domingo, 19 de enero de 2014

they way you present yourself in public

Empieza la época de alfombras rojas y los editores de las revistas de moda, de blogs y los gurús del monopolio que decide lo que es cool y no, se frotan las manos. ¿Cuántos artículos sobre “las peores y mejores vestidas” se van a publicar a raíz de los Globos de Oro y hasta que pase el furor de los Óscar? Sigo poco estas publicaciones y análisis estilísticos, pero el ruido que meten siempre acaba alcanzándome ya sea vía Twitter o Tumblr. Casi siempre (por no ser tan definitiva) son artículos dedicados a las mujeres. El vestido de diseñador, el color de tendencia, los tacones estratosféricos; qué peinado más bonito, qué apretada va; se ha pasado con el corrector y que se le marque el tanga es indecente. Supongo que hay menos que decir sobre los rigurosos trajes, corbatas y pajaritas que lucen ellos.

Veréis, este post no viene a deciros que estoy en contra de toda esta frivolidad cruel y despiadada. No se trata sólo de eso. Personalmente, debo decir que yo también dejo fluir mi vena más superficial en Gary Wears Clothes, que es mi diario de estilismo personal. Pero tras algo que puede parecer tan trivial como ponerse un vestido, hacerse una foto y subirla a Internet, hay una auténtica reivindicación de principios y una terapia personal. Aunque de eso ya hablaremos próximamente.

Hoy me quiero centrar en las imágenes que se han visto en la alfombra roja. En constatar un hecho que puede darse como sobreentendido hasta el punto de que ya nunca reparas en él: las mujeres, de nuevo, están en el punto de mira. Creo que no es una falacia decir que una mujer con una imagen pública suele tener que justificarse ante el mundo, a sí misma y a sus decisiones. Que se la observa con lupa. Es eso que se suele decir: “como mujer, tienes que demostrar el doble”. Pues bien, si tu talla no es la “estándar”, ni tus medidas las de manual, la realidad es que tienes que demostrar y justificar el triple. Que para ganarte el reconocimiento tienes que emplearte más a fondo. Es un hecho. Las mujeres tampoco estamos unidas. 

Cada uno que se ponga lo que le dé la gana. Lo defiendo a ultranza. Pero también creo firmemente que la vestimenta es algo imprescindible en nuestra vida, nuestra imagen es algo de lo que no nos podemos desprender ni disociar. Quizá solamente en el anonimato de Internet, y eso no es una existencia real. No me malinterpretéis: en ningún caso, la imagen simboliza nuestra valía, profesionalidad y nuestras virtudes fundamentales, pero está ahí, como una parte más de nosotros.  

Todos, en mayor o menos medida, tenemos un estilo personal que reflejamos en nuestra imagen. Tu armario dice cosas de ti. Mucho más ciertas que las que dice tu horóscopo. Y como bien dice el vídeo que voy a poner más abajo, es la forma en la que te presentas ante el mundo. La imagen llega antes que lo que tengas que decir. Es tu tarjeta de presentación, el paso previo cuando conoces a una persona “en directo”. Cómo utilizar la información que te da la imagen de una persona ya es otra cosa. Y que cada uno se ocupe de su conciencia.

Gracias a la comunidad plus size que se mueve en Internet hoy día, las mujeres de tallas grandes –entre las que me incluyo- han ganado una visibilidad que revistas y los restrictivos lobbies de la moda les habían negado durante décadas por no cumplir el ridículo canon de belleza. La belleza es un concepto tan etéreo en realidad, subjetivo y tan personal, que los intentos por definir a la mujer y el hombre 10 son falsos y efímeros. La belleza es una opinión y, disculpadme, pero yo decido qué es bello en mi opinión.

A la comunidad de blogueras de talla grande les debo mucho. Cuando hace un año empecé Gary, y aproximadamente dos a visitar blogs de tallas grandes no podía imaginar que iba a ser una experiencia tan reveladora, inspiradora y positiva en mi vida. Me he quitado unos cuantos prejuicios y complejos autoimpuestos por esta sociedad que siempre tiene el NO a punto gracias al frívolo blog de estilismo que mantengo. Restricciones que no definen tu valía, que no definen tu esencia, que no debes permitir que definan cómo te presentas ante el mundo. Nunca he estado ni estaré delgada, y eso no rivaliza con ser coqueta y tener un estilo personal, y utilizar el poder de ponerme lo que me dé la gana.

Todos recibimos críticas en algún momento puntual por nuestra imagen. Creo que las mujeres nos llevamos la palma en este sentido y recibimos muchas más. Y si no tienes una talla que venda Inditex, de nuevo lo digo, el triple. Sin necesidad de hacer apología de la gordura, importante, lo repito: NO VENGO A HACER APOLOGÍA DE LA GORDURA, una mujer de la talla 50 tiene el mismo derecho a vestir, y como ella quiera, que alguien que gaste la 36.

No obstante, estoy muy de acuerdo con este vídeo de Ce Ce Olisa, otra bloguera que sigo por Youtube:



Resumiendo, por si os resulta costoso entenderla, aunque su inglés es bastante diáfano : hay personas que tienen más o menos gracia vistiendo. El estilo no entiende de tallas. Personalmente creo que es el caso de la protagonista del vídeo, la actriz Gabourey Sidibe (la protagonista de Precious). Seguramente tendrá un equipo de estilistas a mano que le están aconsejando fatal. Por supuesto, que puede ponerse lo que le dé la gana y puede hacer lo que quiera, y si se viste mal, eso no le hace peor actriz ni persona menos válida.

Pero a mí me parece que Gabourey desaprovecha una oportunidad muy importante: la de demostrar –sí, otra vez- que una mujer gorda puede personalizar la elegancia y el estilo, la belleza. La valiosa oportunidad de reeducar al público. De presentar una opción distinta a los jóvenes que crecen creyendo que tienen que aspirar a ser como Kate Moss para triunfar. La alfombra roja es una oportunidad de reivindicar la diversidad. Quizá es un cometido que a Gabourey no le interesa, pero socialmente me parece una labor importante e imprescindible.

El vestido de la discordia. Quizá como camisón tendría un pase

Creo que uno tiene que saber encontrar el equilibrio entre lo que le gusta y expresa su personalidad y lo que le sienta bien. Como en todo, en la comunidad Plus Size hay muchas fat activists radicales que enarbolan la bandera del F***c Flattering. Quizá es que yo, como persona no nativa, le doy un significado a flattering sutilmente diferente. A mí me gusta que me quede bien la ropa que me pongo. No me prohíbo llevar rayas horizontales, pero si me queda mejor un corte que otro, pues sí, entonces opto por lo que me favorece más.

Estoy de acuerdo con Ce Ce Olisa: si en la alfombra roja van a mirar a todas las mujeres con lupa y se dirá que esta o aquella otra llevaban un vestido horrible que les sentaba mal, también podemos decirlo sobre Gabourey. Porque si no, como bien dice: ¿le damos crédito simplemente por presentarse a la gala? ¿Qué diremos, el típico cumplido para mujeres gordas: que qué guapa es de cara?

Desde luego que Gabourey hace bien en contestar a todos los que se meten con sus proporciones e intentan desacreditarla por ello. A todos los que quieren tirar por tierra a su persona por la talla que gasta (así puesto es tan ridículo, y tan real). Pero si queremos normalizar, democratizar la moda, tenemos que ser sinceros: debemos aspirar a óptimos referentes en todas las tallas. Y Gabourey, que tiene todos los recursos necesarios y la oportunidad de ser visible, no supo aprovecharlo en los Globos de Oro. Tampoco Jennifer Lawrence hizo honor a sus curvas aquellas noche, por ejemplo, pero no le están lloviendo insultos. Eso es lo injusto. 

Yo quiero ver a mujeres de todas las tallas en la alfombra roja recibiendo cumplidos y piropos merecidos. Que se incluyan entre las mejores vestidas a personas que gasten más de una 44. Y las hay. Hay esa diversidad que muchos medios se empeñan en negar. Hay mujeres de un estilo sublime, que ojalá fueran estrellas de cine para dar unas cuantas lecciones a escala mundial. Y si no, mirad a Stephanie Zwicky y convenceros.   

Y puesto que en este post ya he puesto muchos neologismos, uno más no va a doler. Porque lo sé:

Haters gonna hate.




p.d: Gracias por leer, esta entrada es muy larga :) 



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