lunes, 14 de julio de 2014

atuendo librero del s.XXI. edición de verano

Por si en alguna ocasión necesitáis/decidís adoptar este estilo de vida.

Es muy probable que socialmente no haya un estereotipo aceptado de librera en relación con el atuendo que lleva. Pero pensemos por un momento en un oficio cercano: la bibliotecaria. Estoy segura de que si tuviéramos que relacionarla con una pieza de ropa determinada, la rebequita estaría en las primeras posiciones de la lista. Probad a buscar en Google, y esto es de lo más habitual:

Mrs Carbines nunca se casó pero hizo un gran servicio a la comunidad


Pues bien, yo que conozco a una bibliotecaria bien de cerca, os aseguro que nada que ver. Y por extensión, la librera, la escritora, la mujer de letras, la que devora libros, no tiene por qué seguir la norma del recato y la sobriedad. La librera es una mujer que entretiene a su público con sus conocimientos y savoir faire, y con las faldas arriesgadas para libreras. Que es sexy, que es divertida, que es atrevida, que le encanta la exposición y llevar las riendas del cotarro. Lo dicho: cuando entras por primera vez, yo tengo la misión de seducirte y de que quieras volver (y si encima compras, ya ni te cuento). 

Por divertimento, por coquetería, por si alguna desea introducirse en el gremio, os paso un listado de mis básicos/imprescindibles de verano. Como si fuera una bloggerprofesional, o una gurú de revista. Es cierto, el hábito no hace al monje, pero lo ejemplifica. Aquí, y en confianza, os puedo decir que adoro la ropa, combinarla, experimentar y jugar con ella, como si mi cuerpo fuera un lienzo, mi tablero favorito. Me visto como me da la gana, sobre todo para mi placer personal, pero como todos los días recibo a gente en Balmes 129 bis, cualquier día puede ser una excusa para ponerse algo un poco especial. Tampoco os penséis que voy con las lentejuelas a trabajar, pero sí que me he puesto faldas de purpurina en alguna ocasión.

Sin mayor demora, ahí va:

a) Zapato cómodo, plano, pero con una buena suela. 

De derecha a izquierda: All Stars -- Coolway via Zapatería Güell -- Urban Outfitters


Está bien, digo lo de “buena suela” y os planto en primer plano unas All Stars bien discretitas, ¿verdad? Reconozco que es mi capricho, como el de muchos. Pero es que son tan bonitas… No, las libreras por naturaleza no se suben a unos tacones, sino a las patas de elefante y otros taburetes. Puede que el espacio sea reducido y una pueda permitirse el lujo de utilizar una silla, pero muchas trabajan de pie todo el día, y los tacones no sirven. Además, Barcelona es una ciudad que te invita a caminar aquí y allá, porque se llega más rápidamente desde Diagonal a Plaza Urquinaona a pie que cogiendo el metro. ¿Quién se va a ravalear en tacones? Por mucho que lo haya intentado, y por muy bonitos que sean algunos taconazos, no me gusta que los zapatos frenen la velocidad a la que os puedo alcanzar ese libro de Thomas Pynchon en 0,05 segundos. Eso sí, la comodidad nunca debe estar reñida con el buen gusto, la originalidad, y mucho menos el color. Que viva el color.

b) En corto: Shorts y faldas (arriesgadas para libreras).

Este verano no hay manera de ponerse pantalones largos (Alcampo -- H&m)

Lo de arriesgada es una verdad como un templo: una librera debe recordar que si opta por la minifalda (lo que celebro), tiene que tener en mente que se tiene que subir al taburete y agachar a abrir el cajón a ver si queda una última maldita copia de Wonder. Tras tantos años pasando calor en los meses estivales por ciertos complejos que ahora me parecen impensables, yo he liberado mis piernas contra las altas temperaturas, que ya llegan. Hay días que hasta me pelo con el aire acondicionado de Balmes 129 bis, que parece que nos vaya a conservar en un formol tan potente como el de Walt Disney, pero lo largo no es una opción. Cuesta más subirse a un taburete con una falda larga, que con una minifalda. Palabrita librera. Mujeres contra los estragos de la humedad: liberen las piernas. Son ellos quienes sufren el verdadero calvario por no querer adoptar una moda highlander.

c) Camiseteo.

Un poco "blurry" pero de izquierda a derecha: Asos -- Grinderman en Primavera Sound -- Clockhouse -- Salón del Cómic (la de Batman no recuerdo la tienda) -- Threadless -- Teefury


Mi perdición, y estoy segura que la de muchas de mis colegas. Aunque la gran mayoría de mis camisetas tengan corte masculino y tenga que retocar las mangas, no pienso renunciar a ellas. Las libreras llevan camiseta con intención, y es un hecho. Con la intención de que sepáis cuál es su grupo favorito, o su ídolo literario, o qué imágenes fantásticas pasan por su cabeza a diario. Nada de “Love Summer” o “It Girl”. Revelación absoluta de intenciones y de pasiones, ya bien sean series de televisión, películas, mensajes con gracia (de verdad) o la ocurrencia más hipster del año. Una relación de distintos tipos de bigotes, ¿en serio Jen? Nunca se tendrán suficientes camisetas. Nunca podré dejar de admirar las camisetas de los clientes (y esto casi da para otro post). No puedo, me vuelvo loca, ¡¡que lleva una de The Smiths!! Os dejo una pequeña muestra, porque ya no cabían más en el encuadre. Camisetas, camisetas, camisetas. Es todo un mantra.

d) Vestidos cortos, y con ese toque.

Vaya horror de perchas que os enseño: Topshop & Forever 21

El estampado tiene que ser un poco original. Un print distinto, gracioso. Cuanto más mayor me hago, más ganas de vestir como una adolescente tengo. La librera puede ser un ser atemporal. Que goce de unos shorts bien cortitos y de un vestido de inspiración abueloso. Sobre todo, la librera es una mujer liberada que se pone lo que le gusta. Que le gustan los colores, y si encima son saturados, mejor. Y cuando digo lo de “ese toque”, espero que me podáis entender. Dice una amiga mía que yo soy confeti. Que me han preguntado mil veces lo de “¿trabajas aquí?”, pero espero que ahora ya sea obvio, y que esto os permita distinguir a la librera entra la masa que viste de negro, marrón y gris. Ese toque que da llevar un skater dress azul eléctrico mientras lees emocionada a Vasili Grossman.

Y os dejo de rebote un modelito prototipo que hasta os puede servir en primavera, porque estos días ha hecho un poco de fresco:

Una chica DC, qué quieren. 


Y por supuesto, ¡que no os falte el bolso donde quepa sin problemas un buen libro!

Si os ha gustado este post, por favor, comentádmelo. Y ya veréis qué bien nos los vamos a pasar con la edición de invierno, cuando pueda meter todas las medias de colores y mis irreverentes combinaciones monocromáticas, o los pitillos mostaza combinados con unos calcetines fucsia.

Que no os dé miedo poneros lo que más os gusta. De verdad, no os privéis de lucir lo que os apetezca. Pensad que aquello que os hace felices, las libreras lo aprueban.


¡Que tengáis una feliz semana! 

4 comentarios:

  1. Claro que sí, hay que ponerse lo que a cada una le llena en cada momento, ojalá pudiera yo hacerlo en mi trabajo, pero como vamos en uniforme sólo queda ponerse el disfraz impuesto....
    Las camisetas con mensaje son una buena forma de entablar conversación, igual algún día conoces un alma gemela que se fija en ti por ellas ;)
    Buena semana Jen!

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    1. No te creas, que algún chasco me he llevado por eso de alabar la camiseta de algún cliente. Pero no se puede evitar... Como cuando escogen algún libro que me encanta sin yo comentarles nada. De frenopático :) :)

      Imagino que en un aeropuerto son muy estrictos con lo de la vestimenta :( En fin, tendrás que aprovechar cada momento de tiempo libre!

      Un abrazo fuerte, Marissa.

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  2. ¡¡¡Qué chulada de camisetas!!! Quiero ir a robártelas todas, me siento fatal, jajajaja.
    Un abrazo.

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    1. Jajajaja, eso es porque tienes buen gusto, guapa ;) Besosss

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