domingo, 2 de marzo de 2014

primera incursión en Violeta by Mango

Hoy ha sido mi primera incursión en Violeta by Mango. Brevemente, para quien no se haya enterado: Violeta es la nueva marca de “tallas grandes” de Mango. Lo de tallas grandes lo pongo entre comillas, lo aclararé un poco más abajo.

Sí, este post es una concesión en toda regla a mi vena más frívola y consumista. Los que me conocen saben que la ropa es mi perdición, que el asunto de vestir —porque si digo “moda” se va a entender a medias— es una de mis aficiones predilectas. Yo abro el armario todos los días con el mismo entusiasmo que cuando recibo libros de Persephone Books o novelas gráficas en Balmes 129 bis. Y además, modestia aparte, yo creo que es una afición que se me da bien, como el tetris. En eso sí que me lo tengo un poco creído. Pero es que yo me visto como me da la gana. Todos los días. Y hasta que un Estado totalitario nos obligue a llevar un mono de mecánico gris en una distopía, ningún gurú, tendencia y prejuicio social podrá impedírmelo.

Dicho esto: Violeta era una visita obligatoria. Por eso de apoyar las marcas nacionales (me pregunto si los accionistas también son patrios), y por los buenos y malos comentarios que he leído sobre el avance que se dejó ver en su tienda online, por todas las reseñas en los blogs especializados. Yo también quiero aportar mi granito de arena, porque quizá a alguien le interese, quizá a alguien le sirve de algo. Siempre digo que no tener una talla que se venda en Inditex no ha ido en mi contra, sino a mi favor. Que el hecho de que me resultara más difícil encontrar ropa a mi gusto y que me entrara me ha ayudado a crear un estilo más personal, me ha dado la oportunidad de experimentar más. Lo cierto es que poco a poco las personas más allá de la 44 van teniendo más recursos para ponerse lo que les dé la gana sin dejarse un riñón al pasar por caja. La situación ha mejorado, pero queda un largo camino que recorrer. Sobre todo ha mejorado gracias a la globalización y a las marcas extranjeras (yo no puedo vivir sin las inglesas y americanas). Poder comprar por Internet ayuda mucho. Ayuda a diversificar e impide que todo el barrio se vista igual. Pero de eso podemos hablar otro día.

Había que celebrar una nueva tienda física que tuviera tallas hasta la 52, que crea nuevos puestos de trabajo, que supone otra opción más, ¿o no? Debo insistir: Violeta no es una tienda de tallas grandes, no está especializada en eso. Su colección sólo llega hasta la 52, y hay muchas mujeres que gastan más talla. Además que una 40 no es una talla grande. Y el tallaje que ofrecen es muy made in Amancio. Ellos ponen un número esperanzador en la etiqueta, la realidad es otra. No es una 48 de H&M, desde luego. Mucho menos de Asos. De esto hablaremos en más profundidad cuando haya una segunda incursión, que la habrá.

Primer NO: muy chulo en la percha, kilométrico en mi cuerpo. Esta chica me saca mínimo dos cabezas.

Una de mis almas máter en el asunto de ir de compras, la Modistilla, me comentó cuando se anunció este nuevo proyecto: «qué bien, otra tienda en la que vamos a poder comprar las dos». En realidad, compramos en muchas juntas, porque somos muy de picoteo. Pero querida, si me estás leyendo, creo que vamos a comprar más a gusto en River Island o Forever 21, porque no puede decirse que haya descubierto un paraíso. Me ha aburrido un poco lo que he visto. Pero me reservo mi opinión definitiva para más adelante, porque ya lo he dicho, tengo que volver.

El local que he visitado se encuentra en Rambla Catalunya, que tiene dos plantas. Debo decir que nada más entrar me ha venido a la memoria el Zara Home. Esa luz radiante, los muebles de color clarito, con attrezzo aquí y allá, con todo bien expuesto y estirando el espacio porque, en realidad, género no es que tengan tanto, y con más dependientas en la tienda que clientes en ese momento. Tendremos que ver si dentro de tres meses sigue la misma plantilla. Las dependientas son de las que se esfuerzan en interactuar con la clientela, muy MUY amables, que para eso estamos en calle comercial pija, ya se sabe que a los burgueses les gusta que les mimen. Sobre todo las señoronas de permanente de los 80 y mocasines que se compraron hace veinte años. Pero reconozco que eso son mis prejuicios y que no debería caer en ellos.

Estos que me encantaron


Me ha llamado especialmente la atención que ninguna de las dependientas estuviera rolliza. No eran chicas Bershka, pero juraría que ninguna debe de gastar más de una 42. La encargada muy al estilo tipa dura de multinacional textil, es decir, más seca que un palo y fashion de revista Cosmopolitan (pero seguramente todo era Mango). Comento esto porque me he dado cuenta de que todas están dispuestas y encantadas de ayudarte y enseñarte a vestir. Seguramente se les ha hecho una formación exprés sobre cómo mentir como bellacas y seguir promulgando ideas estúpidas, con la educación necesaria, a las que lleguen con sus michelines, complejos e imperfecciones en busca de básicos de una calidad aceptable. En busca de un poco de cariño, de un poco de aceptación social y reafirmación. Lo digo porque en la planta de abajo, la más “casual”, una de ellas estaba en pleno discurso de los Tróscar con una indecisa de tipo insoportable: las que tienen mucha pasta y ni puta gracia para gastarla, oigan. La mujer en cuestión se quejaba de:

—¡¡Es que yo no tengo camisetas que me tapen el culete!!

Y la dependienta la tranquilizó alegremente:

—Pues te vienes aquí, y me buscas, que yo tengo de todo para taparte el culete.

Muy finas las dos.

Ideal para recoger a los niños de Catequesis. No, gracias.

La realidad es ésta, queridas: si tienes un culo gordo ninguna prenda de ropa, ninguna, va a hacer que desaparezca, por mucho estilo saco que tenga, por muy larga que sea.

Os lo comento porque sinceramente tengo una duda: ¿realmente una persona que no está gorda se ve preparada para aconsejar a una talla grande? ¿Qué idea puede llegar a tener sobre el asunto? Vale, todos hemos experimentando lo de ir de compras y que no te entre lo que quieres que te entre. De no encontrar cosas de tu talla. De que no te sienta bien tal y no te atreves con aquello de más allá. Pero seamos realistas, a partir de una 42-44, las cosas se complican. Hay gente para la que vestir es un suplicio. Además, que la sociedad ha impuesto una serie de prohibiciones sobre las tallas grandes que sólo sirven para hacer infelices a las mujeres: no te pongas rayas, nada de minifaldas, no te pongas tirantes, no te pongas estampados chillones, partes de abajo oscuras… Y una larga lista. De manicomio. ¿Serán capaces estas dependientas de romper tabúes, de concienciar a sus clientas que pueden lucir lo que quieran? Dependientas que además van uniformadas. Mal. No sé cómo se visten en su vida diaria. ¿Cómo sé que son fiables?

Esos pantalones y esa chaqueta que . Tampoco le haría ascos a la camiseta.

Creedme, que os puede parecer una exageración, pero yo sé que a veces me miran personas y les causo shock. Vosotros no conocéis a mis vecinas. Y no soy una persona extrema. Pero soy una persona que se permite llevar minifalda y rayas horizontales sin disculparse. Porque solo tengo una vida, qué narices. Y lo mío que me ha costado ponerme faldas en verano. Si complejos sabemos tener todos.

Después de este largo rollo, hablaré brevemente del producto. En general, me parece ropa para una mujer muy MUY clásica con la que nunca me voy a saber identificar. Precios más elevados que en otras tiendas low cost, pero varias cosas rescatables: las camisas, los pantalones y las chaquetas especialmente. Típica tienda que te reservas para ir en rebajas y comprar fondos de armario. Habrá una segunda incursión porque lo que más me ha gustado en la percha son los pitillos y otros pantalones, y las chaquetas, pero no me he probado ningunos porque me ha dado pereza quitarme las botas y las medias. Ha sido un día largo. Así que volveré. Y quizá vuelva escribir una entrada, no lo sé.

Me he probado varias blusas, pero algunas me han hecho sentirme recepcionista de Wall Street nada más ponérmelas y me las he quitado corriendo. Sinceramente los vestidos no me han gustado nada por dos razones: porque no me quiero vestir con una mamá de anuncio de cereales, y porque me quedan muy mal las faldas a medio camino entre los tobillos y las rodillas. Yo por encima, gracias. Los estampados también me han parecido horrorosos, carcas, típicos, mil veces vistos y de cojín de Zara Home en muchos casos. En general, ropa elegante y muy poco arriesgada, de la que te puede salvar algún evento. De la que seguro que hace furor en Sevilla por el Corpus Christi. No, gracias.

Pero sí, he comprado algo, cómo no: una camisa blanca de manga corta, vaporosa, una de las piezas más baratitas: 19,99€. Una prenda de fondo de armario de una calidad aceptable. El trato muy bueno, pero no he querido iniciar conversación, no vaya a ser que me recomienden que me ponga bailarinas con lacito.

Lo dicho, le voy a dar una segunda oportunidad porque quiero probarme los pantalones. Y esas chaquetas de cuero, que mejor que solamente alabe por el rabillo del ojo por el bien de mi economía.

En fin, como ya he leído en más de una blog: ¡Larga vida a Asos Curve!
Ay Violeta, ya veremos…

Y aquí tenéis un look para ir tan sosica como Letizia



p.s: Perdón, se me fue de las manos la extensión. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario