jueves, 24 de julio de 2014

microcuentos para principiantes

Declaro aquí en mayúsculas y rotundamente que Slawomir Mrozek es el DIOS del microcuento, o relato breve, si así preferís llamarlo. Asegura la editorial Acantilado que en La vida para principiantes encontraremos «una guía, consuelo, experiencia, sustento y motivo de alegría». Y yo añado que  es toda una inspiración para continuar. A mí que siempre me ha gustado escribir en corto, la obra de Mrozek es sinónimo de esperanza. Es todo un credo. No sólo porque el autor polaco fue reconocido en su país y de forma internacional en vida, sobre todo por sus obras teatrales, sino porque creo que establece un precedente inmortal que debería emocionar y entusiasmar a todo cuentista que se precie. Me he pasado una semana extasiada y con la boca abierta, y pregonando a los cuatro vientos lo maravilloso que es este autor. 





Este pequeño GRAN volumen de 152 páginas incluye 39 relatos inteligentes y llenos de humor que os convencerán de lo brillante e insólito que era el ingenio de Mrozek. Ilustrado por Chaval, me encanta que en la portada aparezcan nombrados los 5 traductores que han hecho posible que podamos leer estos cuentos. Ordenados en una abecedario temático, no sé si idea de ambos editores de esta edición, o heredado de la edición original, es un recopilatorio que os hará reír una y otra vez. Y si como a mí os gusta escribir/leer en corto, aplaudir una y otra vez el atrevimiento de Mrozek al escoger situaciones tan triviales y absurdas y convertirlas en literatura DE LA BUENA con una naturalidad y gracia admirables.

Como Jan Sídney anuncia en el fantástico epílogo que cierra este libro (que bien podría haber sido un prólogo, bien hecho y como debe ser, porque Sídney sabe lo que se dice) estamos de enhorabuena: tenemos otros seis volúmenes con los que regodearnos en el arte de Slawomir Mrozek. Acantilado los tiene todos, y alguna que otra obra más.

Así no va a haber forma de escapar de las estanterías de literatura eslava, me temo. Pero tengo muy asumido que mi perdición siempre ha estado en el Este.

Mrozek seguramente fue un tipo simpático, a la eslava



Hoy he sido breve, para acabar a juego con esta lectura, pero no me iré sin ser educada… ¡Feliz fin de semana! (si no lo vais a trabajar como esta librera, que el lunes empezará la cuenta atrás de las vacaciones y mientras se armará de paciencia). 

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