miércoles, 30 de julio de 2014

mis 5 trucos para la vida vegetariana

Llevo un par de semanas intentado escribir este post. No tenía muy claro cómo enfocarlo, y si os podría interesar. La cuestión es que llevo un poco más de tres meses siendo vegetariana, y quería comentaros ciertas costumbres, trucos, que para mí han sido esenciales para introducir este cambio en mi vida. Como veréis, no llevo mucho tiempo, aunque había pensado en dar este paso en multitud de ocasiones, por lo tanto, no puede decirse que sea una experta en el tema, ni mucho menos. Soy un aprendiz en este estilo de vida, pero sí que es cierto que en ningún momento he echado de menos comer carne, ni he sentido ansiedad, porque no es que me haya prohibido no hacer una cosa. Simplemente, un día decidí cambiar mi vida y mis hábitos alimenticios por unos que eran más acordes a como me sentía en ese momento. Y la verdad es que ha sido un cambio muy positivo en mi vida.

Vaya por delante que a mí nunca me ha gustado la carne. De hecho, solamente me he quitado de comer pollo y embutidos. En los últimos tiempos ni usaba carne picada en la pasta. También, vaya por delante que sigo consumiendo pescado unas 2-3 veces por semana. Podría decirse que soy lo que llaman en inglés una flexitarian. Por el momento. Y muy probablemente, para siempre. Porque sí que es verdad que el pescado, aunque intento no abusar de él, me gusta y mucho.

He aquí mis 5 truquitos, que a mí me han servido para hacer este cambio, y que os pueden ayudar, o no. Quizá os parezcan una chorrada. Pero creo que son útiles si os los estáis planteando, intentando, o simplemente queréis meter más verduras en vuestra dieta.

01.Rotación de la verdura: En mi casa, siempre ha habido una hortaliza estrella: el calabacín,  y quizá la berenjena en menor medida. Cuando decidí no comer carne picada en la pasta, la sustituí por calabacín a dados. Que le poníamos verdura a la tortilla, pues calabacín. ¿Una guarnición? Calabacín. Y no puede ser. Desde que empecé a ser vegetariana, las espinacas –las frescas, por favor- se convirtieron en otra de las opciones estrellas. Me encantan, y sé que podría comer espinacas todos los días, como él que si no le pone carne a la comida, siente que no ha comido. Pero os propongo un juego: a ver cuántas hortalizas y frutas sois capaces de nombrar. Calabaza, brócoli, champiñones, berenjenas, zanahorias, puerros, remolacha, coles de Bruselas… Seguro que podríais hacer una lista bien larga. Pues bien, la próxima vez añadid unas cuantas a la lista de la compra. La variedad contra el aburrimiento.



Pasteles de setas, sin queso esta vez


02.La forma de cocción, o de no cocción: Otra mala costumbre, por pereza y hábito bien arraigado, es pensar que cocinar se limita a freír y hervir. Pero lo cierto es que también existe eso que llaman verduras al vapor y a la plancha, que en el horno no solamente se pueden hacer postres, y que casi todas las verduras se pueden comer crudas. Aunque el otro día me pegué un quemazo que se quedará como herida de guerra para los restos, el horno y yo nos hemos convertido en mejores amigos. Y las espinacas frescas, crudas, también están muy ricas. Lo dicho, soy muy popeyense, aunque a mí de lata, nada. Casi todo se puede comer en ensalada. Y por favor, no hirváis la verdura y una vez colada os la pongáis en el plato sin más. Esa es una verdura triste.

03.Condimentar es un arte: Otra de las cosas que he descubierto es que la pimienta negra y el curry son dos especias que me encantan, y a las que ahora recurro constantemente. La cuestión es probar y descubrir nuevos sabores, y experimentar al máximo. Lo digo siempre, porque lo dijo Ródchenko: nuestro deber es experimentar. Y me he hecho una auténtica fanática de especiar. No hay nada más rico que unos champiñones fritos con muy poco aceite, un poco de pimienta y eneldo fresco. Se me hace la boca agua, se me va la mano sola al tirador del armario donde guardamos las especias.

El menú de hoy: las primeras berenjenas rellenas que he hecho en mi vida


04.Aprender a cocinar/a preparar nuevos platos: Nunca se me ha dado mal cocinar, sobre todo me gusta si alguien más va a comer. Pero en esta nueva vida, he descubierto que soy una auténtica cocinillas. Y busco en la red constantemente cosas nuevas, nuevos sabores, que adapto a mis preferencias y a lo que tengo a mano en ese momento. Me lo paso bien. Me equivoco a veces, y me toca comer cosas que no me matan. Algunas cosas, no las volvería a probar. Pero aprender a cocinar, o en mi caso, cocinar mucho más, hace que la comida se disfrute más, que tomemos las riendas de lo que consumimos, y de dónde procede. Que hagamos una compra distinta, adquiramos hábitos nuevos. Y realmente es algo divertido y emocionante. En serio.

05.Escucharse a uno mismo: uno de mis mejores amigos es Doctor de Medicina Natural en Canadá (aunque aquí esa figura no exista) y durante una época, para entender mejor a sus pacientes, fue vegano y vegetariano. Él lo tiene claro, y tiene toda la razón: si quieres comer carne, come carne. Si no quieres, pues no lo hagas. Es tu elección. Y tu derecho. Así que de vez en cuando, me pregunto a mí misma: ¿quiero continuar con esta nueva alimentación? Hasta ahora, la respuesta siempre ha sido sí.

Por el momento, me siento satisfecha, más saciada, y me encuentro mucho mejor. Y he desterrado no pocas costumbres menos saludables de mi vida. Además de notar que mi piel, que es muy muy muy seca, está mucho mejor. Y me está dando menos molestias este verano, porque por dentro está mejor hidratada (no sé si esto que acabo de decir es correcto, pero es mi sensación; de momento, las incómodas y antiestéticas rojeces del interior de los codos no han hecho su aparición).

Lo dicho, para mí el cambio transgresor no ha sido abandonar la carne, porque la tenía prácticamente abandonada, sino conseguir que las verduras sean las protagonistas principales de mi alimentación. Y la verdad es que se lo recomiendo a todo el mundo, coma carne o no, ni que sea por un tiempo, que es un gustazo abrir la nevera y ver todo ese color.

p.s: Y no lo hago por estar a régimen. Es un cambio de estilo de vida. Sigo comiendo queso, porque es de lo mejor que hay en este mundo, y el queso, por muy light que sea, es queso. Así como los hidratos; pues sí, como hidratos, también me encantan. Pero es cierto que si antes iba poco, muy poco, a los restaurantes fast-food, por eso de que no quedaba otro remedio, o porque ibas con tal, ahora no me verán pisar ninguno. Las cosas frescas, si us plau. Me pongo a lo Duato: tenemos un país para comérnoslo, oigan.


p.s: Si os interesa este tema, o si alguien es vegetariano, por favor, me encantaría compartir opiniones. Y quizá de vez en cuando, vaya contando mis progresos y nuevos descubrimientos. Ya me diréis. En Twitter, sí que cuelgo bastantes fotos de lo que voy preparando. Alguna la he aprovechado para este post ;)  

4 comentarios:

  1. Las verduras están riquísimas con todo, yo no soy vegetariana, y de hecho me encanta la carne; sin embargo cada vez como más ensaladas y verduras, y me encantaria probar nuevas recetas (acumulo varios archivadores de recetas que voy viendo y recortando). Pero por falta de tiempo al final pruebo menos cosas de las que debería.
    Un invento muy bueno para comer sano es la famosa Lekue, de la marca del mismo nombre. Es un recipiente de silicona con tapa para hacer todo al vapor en el microondas en cinco o diez minutos. Da igual si es pollo, pescado o verdura o todo junto, incluso sirve para hacer la patata de la tortilla. Pruébala y ya me dirás. Yo suelo hacerlo con un chorrito de aceite, pero todo se puede hacer en su propio jugo al vapor.

    Ah, y yo también mato por el queso....y el pan....si es que está tan rico!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marissa, me has dado una genial idea. No conocía la Lekue y precisamente necesitaba una olla nueva para cocinar las verduras al vapor. ¡Muchas gracias! Miraré de conseguir una :) :) Y encima si me dices que sólo necesito 5 minutos... Qué pasada. Tengo que investigar.

      ¡Un beso!

      Eliminar
    2. Yo la compré en una ferretería, no es de la marca Lekue pero es igual. También la venden en grandes almacenes. Cuesta unos veinte euros el recipiente estándar.
      Hay muchas recetas en Internet, y como es en el microondas no tardas nada. Ya verás qué riquísimo! Con un poquito de aceite o de vino blanco y pimienta, para chuparte los dedos

      Eliminar