viernes, 24 de enero de 2014

lo más interesante empieza en el minuto 7:47

Ésta va a ser una entrada breve con otro vídeo en inglés. Mis más sinceras disculpas si a alguien le resulta costoso, o imposible, entender esta charla. Pero lo que personalmente quiero destacar lo comento un poco más abajo. El vídeo en cuestión lo he sacado del canal TEDxTalks, al que os recomiendo acudir cuando atraveséis una fase de aburrimiento feroz, porque siempre se puede escuchar algo interesante:


La mujer a la que acabáis de ver y escuchar es Paulina Sygulska: empresaria en el Reino Unido y... stripper. O como se explica en la presentación del vídeo: en sus ratos libres Paulina no le hace ascos a un poco de burlesque. ¿Provocadora? ¿Cautivadora? Paulina mantiene a su audiencia en vilo durante los 13 minutos escasos que dura su ponencia, a pesar de las imágenes que van pasando justo detrás de ella, donde sale su álter ego ligerita de ropa. Pero tal es su oratoria que a lo que se engancha uno es a lo que está diciendo, ese discurso claro y apasionado, en el que sostiene que ser una stripper ha cambiado su vida por completo y la ha hecho mejor empresaria. 

Explica por qué, y se puede estar de acuerdo o no. Pero es su experiencia y su opinión y no cabe duda que Sygulska es un claro ejemplo de una mujer exitosa que tiene su vida e ideas bajo control. Co-fundadora de la emergente GrantTree, consultora que se dedica a asesorar a las empresas que quieren optar a financiación pública en Reino Unido, Paulina cree que su élter ego, la stripper, no es sólo una vía de escape en su vida rutinaria, una manera de contrarrestar el trabajo serio, como ella lo llama. Sino que ese personaje le ha regalado una beneficiosa actitud aplicable al mundo de los negocios. En resumen, la de comerse el mundo, porque como ella dice, las strippers se comportan como si no tuvieran nada que perder, puesto que literalmente de poco más se pueden desprender. Su actividad extralaboral, incluso su doble vida si queréis, es para ella una materialización de lo que llama su yo-creador -loco, una personalidad que todos albergamos.  

Sin embargo, es justo en el minuto 7:47 donde expone una idea que me ha hecho recordar una situación vivida y relacionada con el trabajo. Sygulska explica que cuando le dijo a su madre que era stripper, ésta le dijo que le apoyaría siempre, pero que creía que esa actividad estaba por debajo de sus posibilidades. No importa que eso simplemente le haga feliz y haya mejorado sustancialmente su vida, ahí queda dicho. Y Sygulska reflexiona:

«Pensad en todas esas ideas que ya tenéis de cosas que queréis hacer y que los demás creen que están por debajo de vuestras capacidades. Quizá sea una proyección de sus miedos en lo concerniente a la imagen. (...) Y quizá si pusierais en práctica dichas ideas las llevaríais a un nivel inaccesible para aquéllos demasiado preocupados por la imagen».

Curioso, pero nunca lo había pensado así. Y no sé a vosotros, pero a mí me ha pasado que los demás, sin venir a cuento, me exijan ciertas cosas, ciertos logros, y me reprochen con una cierta actitud bastante esnob que haya podido ser conformista y poco ambiciosa. Me pasó, por ejemplo, cuando entré a trabajar en una librería de forma más estable, allá por 2010. No fue ni una persona, ni dos, las que me instaron a seguir buscando trabajo, y que incluso, preocupadas, o quizá escandalizadas, me preguntaba si ya me iba a quedar solo con eso. Solamente les faltó añadir, supongo que lo omitieron por cierto pudor: es que eso está por debajo de tus posibilidades. 

Algunos siempre tan dispuestos a opinar y comentar sobre lo que no les incumbe. Por favor, no hagáis casos a este tipo de intromisiones. No se pueden erradicar de la faz de la tierra, como tampoco se extinguirán jamás los parásitos o las cucarachas. Pero uno, ante esto, sí que tiene que hacerse una coraza y recordar que no se debe justificar ante nadie por esas decisiones que toma "en su carrera". Esto último es muy aplicable a otros ámbitos.

Es muy cierto que en una librería no se gana una fortuna. Que mi sueldo no es equiparable en ningún caso al que debe tener Paulina. Pero no puedo negar que trabajar en una librería me gusta. Me gusta mucho. Porque en el fondo todos los libreros somos unos románticos empedernidos, y estamos totalmente enamorados del género que, más que vender, queremos pensar que ponemos en circulación con el mundo. E incluso nos enamoramos un poco de nuestros clientes. No podemos vivir sin rodearnos de libros y de gente que lee.

También es cierto que Paulina se dio al burlesque porque necesitaba algo que la ilusionara, que le diera emoción a su vida diaria, en lo que pudiera desarrollar su creatividad y romper los moldes que la encasillaban en un trabajo serio. 

¿Pero no os parece una persona totalmente inspiradora?

Buscar algo que compense el trabajo diario; que nos haga saltar de la cama; salir a la calle con más ganas; comportarnos como si no hubiera nada que perder; por pequeño, estúpido o inconcebible que los demás crean que es, por eso, vale la pena continuar.

Viva la inspiración, nuestro gen creador, los cursos online, los blogs y hasta el macramé si es necesario.

Buenas noches y buen fin de semana. Hagan lo que les dé la real gana, tanto como sea posible. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario