italiano de la calle Mallorca que había dejado las mesas fuera tras el cierre. Sobre un hule de cuadros rojos y blancos. Y no he mirado atrás.

Hoy, definitivamente, y con toda la insatisfacción por mi parte, Neuromancer de William Gibson y yo hemos roto. Insatisfacción por todo lo que he aguantado. Esta mañana salió conmigo dentro del bolso, como todos los días, desde hace aproximadamente unas dos semanas, paro no volver nunca más a casa. No ha pisado ninguna de mis estanterías. Mucho tedio, mucho fastidio, mucha indignación y una resolución anunciada. Te he abandonado sin opción a réplica. Y que te recoja cualquier otro incauto, quizá hasta le hagas feliz. Sí, todavía se nota el enfado. Siento haber perdido el tiempo contigo, casi logras que crea que mi intelecto no es capaz de apreciar toda tu esencia, tu magia, ¿tu belleza interior, le llaman? Pero no, no soy yo, eres tú. Y solamente tú.

Antes de partir definitivamente de tu lado, he dejado una nota en tus páginas finales. Para que el mundo sepa que no les hago un regalo, que te abandono. Que no me gustaste nada, que no me entretuviste en absoluto. Que me dan igual Case y Molly, y la trama, y que sea una novela fundamental en el subgénero cyberpunk, o donde nació Matrix. Y he aquí mi arrogante mensaje, del que no me arrepiento. ¿Debí de haber dejado los datos de contacto, a ver qué pasaba?

"¡Felicidades! Has terminado este libro infumable. Ahora a por algo mejor, como Nosotros de Evgeny Zamiatin", o el hijoputismo librero.


Me ha pasado en varias ocasiones. Me gusta mucho los géneros de ciencia ficción y terror, leer géneros es una de mis formas predilectas de evasión. Sí, no sólo gozo de autores rusos (¿o sí?). Pero en muchas ocasiones se me frustra la aventura, porque muchos escritores de género acompañan su gran capacidad de inventiva e imaginación con una prosa paupérrima y que se desinfla tras unos pocos párrafos. Con perdón, y sin él, señor Gibson, escribe usted pura bazofia. Porque no sabe escribir bien y punto. Y creo que lo mismo le pasa a Phillip K. Dick (vamos, ya oigo las piedras caer sobre mi tejado), que te deja más fría que cuando esperas el primer tren de la mañana en noviembre. Veo todas esas ideas maravillosas, excepcionales, únicas, y un estilo pésimo, barato y con pocos recursos. Y me pregunto, ¿no se merecen los lectores de género la mejor calidad, las mejores plumas a su servicio? ¿Es por eso que los géneros tienen tan poco peso en las esferas académicas? Me niego a pensar que ambas preguntas tengan una respuesta afirmativa. Yo exijo la mejor calidad, si no, para qué leer. Y también creo que hay escritores de ciencia ficción sin igual, grandes narradores y que nada tienen que envidiar a los escritores de la gran novela americana. Por ejemplo, ahí está Stanislaw Lem. Porque en eso consiste, ¿no? En el contenido y la forma. En lo que se dice, y cómo se dice. E incluso diría que, en muchas ocasiones, para mí esto último es más importante.

Neuromancer no tiene nada que decirme a mí, nada que yo quiera escuchar, que yo pueda idolatrar. 152 páginas y no me has hecho abrir la boca, más que para bostezar. Tu sustituto ha conseguido dejarme completamente embelesada en las primeras 16 páginas. Y es que aquí se cumple el dicho popular: a rey muerto, rey puesto. Por eso, no he tardado nada en sustituirte. Nada más abandonarte, compré Cassandra at the Wedding, y ya hemos intimado, en el tren de camino a casa. ¿Qué tienes que decir? Espero que sientas tu orgullo herido, un poco. Pero tranquilo, que hordas te han cantado las alabanzas y seguirán haciéndolo. Qué más da que yo no lo haga, y que intente impedirlo con mis escasos medios libreros (see P.S).

Las Cassandras siempre me han dado buena suerte, ¿eh, I Capture the Castle?


Nada más que decir. Darte las gracias. Porque me has dado una estupenda idea, para algunos libros que tengo en casa y que corrieron la misma que suerte que tú, y por algún motivo conservé. Los abandonaré. Pero con notita. Porque no es un regalo, es un abandono.

Adiós, William Gibson. No habrá próxima vez. No diré que fue un placer.

p.s: Por el poder que me ha sido otorgado en Balmes 129 bis, que sepas que, la próxima vez que te vendas, solamente te repondré bajo pedido.


p.s.2: ¡A por el lunes! Por favor, no penséis que he perdido el último tornillo que me quedaba ;) Es porque la atención no decaiga… ¿Algún abandono que queráis reconocer? 

6 comentarios:

  1. ¡Buenos días! Uf, me ha pasado más veces de las que me gustaría reconocer :S Es inevitable que, entre tanto libro, alguno nos decepcione. Estrepitosamente.

    El último que yo recuerde... mi pecado confesable es Marian Keyes (para desconectar, divertirme...). Pues su último libro me decepcionó, muchísimo. Igualmente, Matilde Asensi, que no está hecha para mí. Por suerte, son muchos los que me encantan (un 80%), así que me resarzo :)

    Yo también tengo suerte con las Cassandras. El año pasado leí "EL castillo soñado" y caí rendida a sus pies :) De igual modo, tengo suerte con las Dorothys (escritoras) :)

    Muy feliz comienzo de semana, guapa. Gracias por la anécdota ;) ¡Un beso!







    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias a ti, Lucy! I Capture the Castle fue una de las novelas que más disfruté el año pasado. Es igual que la protagonista fuera una adolescente; jo, cómo me hubiera gustado leerlo cuando tenía 12-14 años. Pero por lo menos, lo llegué a encontrar. De Cassandra at the Wedding llevo un poquito menos de un tercio, y va por el mismo camino. Muy muy recomendable ;)

      Marian Keyes leí uno una vez, el de Sushi for Beginners, y llegué hasta el final, pero me temo que no es lo mío. Y de igual manera Asensi me da verdadera pereza.

      Yo ya abandono sin dolor ni pesar. No estoy para perder más tiempo ;)

      ¡Un beso!

      Eliminar
  2. Me ha encantado el escrito! Y hay que romper a veces, yo reconozco mi último: Bomarzo de Mújica Láinez, por cursi (¿o será que odio la palabra "tornasolado" con ganas?) y repetitivo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Wilde, tengo Bomarzo muerto de risa en la estantería. Me lo pasó un amigo, seguramente también fue un abandono por su parte. Ahí seguirá me temo, jajaja... ¡Gracias por avisarme sobre el tornasolado!

      Eliminar
  3. Qué valentía la tuya, yo no soy capaz de abandonar ni aunque me cueste horas de tedio, ahí estoy yo terminando libros que no me gustan hasta la última página.
    Me costó un triunfo terminar El tambor de hojalata, por ejemplo, dos meses de desvelos a pesar de ser un flamante Nobel. Y ahí sigue en mi estantería. La idea del abandono con postdata me parece maravillosa, yo habría dejado un email de contacto a ver qué te contaba el receptor!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Marissa! Se me ocurrió la idea de dejar los datos de contacto mientras escribía el post. Quizá me atreva con los siguientes. Aunque imagínate que me manda una reclamación luego jajaja XD La próxima vez lo que tengo que apuntar es la dirección del blog, que se nos unan. ¡Un beso!

      Eliminar