viernes, 30 de mayo de 2014

throwback 1

Tiempo atrás mi forma de descubrir música era ir a la biblioteca. Tenía 15 años y casi todos los viernes me pasaba por la biblioteca del barrio para coger CDs. Y así empecé a formar mi cultura musical, casi por casualidad, porque al principio casi todos los discos los elegía un poco por la estética de la portada. Experimenté cosas sin tener ni idea de dónde venían, quiénes eran los grupos, y así encontré a muchas bandas favoritas, que me siguen acompañando hoy. También escuché auténtica bazofia, pero por suerte, eso no ha calado en mi memoria.

Ayer, mientras repasaba mi propia situación actual de la forma más negativa posible -por ponerlo lo más fino que pueda; qué quieren, todos sucumbimos a la debilidad-, en el aleatorio del reproductor salió la siguiente canción de un grupo al que también conocí en la biblioteca:


Y me acordé de cómo era a los 15-16 años. Cuando no encajaba con apenas nadie porque no quería encajar. Porque, sobre todo, no escuchaba la misma música que los demás, ni tenía los mismos intereses, ni leía las mismas cosas. Las personas con mis mismas aficiones y con gustos similares llegaron después, casi al acabar el instituto. 

Recordé que el primer disco de Talking Heads que escuché fue el directo The Name Of This Band Is Talking Heads, cuyo préstamo renové tres semanas consecutivas, y que después, de tanto en tanto, volvía a coger prestado. Me encantaba. Me fascinaba. Sin saber quién era David Byrne, sin casi tener ni idea de la música de los 70. Me encantaba ese "The name of this song is New Feeling...". Lástima que nunca llegué a comprar una copia del CD. Lo de comprar CD es una práctica que he abandonado, más ahora que mi minicadena murió, pero si me topara alguna vez con este directo, lo compraría impulsivamente.

Me sentí mucho mejor casi al instante porque dejé de pensar en cosas que me atormentaban. Como cuando ves una película, o te metes de pleno en la historia de un libro, a mí me gusta escuchar música con la máxima concentración. No solamente de fondo, no pensar en otra cosa, sino escuchar y disfrutar y extasiarse. No sé cuántas veces consecutivas escuché ayer la canción que os pego a continuación, que es de mis favoritas del grupo. Voy a usar el cliché de que no puedo vivir sin música, pero especialmente en directo, siempre que se pueda en directo:



¡Que tengáis un buen fin de semana!

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